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La Casa Blanca desmiente de forma oficial la supuesta 'taqiyya' del presidente
@JavierMonjas - 23/08/2010

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  • "El presidente reza en el Air Force One": La prensa aliada de referencia filtra ahora el mensaje de que Obama es en realidad un cristiano discreto que no desea exponer sus creencias personales en público

Vuelven los viejos fantasmas. En realidad, los fantasmas de hace tan solo uno o dos años. A veces, de hace sólo unos pocos días. Vuelve el casi hincado de rodilla frente al Guardián de las Dos Mezquitas (ND). Vuelve el discurso de El Cairo de disculpas por los "pecados" ("sins") de Estados Unidos contra los musulmanes. Vuelven las encendidas referencias al pasado glorioso de "Córdoba y Andalucía" frente al oscurantismo de la "Inquisición" (ND). Vuelve el apoyo a la mezquita de la Zona Cero. Y, sobre todo, vuelve una y otra vez que nunca se le vea rezando en su iglesia, que nunca haga profesión de fe cristiana como hicieron hasta ahora todos los presidentes de su país, progresistas y conservadores, demócratas y republicanos. Crece la paranoia. Crece la sorpresa por la celeridad de la corrosión occidental. Crece el odio al islam. Mientras, dirigentes islámicos de todo pelaje explotan el enfrentamiento. Una y otra vez, relavan y refrotan con palabras de concordia la increíble provocación de la mezquita en la Zona Cero mientras, en paralelo, multiplican las peticiones de apertura de nuevos centros islámicos por todo el país incluso donde ya existen otros. Es una estrategia revolucionaria de agresión bien conocida. Cuanto peor, mejor.


La presión es constante. Por todo el país se multiplican los anuncios de creación de nuevas mezquitas, anuncios en los que ya va prevista como un recurso más de notoriedad la misma oposición ciudadana. La presión llega hasta la misma Disneylandia, donde una camarera musulmana ha demandado a la empresa por relegarla a un puesto fuera de la vista de los clientes por negarse a quitarse el pañuelo islámico, contraviniendo así la estricta normativa sobre los uniformes que todos -menos los musulmanes- acatan de cara al público.

"Ganar poder mediante la constante generación de problemas"

Como en el caso de la prevista mezquita de la Zona Cero, se ofrecieron a la nativa marroquí varias alternativas para que mantuviera su modestia apañolada en un destino distinto, pero también todas fueron y siguen siendo rechazadas. Como en el caso de la Mezquita de la Zona Cero. 'Ahí' precisamente es la única opción. En ningún otro sitio de Nueva York. En ningún otro sitio de Manhattan. Es más: en ningún otro sitio del "Bajo Manhattan". Exactamente lo que exigió el propio Obama.

Para la marroquí, quedaban los tribunales. Pero, sobre todo, quedaban los periódicos y las televisiones en un nuevo show de conquista. De conquista de derechos, según ellos y quienes los apoyan. De conquista del Estado, según los demás. Los comentarios de los lectores se abandonaron a la sensación de derrota, a la nueva derrota de un nuevo icono americano que dobla la rodilla. De Disneyland, a Muslimland. Como de las Torres Gemelas, a la Zona Cero. Y después, a la Mezquita de la Zona Cero. Tierra conquistada. Hito erigido. Como sucedió en la Córdoba que bautiza el plan.

Cada vez más comentaristas se abandonan a la sensación de que el auténtico riesgo no se encuentra en los terroristas de barba en pecho, sino en la abierta estrategia del "separatismo" social, en el que una comunidad minoritaria no deja de hostigar a la comunidad general con reclamaciones, acusaciones, desafíos, insultos y culpabilizaciones con el no menos abierto objetivo de "ganar poder cultural, social, religioso y político en la nueva tierra de acogida". Según cada vez más observadores, son los dirigentes musulmanes 'moderados' quienes lideran esta estrategia, la mayor de las amenazas. Como se dice en España, unos sacuden el árbol y los otros recogen las nueces. Y una ínfima comunidad desde el punto de vista numérico que consigue una descomunal influencia política y social.

Casa Blanca: "Desmentimos que el presidente sea musulmán"

Ninguna otra comunidad étnica o religiosa desafía a Estados Unidos o a Europa con sus constantes exigencias de sociedad paralela que, en el interior de las mezquitas, se azuzan con puro odio antioccidental, España incluida, donde las feroces madrasas asiáticas se reproducen como hongos y su territorio es convertido además en una de las más destacadas bases internacionales para los 'combatientes armados del islam'. La integración es la derrota. La derrota de un movimiento de conquista que aprovecha las libertades occidentales para terminar con ellas mediante el primer paso de conseguir una sociedad de leyes paralelas, "el uso demagógico de la tolerancia y el multiculturalismo (como) la oculta gangrena por la que se inoculan mensajes no asumibles" (ND).

