NUEVO DIGITAL - Internacional
En Estados Unidos y bajo el lema nazarí de "No hay más vencedor que Alá"
@JavierMonjas - 27/04/2013

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Los muros del Palacio de Comares se encuentran atiborrados de hermosísimos versos poéticos que repartían su delicada fragancia a las perfumadas y tolerantes mentes de quienes entre ellos habitaban la mística grandeza de Al Ándalus. ¡Ñeeeec! ¡Error! Respuesta no válida. Ni tan siquiera un 'Saber y Ganar' aun más específico para los más lamentables y peor vestidos progres daría por válida una solución como esa. En 2009, un equipo investigador del CSIC y de la Escuela de Estudios Árabes de Granada ya determinó que la inmensa mayor parte de las inscripciones del edificio de la Alhambra repite hasta la más alienada obsesión un solo mensaje: "Wa-la galib illa Allah", "No hay más vencedor que Alá". Pues con ese mismo lema nazarí concluía un reportaje de la revista de la Islamic Society of North America sobre un "regreso" de los españoles al islam que ya declara como prácticamente asegurado.

En efecto, el equipo que elaboró el Corpus Epigráfico de la Alhambra determinó que solo el 5 por ciento de los mensajes del Palacio de Comares mantenía ese halo poético que los tópicos más extendidos atribuyen a la construcción islámica. Según Juan Castilla Brazales, el director de la Escuela de Estudios Árabes de Granada e investigador del CSIC, "existe una idea equivocada de que la Alhambra está llena de inscripciones poéticas". Por el contrario, una y otra vez, repetidos cientos, quizás miles de veces, los versos coránicos atestan con machacona obsesión las paredes, solo superados en frecuencia por el propio lema de la dinastía nazarí que, en más bien soberbia y poco humilde actitud, se hartaron de moldear una y otra vez, cientos, quizás miles de veces su propio lema dinástico: "Wa-la galib illa Allah", "No hay más vencedor que Alá".

Misbahuddin Mirza, que se autopresenta como un relevante técnico del sistema de transporte público del estado de Nueva York, realizó un viaje a España entre los días 8 y 12 de noviembre de 2012. Según cuenta en su reportaje para el último número de la revista 'Islamic Horizons', publicada por la Islamic Society of North America, visitó al menos Granada y Córdoba, escasa estancia en cualquier caso, pues descontados vuelos transatlánticos, largas estancias en los aeropuertos, desplazamientos intrapeninsulares para llegar a las dos ciudades y para transportarse entre ellas, poco debió quedarle para profundizar en la España actual, pero sí lo suficiente para que un imán converso español de Granada le confesara la "tremenda responsabilidad y los retos" a los que se enfrentan los musulmanes de la renacida Al Ándalus "para llegar con el islam al resto de la población española".

El converso, un tal Ahmed Bermejo, le "informó" al viajero de que la población musulmana de Ganada ya representa un "8 por ciento" de la población total de la ciudad. Tras lamentar cómo la "versión católica de la historia" ocultó "la magnitud de las atrocidades que los musulmanes tuvieron que soportar en España", Mirza concluía sus dos páginas de arrobado relato viajero con la confesión de cómo "viendo a Bermejo pronunciar el sermón en español", el enviado americano se sintió transportado al lema nazarí "repetidamente inscrito en los muros de la Alhambra". Y concluía: "Ahora que el islam regresa a la buena gente como Bermejo es cuando mantenemos la esperanza de que se cumpla el lema '"Wala Ghalibu IllaAlla'".

Aunque su traslación del lema nazarí solo es seguido por tres (sic) de los miles y miles de veces que es reproducido en todos los idiomas en Internet, la revista tuvo la delicadeza de poner la tilde en la palabra que hoy designa la 'Andalucía' a la que ya no se ve en absoluto como un "paraíso perdido", sino como un paraíso ya a punto de caramelo para "regresar" al islam. Pero, en esta ocasión sin respetar las tildes del nombre del último gran timonel socialista español, el reportaje también destacaba cómo "en 2006, el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que España se encontraba en deuda con el islam por sus grandes contribuciones históricas". El reportaje del viajero se cobra la deuda en abrumadoras, incontinentes y más bien cursis y ñoñas exclamaciones de extática admiración por el "respeto y dignidad" de la que disfrutaron los cristianos y los judíos en territorio islámico, en comparación con "las expulsiones, el odio y la Inquisición tras la reconquista ('sic' -en español en el original)".

Es curioso, pero hasta el masivo nodo de lugares comunes progres a este respecto como el New York Times ya publicaba hace años un timidérrimo articulillo -en la sección de 'Arts'- en la que se preguntaba si "fue el islam de la antigua España realmente tolerante". La conclusión es que no, pero para suavizar asunto tan espinoso en el bastión progresista, se terminaba concluyendo que peores fueron Isabel y Fernando quienes, tras conquistar la Alhambra, expulsaron "a los judíos", reproche del que no debió andar lejos el perfumado apellido judío del autor de la reprimenda.

Dos años antes, en diciembre de 2001, -tras el 11-S pero antes del 11-M-, el mismo New York Times había levantado acta de la "explosión" de la población islámica en España. Qué tiempos aquellos. Cabe preguntarse qué adjetivo usarían ahora los corresponsales del diario en Madrid para definir la población islámica en España y, en especial, en Catalunystán. Seguramente uno menos explosivo para no inducir a embarazosos errores y alarmas. Pero ya en aquel año de 2001 se reconocía que tal "explosión" (de población musulmana, pero no aún de trenes infieles) albergaba la ocultación de terroristas sin cuento dispuestos a emular al afamado Mohammed Atta que estrelló uno de los aviones en las Torres Gemelas y que tan ricamente había vivido en la España que tanto debía al islam.

A pesar de las más bien pasadas de rosca y sobreactuadas llamadas a la tolerancia y el diálogo interconfesional y tal y cual, la Islamic Society of North America ha sido relacionada en múltiples ocasiones con los Hermanos Musulmanes. De hecho, llevaría décadas representando el papel de un caballo de Troya de la brutal organización islámica en la penetración de la verdadera religión en la primera potencia del mundo, acusaciones que han sido respondidas por la ISNA como una "agresión contra los musulmanes", mientras calificaba a los documentos judicializados que la probarían como unos "nuevos Protocolos de los Sabios de Sión".

Si España debe "devolverse" a los musulmanes, África debería retornarse a los cristianos, Egipto incluido. Esa ha sido la propuesta de compromiso lanzada por el historiador Tim Stanley en el Telegraph británico al hilo de la irrevocable profecía de la revista de los Hermanos Musulmanes en Estados Unidos de la Islamic Society of North America. Después de recordar que África fue durante siglos el centro del desarrollo intelectual y espiritual cristiano, el columnista concluía: "Así que Andalucía por Egipto parece un buen intercambio". En este enlace pueden leer el artículo, pero no comentarlo ni responder al "trato justo" que propone Stanley. No, los comentarios ni están abiertos ni nunca lo estuvieron.

Los editores de la revista islámica se emocionan con el pasado poder de Al Ándalus y aseguran un "retorno del islam a la bella España", retorno que ya ha comenzado y que se ve como irreversible hasta la victoria final. Pero algo debe estar cambiando ese respecto en la infiel Europa puesto que hasta nada menos que el Guardian se estremece con el épico heroísmo cristiano y castellano ("intenso y sublime cine") de 'El Cid' de Charlton Heston, sí aquel al que solo le iban a arrebatar su arma "from my cold, dead hands!" (vídeo), el actor que interpretó a un simbólico héroe al que no se las quitaron ni después de muerto.