NUEVO DIGITAL - Internacional
Tensión racial y religiosa en la campaña para las elecciones generales en el Reino Unido
@JavierMonjas - 30/04/2015

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Gulzabeen Afsar. Inglesa de pura cepa y, como tal, candidata local del Partido Conservador por Derby. Conversación en Facebook con otro inglés de pura cepa llamado Ziad Amjad. Dice ella: "¡Es que simplemente no me puedo tomar en serio a Ed Miliband!". Respuesta de Amjad: "¡Vamos, venga... ten un poco de respeto por el próximo primer ministro! :-)". Nueva respuesta de ella: "Vamos anda, hermano. Nunca en la vida caeré tan bajo de apoyar a Al Yahud. Lol". Aunque la prensa británica ha traducido el árabe "Al Yahud" como "El judío", en realidad, es un plural, con el significado de "Nunca caeré tan bajo de apoyar a los judíos" ("Nah bro! never ever will I drop that low and support the Al Yahud! Lol"). Miliband, candidato nacional laborista, proviene de una familia judía y él mismo se ha descrito como un "judío ateo". En su post, la candidata Afsar se tronchaba ("Lol") al decir todo esto.

La permanente presencia de la Religión de la Paz en Occidente ofrece muchas e indiscutibles ventajas, entre ellas, la del aprendizaje de términos árabes sin necesidad de estudiar esa lengua. Uno de estos términos es 'al yahud', 'los judíos' o 'al yahudi', 'el judío'. Se repite permanentemente como un insulto por parte de árabes y musulmanes a la mínima. Puede aparecer en la conversación de una petarda y un petardo por Facebook, o en un solemnísimo acto académico en la universidad de Oxford, donde nunca faltará un tuercebotas arábigo-islámico que se ponga a gritar a un conferenciante judío "Itbah al yahud", "Muerte a los judíos".

Después de que el periódico judío inglés Jewish News desvelara los más íntimos pensamientos y deseos de Gulzabeen Afsar, la candidata conservadora musulmana borró su comentario y dijo que se disculpaba mucho, y que sentía aun más si había sido 'malinterpretada'. Lo de siempre. Ahí quedó la cosa por un día o así, pero ante el escándalo nacional montado por otr@ más de est@s que se iba de rositas, el Partido Conservador no tuvo más remedio que suspender a su, por otra parte, bellísima candidata racista, trágica pérdida para la sociedad multicultural de Occidente, con esa carita.

Anjem Choudary. Uno de los más brutales clérigos islámicos que expanden sin ningún tipo de cortapisas el odio coránico en el Reino Unido. A diferencia de la bella Gulzabeen, la belleza de Choudary es interior. Este sujeto ha proclamado que votar en los comicios generales del próximo 7 de mayo es "haram", es decir, "pecado", "ilícito" o como se quiera traducir. Inflamado de su indudable conocimiento del Corán, el clérigo ha calificado de "apóstatas" a los musulmanes que acudan a votar, mientras ha afirmado que Alá es "el único y exclusivo legislador y superior".

Es más, quien vaya a vota será considerado un "kafir", es decir, un "infiel". "Kafir" o su plural "kuffar" son los términos que utiliza el Corán para ordenar que sobre él o ellos caiga el terror, que sean extirpados de la faz de la tierra, que se les dé muerte allí donde se les encuentre, que sean crucificados, amputados o desterrados, que sean malditos y muertos sin piedad, etc., etc., según la hermosa y pacífica teología coránica. Las calles de varias ciudades británicas han aparecido empapeladas con carteles donde se advierte contra el crimen de "votar leyes hechas por los hombres", una indudable ofensa a Alá.

La respuesta de los dos partidos mayoritarios británicos a toda esta situación ha sido ejemplar. Tanto los conservadores como los laboristas han anunciado duras medidas para castigar la "islamofobia". En una entrevista con un medio islámico del Reino Unido, el candidato Ed Miliband, alias 'Al Yahudi', ha anunciado que agravará las penas que castigan la islamofobia, pues la comunidad musulmana británica es "un importante e increíblemente rico activo de nuestro país".

Por su parte, Theresa May, ministra de Interior en el actual gobierno conservador de David Cameron, no se ha quedado corta y también ha anunciado la creación de grupos policiales especializados en la persecución de los "delitos de odio" contra los musulmanes, aunque, en esta ocasión, a diferencia del candidato laborista, también ha añadido la coletilla del "antisemitismo", una mera formalidad pues nadie se cree que vaya a meterse con la comunidad islámica, como no se ha metido hasta ahora en su larga carrera política en puestos de responsabilidad.

La unánime voluntad de conservadores y laboristas de perseguir la "islamofobia" ya ha obtenido respuesta. Algún columnista como Douglas Murray ha anunciado que se presentará voluntario para "probar" ("test") la nueva legislación que quiere "convertir la verdad en ilegal".