"La gran ironía es que la Primera Enmienda fue dirigida a prevenir el establecimiento de una religión de Estado", recuerdan algunos, y, sin embargo, la alta normativa que garantiza la libertad de religión en la América bajo ataque es constantemente enarbolada por quienes no realizan separación de religión y Estado, aunque, en el Occidente post 11-S, ahora disimulen los musulmanes 'moderados' las encendidas proclamas que realizaban antes de la ofensiva final, España incluida (ND). Y ahora se está produciendo un ataque en masa apoyado en la sombra por el propio presidente de los Estados Unidos, el hombre que tiene "una agenda islámica" oculta entre sus objetivos, según escriben ya -blanco sobre negro- cada vez más comentaristas.

Nada menos que los portavoces de la Casa Blanca se han visto obligados una vez más a "desmentir" de forma oficial y, cada vez, de forma más solemne, que Obama sea un musulmán en la sombra, y a insistir en la idea de que, por el contrario, es un cristiano que reza todos los días a un Dios que no le obliga a ser un tapado de Mahoma en el golpe final al rebelde Occidente, como cada vez más de sus conciudadanos están convencidos, incluyendo a cada vez más de los mismos que le votaron.

Voto republicano, demócrata e independiente, de acuerdo

Pero los desmentidos oficiales no están funcionando. Las encuestas siguen mostrando un alucinado incremento de la opinión en el sentido de que Obama 'sí' es un musulmán en la sombra, "la mentira que no muere", según la prensa amiga. Los estudios demográficos de esos mismos medios aliados anuncian que, si hace año y medio, un 12 por ciento de los estadounidenses estaban convencidos de que su presidente es realmente un musulmán, ahora esa proporción ha subido al 18 por ciento. Es más, en tan sólo esos pocos meses, y dicho de otra forma, la proporción de americanos que están convencidos de que es cristiano se ha desplomado desde ya un exiguo 51 por ciento, a un dramático 34 por ciento. Y el proceso sigue. De hecho, se acelera.

En paralelo, nada menos que un 70 por ciento de los estadounidenses no quieren que se construya una mezquita junto a la Zona Cero. Por tendencias políticas, la "abrumadora mayoría opuesta" a la mezquita de la provocación se divide en un 82 por ciento de los votantes republicanos, un 54 por ciento entre los demócratas, y un 70 por ciento entre los independientes. Estudios de opinión de todo tipo añaden además que crece la "animosidad" contra los musulmanes hasta el punto de que un tercio de los estadounidenses exigirían normativa para que un musulmán nunca pudiera ser presidente de su país.

Mientras tanto, muchos comienzan a recordar que los años de Obama en su parroquia del furibundo y racista reverendo Wright no dejó más que furibundas y racistas declaraciones a favor del Poder Negro, la Liberación Negra, los Panteras Negras y, por si faltara alguno, La Nación del Islam del igualmente furibundo y racista Louis Farrakhan. Pero nunca jamás testimonios cristianos. Es decir, que "hay una montaña de pruebas que sugieren que (Obama) podría ser musulmán" porque, además, "la semilla del islam pasa de padre a vástago".

Washington Post: Obama es cristiano... a escondidas

Mientras todas estas encuestas reflejan el enorme daño político que ha provocado Obama, incluso entre sus propias filas, con la defensa de la construcción de la mezquita de la Zona Cero, los fontaneros de la Casa Blanca han comenzado a realizar un "damage control" American style, y han lanzado la filtración del perfil devoto del presidente, la (re)construcción de su siempre débil imagen cristiana. Es decir, occidental.

Ha sido el Washington Post el encargado de transmitir dos mensajes desde el entorno de la presidencia: Obama no reza en público como sus antecesores para no molestar con su invasiva presencia de seguridad y boato a su comunidad de feligreses, pero, sin embargo, es un practicante discreto que ora en situaciones tan dispares como desde su propio avión presidencial, un Air Force One en pleno vuelo que, mediante teleconferencia, le enlazó con algunos pastores el día de su cumpleaños, el mismo día en que su mujer y una de sus hijas se daban un baño de lujo en España, y sus subordinados metían la tijera en las ayudas alimentarias a los más pobres del país.

Las dudas sobre la verdadera fe de Obama son, según esta versión, "el lado negativo de no querer (el presidente) exponer lo que es personal en la arena política". Lo que, para muchos, no ha sido acogido más que como un débil pretexto con el que ocultar las auténticas querencias del presidente, aquellas que le harían soñar un día con inclinarse ante el templo islámico de la Zona Cero como hizo antes ante el Guardián de las Dos Mezquitas.