NUEVO DIGITAL - Internacional
Coincidiendo con el informe del Consejo de Europa que califica al presidente Thaçi como el gran padrino de las mafias kosovares
@JavierMonjas - 16/12/2010

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Sólo en Suiza se ha abierto el debate. De hecho, parece que únicamente allí, la muy sensibilizada población general ha sido informada de que desde el miércoles de esta semana, los ciudadanos de Albania, y de Bosnia y Herzegovina ya tienen derecho a libertad de movimientos total dentro del 'Espacio Schengen'. Una vez más, cunde la alarma sobre la inclusión en tan sensible territorio de seguridad -que, de hecho, la elimina casi por completo dentro de las fronteras del tratado- de territorios abandonados a la inseguridad en sí misma, cuando no a las violentas diferencias étnicas y religiosas, o al imperio de las mafias más brutales.

Lo que menos se esperan en Suiza es un incremento de la inmigración ilegal y de los requerimientos de asilo, la puerta rápida para la regularización en las tolerantes y beatíficas democracias occidentales cuyos habitantes deben pagar más tarde la irrupción de grupos masivos de delincuencia organizada, cuando no presiones inmigratorias insostenibles que, no obstante, deben sostener.

Schengen, por un lado; sanciones, por el otro

Sin embargo, las autoridades de la Unión Europea han mostrado su euforia por el hecho de que "el sueño se haya hecho realidad para mucha gente" en los nuevos países balcánicos miembros de Schengen. La cuestión es qué tipo de "mucha gente" se apresta a tomar ventaja de la eliminación de fronteras interiores dentro de un territorio que comprende a Suiza, Noruega e Islandia, más todos los países de la UE, con la excepción del Reino Unido, Irlanda, Rumanía y Bulgaria, aunque estos dos últimos países se integrarán en marzo de este año entre advertencias de Hungría, que gestionará la próxima presidencia de turno de la Unión, en el sentido de que "el tema de los gitanos no va a impedir la ampliación de Schengen hacia el Este" (ND).

De hecho, los mismos burócratas europeos que abren a Bosnia y Herzegovina el 'Espacio Schengen' están amenazando -también al mismo tiempo y también al mismo país- con sanciones no sólo por su caótica y explosiva situación interna, sino por la falta de cooperación de unos políticos bosnios por completo ajenos a cualquier tipo de actitud colaboradora con quienes tan generosos se muestran con ellos, vía concesiones fronterizas complementadas con las amplias y no menos espléndidas y altruistas donaciones económicas.

Thaçi, presidente y gran padrino

Por si fuera poco, la integración en Schengen de Bosnia, pero en especial de Albania, coincide con el borrador de un informe del Consejo de Europa que relaciona no ya a los kosovares con todo tipo de mafias y organizaciones criminales a gran escala, como hasta ahora se venía haciendo desde medios periodísticos, sino al propio presidente del país, el recién reelegido, Hashim Thaçi, ahora descrito como el gran padrino de una increíble trama de contrabando de armas, drogas y órganos humanos.

Muchos se temen que abrir el Schengen europeo a Albania supone, de hecho, abrirlo también al hermano Kosovo -unido al anterior país por su propio Schengen particular de la 'Gran Albania'-, es decir, a sus infinitas y brutales bandas de criminalidad pasadas, presentes y futuras, que se unirán, por si fuera poco, a las propias nacionales albanesas, a partir de ahora sólo preocupadas en disfrutar la nueva y muy rentable libertad del tratado para sus golpes, sus corrupciones y sus tráficos diversos.

Mientras los aviones de la OTAN bombardeaban a placer a Serbia en 1999 para forzarla a que saliera del territorio kosovar -aviones españoles incluidos, en aquellos momentos bajo las órdenes del entonces presidente del gobierno, José María Aznar, y en medio de la intensa presión de Estados Unidos para ejecutar tal castigo-, exactamente en aquel año se encontraban en su máximo apogeo las redes de alta delincuencia organizadas por Thaçi, primero un sanguinario terrorista, después un valeroso guerrillero reconocido por el bloque occidental, y más tarde el respetable presidente del nuevo país amputado a Belgrado, evolución de la que era capaz el líder balcánico en tan sólo una década, por lo que, con el precedente de Yasir Arafat, pronto podría alcanzar el Premio Nobel de la Paz.

Enemigo, preso, ejecutado y sin órganos

Las autoridades de Pristina han negado, indignadas, las acusaciones contra Thaçi -que incluyen la ejecución de asesinatos de rivales políticos y guerrilleros-, y amenazan con la interposición de acciones legales y políticas contra el autor del informe en el Consejo de Europa, por mucho que se trate de un borrador.

Sin embargo, la Unión Europea ya ha anunciado la apertura de una investigación sobre las acusaciones de tráfico de órganos mencionadas en el informe del Consejo de Europa, unas acusaciones que, en este caso, describen cómo el hoy presidente kosovar y entonces líder 'guerrillero' organizó, junto con su grupo 'de liberación', la captura de prisioneros que eran enviados a la vecina y hermana Albania. En este último país, desde esta semana ya incluido en el tratado de la confianza europea de Schengen, los prisioneros eran asesinados con el fin de 'liberarles' también de varios de sus órganos, fundamentalmente los riñones, de forma que pudieran ser vendidos.

"Tolerar en nombre de la estabilidad"

Thaçi obtuvo el fin de semana pasado la victoria en las primeras elecciones celebradas en el país desde la 'independencia' kosovar, aún no reconocida por cinco países europeos, España entre ellos. Los partidos de la oposición han denunciado un fraude a gran escala organizado por el partido del presidente kosovar, el PDK, que ha 'barrido' en las zonas donde se encuentra más asentado hasta el punto de conseguir el apoyo del 94 por ciento de los votantes, algo estadísticamente imposible en cualquier proceso electoral limpio, y que no se veía en territorio europeo desde los dorados tiempos de los referéndums 'a la búlgara'.

Casi desde el mismo momento en que se conocieron las revelaciones del Consejo de Europa, ya se comenzó a calentar el ambiente en círculos diplomáticos en el sentido de que, por muchas investigaciones que abra la Unión Europa, "Occidente podría tolerar la criminalidad de Kosovo en nombre de la estabilidad", es decir, del miedo y de las impunidades albanesa y albano-kosovar, por otro lado, los únicos baluartes musulmanes más o menos prooccidentales que Estados Unidos defiende y apoya a sangre, muerte y bombardeos, aun a costa de cerrar los ojos a todo su horror.