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Un colegio islámico subvencionado al 75 por ciento prohíbe a las chicas relacionarse con chicos
@JavierMonjas - 22/02/2016

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El pasado mes de noviembre, el ayuntamiento de Copenhague decidió romper toda relación con la Sociedad Islámica de Dinamarca. Las no infrecuentes declaraciones de odio provenientes de miembros de la organización musulmana llegaron al límite cuando sus dirigentes invitaron a una serie de conferencias a un imán británico que defiende que los judíos son descendientes de los cerdos y de los monos. Por otra parte, nada que no diga el Corán al menos en tres versículos, 7:166, 2:65, y 5:60.

La decisión del concejo de la capital danesa de cortar relaciones con la Sociedad Islámica de Dinamarca no sentó nada bien en la Sociedad Islámica de Dinamarca, pero tampoco en el Partido Socialista Danés y entre los Verdes. Los socialistas se pusieron lúgubres para argumentar que la solución es mala porque eso iba a radicalizar aun más a los musulmanes, con lo cual la seguridad de los daneses empeoraría. En opinión de los grupos izquierdistas, el riesgo de atentados terroristas se incrementa y, además, se estigmatiza a los musulmanes en su conjunto.

Por su lado, la Sociedad Islámica de Dinamarca apuntó que las acusaciones del concejo eran infundadas y anunció acciones legales contra el ayuntamiento. Pero la prensa había probado las imputaciones y todavía se puede ver en YouTube -después de que el vídeo original fuera removido y repuesto varias veces-, al imán en cuestión, el británico Haitham al-Haddan, defender la violencia doméstica contra las mujeres como un asunto privado.

Otro de los asistentes frecuentes a la mezquita de la Sociedad Islámica de Dinamarca, Kamran Shah, suele alertar a los jóvenes de que escuchar solo "tres minutos" de música del concurso Factor X ya supone el indudable y merecido castigo de Alá. Tampoco declaraciones místicas como esta son comprendidas por la sociedad infiel danesa, caso de forma injusta.

Según una encuesta conocida unas semanas antes de que la Sociedad Islámica de Dinamarca, el Partido Socialista de Dinamarca y los Verdes de Dinamarca pusieran todos juntos el grito en el cielo por la ruptura de relaciones del ayuntamiento de Copenhague con la Sociedad Islámica de Dinamarca, una encuesta del diario Jyllans-Posten reveló que un diez por ciento de los musulmanes del país quieren ser gobernados por leyes "únicamente" basadas en el Corán, entre ellas, se supone las que equiparen legalmente el estatus de los infieles con el de los cerdos y los monos.

Otro 40 por ciento de musulmanes en suelo del país escandinavo se mostraron más moderados al aceptar una "mezcla" de Corán y Constitución en las leyes que gobiernen a todos. El Partido Popular Danés, antiinmigracionista, a través de un portavoz, sentenció: "La cantidad de musulmanes en Dinamarca es un problema". Solo para el 53,0 por ciento de los musulmanes en Dinamarca, la Constitución del país debe ser la única normativa superior.

El Jyllans-Posten fue el periódico que publicó las caricaturas de Mahoma. Cuando el año pasado, a la vez que difundía su inquietante encuesta, se cumplía el décimo aniversario de la "ofensa contra el profeta", otro estudio de opinión establecía cómo nada menos que el 93 por ciento de los musulmanes instalados en el país aún condenaban los dibujos, por completo impermeables -los musulmanes- a cualquier atisbo de libertad de expresión en un país que ni tan siquiera es el suyo.

Las cifras de apoyo a un país gobernado total o parcialmente por el Corán van en aumento. De hecho, los musulmanes daneses están cada vez más enfadados con el gobierno del país. La norma por la que se tomaban bienes de los denominados "refugiados" que se iban a instalar en Dinamarca con el fin de sufragar los gastos que originan aunque sea en una mínima parte provocó que el Partido Nacional, proinmigracionista, soltara a un sujeto llamado Kashif Ahmad y acusara al ejecutivo de conculcar "los acuerdos internacionales, incluyendo la Convención Europea de Derechos Humanos y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Refugiados".

Los medios del progresismo internacional realizaron una labor de cobertura táctica y acusaron al gobierno danés de endurecer su actitud como consecuencia de los ataques terroristas de París y la violación masiva de mujeres en Colonia por parte de monos y cerdos sujetos de aspecto "norteafricano" y "árabe". Es decir, que se trataba de una miserable represalia sobre aquella gente.

Los musulmanes daneses están muy enfadados. Cada vez más, como se observa. No importa que el Estado sufrague sus escuelas musulmanas para musulmanes. Por ejemplo, el 75 por ciento del presupuesto total del colegio privado Iqra Privatskole proviene del dinero público danés. Pero eso no implica que allí se vayan a enseñar los valores daneses de la tolerancia, la libertad y la igualdad de hombres y mujeres. Una 'psicóloga' del centro llamada Amina Djondjorova se soltó el moño el hiyab en una emisora de radio defendiendo la necesidad de mantener la educación islámica de los niños "cuando los otros a su alrededor viven de una forma diferente".

Esa "forma diferente" supone, por ejemplo, que las chicas tengan amigos masculinos y novios. Y ahí la profesional de la psicología islámica fue muy clara al defender la política del colegio de prohibirles toda amistad o relación con chicos que no conduzca de forma directa al matrimonio. Varios partidos conservadores han pedido la retirada inmediata de los fondos públicos que mantienen abierto el colegio islámico, ese foco de conocimiento y pedagogía que difunde la cegadora luz coránica en el país escandinavo.