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La inmigración triplica el número de musulmanes en la última década
Javier Monjas - 07/05/2012 - 07:21 AM   GMT+01:00

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El último Censo de Religiones en Estados Unidos ha contabilizado 236 grupos religiosos activos en el país. Según los datos oficiales correspondientes a la última década, el catolicismo continúa siendo la religión con el mayor número de fieles que acuden de forma regular a sus cultos. Pero desde 2000, los asistentes a misa han caído en un 5,5 por ciento. Con mucha diferencia, los mayores incrementos porcentuales se han producido tanto en la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, en un proceso debido a las conversiones, y en el islam, donde la inmigración ha llevado a que en 20 estados de la unión, los musulmanes se hayan convertido ya en el principal grupo religioso no cristiano, sobrepasando a los judíos. Mientras, la evolución espiritual en millones de cristianos les está llevando precisamente a retirarse de las iglesias, a practicar y a sentir su fe alejados de las religiones organizadas.

Florida, Illinois, Arkansas, Indiana, Iowa, Kentucky, Louisiana, Michigan, Alabama, Mississippi, Nebraska, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Georgia, Texas, Virginia, Virginia Occidental, Wisconsin y Wyoming. En esta veintena de estados, principalmente del Sur y del Medio Oeste, los musulmanes se han convertido ya en el principal grupo religioso no cristiano sobrepasando así a los judíos (1 y 2). La inmigración procedente de países musulmanes y un pequeño número de conversiones están llevando al islam a convertirse en la religión de más rápido crecimiento en el país desde el 11-S. En 2000, en Estados Unidos se contabilizaban un millón de musulmanes; en 2010, eran ya 2,6.


"Resistiendo te haces más fuerte"

Para valorar los datos, se hace necesaria la aclaración de que las cantidades y porcentajes toman en cuenta a las personas creyentes que asisten de forma regular a los cultos de sus respectivas religiones. El catolicismo continúa constituyendo la principal religión de Estados Unidos por número de fieles, pero el Censo ha detectado una caída del 5,5 por ciento en la última década, es decir, menos personas asistiendo con alguna regularidad a misa. Este mismo proceso se está dando en varias de las principales denominaciones cristianas protestantes. Católicos y protestantes, aunque identificados con sus creencias, parecen desconectarse cada vez más de la religión como iglesia organizada. Además, en zonas como Nueva Inglaterra, los funerales católicos están sobrepasando en número a los bautismos.

El efecto contrario se produce en el islam. El crecimiento de esta religión no solo se explica por la inmigración tomada de forma aislada, sino también por la mayor presencia en los cultos de personas que antes no acudían a las mezquitas. En este caso se encuentran, por ejemplo, los hijos de inmigrantes islámicos de hornadas migratorias anteriores, ya estadounidenses de nacionalidad, a los que el 11-S precisamente reafirmó en la fe de sus mayores. De hecho, algunas interpretaciones, como la de Dale Jones, el analista que ha dirigido el estudio de los datos del Censo Religioso, toman en cuenta que la radicalización del sentimiento antimusulmán en Estados Unidos ha llevado a que personas que se encontraban indecisas en torno a su conversión se hayan decidido a dar el paso, mientras que otras que se mantenían al margen de las mezquitas, se hayan transformado en devotos practicantes.

En otras palabras, el sentimiento antiislámico ha creado y después reforzado un sentimiento de cohesión entre los musulmanes que les ha llevado "a ser más religiosos", según Ihsan Bagby, un profesor de estudios islámicos de la Universidad de Kentucky. "Resistiendo, te haces más fuerte", resumía. No es solo que haya muchos más musulmanes en términos absolutos, sino que también tienen cada vez mayor presencia puesto que asisten a las mezquitas y se declaran de forma militante como tales musulmanes.


La "novedad del producto" del islam

Por ello, cada vez son más los fieles de esta religión que 'quieren ser contados' como tales, en un proceso paralelo al de la explosión en el crecimiento del número de mezquitas en las zonas residenciales. Con todo, este incremento acelerado podría ralentizar su ritmo en la siguiente década. La 'novedad' del islam -alimentada por los atentados- y la inmigración islámica a zonas de crecimiento y casas baratas detendrá su ritmo en los próximos años. Lo predice el imán Muhammad Musri, presidente de la Sociedad Islámica de la Florida Central: "Es como cuando se presenta un nuevo producto, que hay un montón de interés", pero después la 'novedad' cae, de manera que, según sus expectativas, en el futuro "no vamos a abrir tantas mezquitas como en la última década".

