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The New York Times: "Los inmigrantes han ayudado a Cataluña a separarse de España"
Javier Monjas - 05/11/2012 - 10:12 AM   GMT+01:00

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En Estados Unidos, la orden de Obama de regularizar por decreto-ley a 1,7 millones de estudiantes indocumentados ha tenido éxito. Aunque no votan, los amnistiados se han movilizado en apoyo de su generoso salvador. En Francia, los 6 millones de musulmanes del país no dejan de hostigar a la derecha con la bandera del 'racismo' y la 'islamofobia' después de votar masivamente en las pasadas elecciones presidenciales por los socialistas. En España... En España, los separatistas catalanes ya recogen los réditos de su cerrado apoyo a la inmigración musulmana, a la que dijeron preferir antes que a los 'vecinos' españoles. Lo resumía el New York Times con un prístino titular: "Los inmigrantes han ayudado a Cataluña a separarse de España". Las quintas columnas extranjeras étnicas y religiosas ya imponen su ley en Occidente. Penetraron como ilegales y ahora marcan las legalidades de los cuerpos receptores.

En España, los musulmanes son ya millón y medio, de los que más de un millón son extranjeros, y la mayor parte del resto del medio millón también, aunque con pasaporte español, lo que el Observatorio Andalusí (sic) de la Unión de Comunidades Islámicas de España también califica de "españoles". Según los mismos datos, incluidos en un censo detallado y no en cifras aproximativas de proyecciones demográficas, el mayor número de ciudadanos musulmanes se concentra en Cataluña.

Lorenzo Silva, residente en Barcelona y ganador del último Premio Planeta, escribía hace unos días en el diario El Mundo un artículo de política ficción en el que profetizaba una Cataluña musulmana para el 2035, con partidos de fútbol de la "Liga Mas" entre el Barça y el Al-Mansur ('El Victorioso'), que es como se llamará entonces el Español, comprado ya por un jeque árabe.

"Catalunya con su 25% de población musulmana, sostiene oficialmente un discurso integrador y multicultural, con respeto pleno de la religión de cada uno, siempre que se acepte la lengua y el relato histórico de la nación catalana, y singularmente su autoafirmación frente al común enemigo español (explotador colonial de marroquíes y saharauis mientras por otro lado oprimía a los catalanes)", imaginaba Silva. La 'resistencia' a la conjura nacionalista-mahometana se encontraría en el "10% de base electoral" que apoya a "Catalunya Nostra", para cuyos simpatizantes el "postulado esencial, apenas encubierto, es la necesidad de apear a los musulmanes del espacio excesivo que a su juicio han alcanzado en la sociedad catalana".

En realidad, mucha ficción no hay en el relato. Acaso anticipación, y tampoco demasiada. En la actual Francia un 60 por ciento de la población ya ve por completo "desproporcionada" la presencia y la influencia islámica en un país donde aún los números la presentan como una pequeña minoría. Y, sin embargo, su aplastante peso público, conseguido no precisamente a base de argumentos y amor coránico, es ya considerada por la mitad de la población francesa general como como "amenazante" (ND).

El alineamiento directo de las minorías inmigrantes ilegales -o legalizadas a base de decretos-ley al estilo de Obama (y de Aznar y de Rodríguez Zapatero -y de Felipe González en la masiva nacionalización de musulmanes de Melilla y Ceuta tras los disturbios alentados por un submarino de Marruecos en la administración española)- son vistas en sus propios países de origen como una consecuencia honesta y lógica de sus propias situaciones nacionales y nacionalistas. Los medios indios, inocentes en torno a la crispación que el tema causa en España, proclaman con toda naturalidad que "En Cataluña, los sijs hallan una causa con la que se pueden identificar".

"Los sijs se encuentran entre los inmigrantes que expresan alguna empatía por el movimiento separatista, trazando un paralelo con lo que dicen que son sus luchas en su país de origen", se recuerda desde India haciéndose eco del citado reportaje del New York Times. La India oprime al Punyab que los sijs consideran su patria; España oprime a Cataluña. Es lo mismo. Apoyemos a la Cataluña independiente, que ella ya apoyará un Punyab independiente cuando coloquemos algún ministro con calzoncillos santos -o ministra de bragas no menos divinas- en su gobierno independiente.

Desde el orbe musulmán, alejado de la estrafalaria mezcla de hinduismo e islam de los sijs, Cataluña también se ve como la tierra de promisión. "Barcelona lucha por satisfacer las necesidades de su creciente población musulmana", dicen, satisfechos, los corresponsales del Gulf News, financiado por los jeques de Dubai.

Apoyan el optimismo árabe sobre la presencia islámica en Barcelona las once mezquitas, treinta "centros islámicos " (es decir, mezquitas con nombre 'cultural'), más los -literalmente- incontables oratorios de garaje o local, lugares de culto de la verdadera religión a los que se unen los previstos o en construcción, incluyendo la megamezquita que se levanta actualmente en la capital catalana con voluntad de convertirse en el templo central de culto a Alá en una futura Cataluña -inshalá- independiente.

Desde el Gatestone Institute, con cifras en la mano y con el cerrado apoyo musulmán a la independencia del antiguo condado aragonés, se habla ya de la "República Islámica de Cataluña". Si culminara tan ansiado -por todos- proceso independentista, Cataluña se convertiría en el tercer país de Europa con la mayor proporción de población musulmana por detrás de Francia y Bélgica, y muy por delante del Reino Unido y Alemania.

Cataluña es ya un ejemplo universal, incluso para el alucinantemente brutal Frente Moro Islámico de Liberación, el cual, a base de apocalípticas carnicerías, ha arrancado a Manila una región autónoma en Mindanao. Dirigentes regionales y del Frente Moro -cuyas siglas en inglés, MILF, a muchos les sonará a algo muy distinto a estos bestiales carniceros coránicos-, tienen previsto viajar a Barcelona para "extraer lecciones de la autonomía catalana" que les puedan servir a ellos de excelso ejemplo sobre cómo "resolver la demanda del pueblo a la autodeterminación".


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