NUEVO DIGITAL - Internacional
Estudio oficial en Alemania sobre 45.000 adolescentes
@JavierMonjas - 16/06/2010

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Las conclusiones de la masiva investigación demográfica son tan brutales -sobre todo en su comparación con las actitudes de los jóvenes cristianos, radicalmente opuestas- que sus autores, expertos del ministerio federal del Interior y del Instituto de Criminología de la Baja Sajonia, se han visto obligados a salirse de su papel de meros expositores de lo que han descubierto para poner por delante 'explicaciones' políticamente correctas. "No es por el islam, sino por la forma en que se enseña", afirman, citando a otros expertos turcos, también interesados en lavar la cara a la violenta comunidad etno-religiosa. Pero los imanes también tenían algo que decir.

En nombre del Consejo Central de Musulmanes, el secretario general de esta organización, el imán Aiman Mazyek, exigía una nueva revisión de los datos y una "interpretación de expertos sobre la causa del fenómeno". El 'fenómeno' descubierto ahora por el estudio ha merecido una gran atención en la prensa alemana, la de referencia incluida (1, 2 y 3), y es aun más ultrajante para el buenismo pro-islámico puesto que las conclusiones para los jóvenes cristianos son radicalmente opuestas: en este último caso, a mayor devoción religiosa, menor propensión a la comisión de actos violentos y criminales. Justo lo contrario que con los musulmanes.

Violentos y no alemanes

Con datos recopilados entre 2007 y 2008 de forma conjunta por el gobierno federal y el Instituto para la Investigación Criminológica de la Baja Sajonia, la investigación cuestionó nada menos que a 45.000 adolescentes alemanes -10.000 de ellos con ascendencia inmigrante-, con edades comprendidas entre los 14 y los 16 años, y residentes en 61 ciudades de todo el país. Pero la relación entre islam y violencia -de delincuencia común, no sólo islamista- no fue el único hallazgo del masivo estudio, cuyos apuntes han tardado años en ser procesados.

Una vez más, los jóvenes musulmanes de extracción inmigrante se diferencian del resto, en especial, de los cristianos, en su mucha menor propensión a realizar estudios medios, a tener amigos alemanes o, incluso, a considerarse a sí mismos alemanes, a pesar de haber nacido ya en el país, además tras varias generaciones de presencia familiar en Alemania. De hecho, sólo el 22 por ciento de los adolescentes musulmanes alemanes se consideran a sí mismos como tales. Como alemanes, se entiende, no como musulmanes, cuya identidad religiosa no sólo domina, sino que excluye a las potencialmente restantes, con excepción de la nacionalista proturca en el caso de los descendientes de esta comunidad inmigrante.

El islam y el 'macho man'

No se sabe muy bien por qué las organizaciones islámicas exigen nuevas revisiones y nuevos expertos para analizar los datos de la investigación demográfica. En un país donde más de la mitad de los musulmanes alemanes son descendientes de turcos y aún se siguen considerando a sí mismos como turcos, los autores de la investigación demográfica se echaron sin dudarlo encima de las explicaciones de un profesor también turco que, como Rauf Ceylan, achaca esta propensión a la violencia a la cultura del "hombre macho" ("macho behavior", según la traducción al inglés británico) propagada por imanes no turcos en las mezquitas alemanas. De ahí la indiscutida relación entre islam y delincuencia violenta, según los apurados autores del informe.

Sin embargo, el propio Rauf Ceylan se desmarcaba de tanta abrumada como previsible agudeza políticamente correcta. Frente a la explicación de que "esto no es un problema con el islam, sino de la forma en que se educa en el islam", el experto turco calificaba de "simplista" la interpretación y apuntaba a otros muchos factores que influirían en el comportamiento tan violento de los jóvenes musulmanes.

Simplicissimus islamofobia

Las informaciones que daban cuenta del rapapolvos de Ceylan a los untuosos demógrafos oficiales alemanes en su abrumada búsqueda de razonamientos no 'islamófobos', tampoco especificaban esas otras supuestas variables que, en otras ocasiones, han sido achacadas a la "discriminación" y, por supuesto, a la cansina y socorrida cantinela-comodín que hace precisamente de la "islamofobia" la causa del grave problema, y no precisamente su efecto y su reacción.

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