Con todo declaraciones de este tipo hay que tomarlas también en otro contexto diferente: la masiva inmigración islámica a Estados Unidos está provocando un viraje en las 'relaciones públicas' del islam. Si hasta hace relativamente poco se insistía en que el islam es 'la religión de la paz', la inmutable constancia en la aparición de yihadistas en permanente intento de su propia masacre personal y la permanencia de las carnicerías de cristianos en los países musulmanes están llevando a los dirigentes de organizaciones musulmanas a cambiar de táctica. Ahora no dejan de emitir declaraciones que intentan minimizar el impacto numérico y social del islam en Estados Unidos con el fin de contrarrestar el creciente sentimiento entre la población general estadounidense no ya de desconfianza hacia los musulmanes, sino de víctimas de la invasión de un enemigo abiertamente hostil que se está instalando 'en casa'. De ahí declaraciones como la del imán calificando el crecimiento de su propia religión como resultado de 'la novedad del nuevo producto'.

Por el contrario, los judíos -que todavía siguen siendo el principal grupo religioso no cristiano en quince estados-, se estarían mostrado reluctantes a aparecer en las encuestas. Una gran parte de los miembros de esta comunidad se niega a responder a estas preguntas del Censo, por lo que su aparente pérdida de peso en los estados debe ser valorado en ese sentido. Organizaciones judías, con sus propios datos, hablan de un pequeño incremento de practicantes judíos que no superaría el 2 por ciento.


Mormones: En la defensa de los valores tradicionales

Un efecto parecido al de los musulmanes se ha producido entre los mormones. Si expertos musulmanes y no musulmanes vienen a coincidir en que nada como unas buenas masacres para hacer proselitismo y cohesionar a la comunidad, entre los mormones su enorme crecimiento porcentual se está registrando como consecuencia de lo que millones de estadounidenses perciben como un desplome moral de las otras religiones organizadas cristianas. Los fieles de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, a la que una gran parte de católicos y protestantes de Estados Unidos se niegan a calificar de 'cristiana', han visto como el número de sus fieles ha crecido en la última década nada menos que un 49,6 por ciento.

A punto de que un mormón se convierta en el candidato republicano a la presidencia del país, los mormones están capitalizando las ansias de millones de estadounidenses que se separan de sus antiguas iglesias para unirse a la única que ven como garante de los 'viejos valores'. El trabajo, el esfuerzo y la familia se están convirtiendo en conceptos que atraen a millones de personas hacia el mormonismo. Desde la dura defensa de estos valores 'ultraconservadores' tradicionalmente católicos -familia- y protestantes -trabajo y esfuerzo-, los mormones ven desde su baluarte a las iglesias católicas y protestantes debatirse en extremadamente corrosivas polémicas y tendencias, como las de los escándalos sexuales, la aceptación de la homosexualidad casi como una virtud, e incluso la ordenación de homosexuales 'casados', o una tolerancia social y religiosa que se percibe como disolvente de unos valores tradicionales a los que se vuelve a aspirar.

Nada distinto por otra parte a lo que sucede en el islam, donde musulmanes indiferentes o los propios convertidos desde el cristianismo, el ateísmo o la indiferencia ven en la práctica islámica un parapeto frente a prácticas aceptadas en las sociedades occidentales que ahora se interpretan como denigratorias de las personas y las familias en general, y de las mujeres, en particular, y de ahí la 'moda' del retorno a la 'modestia' de los pañuelos incluso entre mujeres occidentales que nacieron e incluso participaron desde el feminismo de izquierdas en la 'revolución sexual femenina'.


Más espíritu lejos de las iglesias

Además, con el cristianismo se ha producido una evolución espiritual que está alejando a los fieles de las iglesias precisamente cuanto más cristianos se consideran. "Las iglesias han predicado sobre la necesidad de tener una relación personal con Jesucristo. Lo que oyes es 'Necesito una relación, necesito nacer de nuevo', pero no 'Necesito integrarme en una comunidad religiosa'", declaraba el mismo Dale Jones que ha dirigido el estudio basado en los datos del Censo estadounidense.

De esta forma, el proceso de reafirmación en el cristianismo se está produciendo en sentido por completo opuesto al de los fieles islámicos: para aquellos, el crecimiento espiritual se cultiva en la íntima soledad de sí mismos, sin necesidad ni de iglesias, ni de sus sacerdotes y pastores; por el contrario, entre los musulmanes, el mismo proceso lleva a un reforzamiento del sentido de comunidad que conduce a la explosión en el número de mezquitas, tendencia que se da además en una religión donde no existe un centro organizado y jerárquico, por lo que es sentido comunitario es aun más fuerte.

Por ello, los datos del Censo pueden ser interpretados desde dos puntos de vista: desde el espiritual, el cristianismo tradicional -católico y protestante- se refuerza en el individualismo autónomo de sus fieles; desde el punto de vista social, los musulmanes han ganado con el 11-S y masacres similares una cohesión y una potencia de acción unificada que ni soñaban antes de tales revulsivos espirituales.


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