NUEVO DIGITAL - Internacional
En medio de las constantes acusaciones de "racismo" e "islamofobia" contra Occidente
@JavierMonjas - 01/12/2015

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La cosa no pinta bien. El dueño de la armería de Florida que declaró su tienda 'libre de musulmanes' -porque no iba a vender armas ni a enseñar a disparar a quienes basan su fe en un libro que ordena matar 'infieles'- ha conseguido que la inevitable denuncia del Consejo de Relaciones Islamo-Americanas por "racismo" sea archivada. En Texas, el grupo que se manifestó frente a una mezquita armado con rifles de asalto publica ahora listas de "musulmanes" y de "simpatizantes de musulmanes". En Canadá, se imparten cursos de defensa personal para mujeres musulmanas porque -afirman- viven en constante peligro por la "oleada de ataques racistas".

Cualquier incidencia de inmigración relacionada con un o una musulmana es inmediatamente reconvertida en un asunto de "racismo". Todos los días se producen cientos, quizás miles de estos problemas y cualquier viajero con alguna experiencia las ha sufrido, especialmente en Estados Unidos, todo un clásico. Siendo blanco, cristiano, ateo, europeo o afligido seguidor del Real Madrid -más blanco aun. Pero basta que el interpelado o la interpelada genuflexione mirando a La Meca para que el caso termine reconvertido en una grave agresión racista e islamófoba.

De eso sí se puede hablar. De lo demás, no. Ni tan siquiera del apoyo que -una y otra vez- las encuestas dicen que ahora el Estado Islámico y antes Al Qaeda tienen entre la comunidad islámica instalada en Occidente (ND). Decirlo siquiera es "racista" e "incita tensiones raciales o religiosas". De lo que no se puede hablar, es mejor callarse. Y eso que hay lenguaje más que suficiente para no tener que callar.

Una palabra es repetida por doquier por cientos de miles, millones de afrentadas bocas musulmanas en Occidente: "Racismo". Racismo everywhere. Everywhere is everywhere. Hasta Arabia Saudí, luz y faro a la vez de los Derechos Humanos, la libertad y la tolerancia, clama en las Naciones Unidas contra el "racismo" que sufren los "refugiados musulmanes".

Y, mientras, la Historia sigue su curso. Hamtramck, en el área metropolitana de Detroit, es desde el mes pasado la primera localidad de Estados Unidos gobernada por un ayuntamiento de mayoría islámica. Hacía ya años que los tradicionales descendientes de polacos católicos que constituían la mayoría desde el siglo XIX habían sido sustituidos por una avalancha islámica que había tomado al asalto la demografía del lugar.

Más tarde, llegaron las llamadas desde la mezquita a pleno altavoz retransmitido por toda la ciudad. Cinco veces al día que a los residentes históricos de Hamtramck se les recordaba quién era mayoría allí. Hasta que la democracia sancionó con votos y concejales lo que en la calle ya se había consolidado. El primer ayuntamiento de Estados Unidos con mayoría islámica.

Ciudadanos no musulmanes gobernados por musulmanes. Musulmanes militantes, concejales islámicos, no descendientes de polacos de distintas tendencias o con diversas ideas sobre la ciudad: musulmanes que, como tales, se presentan. La ciudad fundada por los polacos católicos, ahora en manos de musulmanes asiáticos. "Histórico", se dice por doquier.

Ni tan siquiera las vacas sagradas del progresismo mediático pueden ocultarlo. El Washington Post publicaba un incendiario reportaje en el que desvelaba las graves "tensiones" entre las dos comunidades, la musulmana y la no musulmana. ¿Y la CNN? Peor todavía. En una entrevista con la -aún- alcaldesa Majewski, la conductora le pregunta si "está asustada" por la nueva situación. El Huffington Post sale entonces diciendo que la CNN se parece más a la Fox que a lo que debería parecerse la CNN, sea esto lo que sea, aunque inevitablemente relacionado con el silencio, el silencio que impide conocer en toda su dimensión cuán racista es Occidente.

De lo que no se puede hablar, es mejor callar. Los homenajes a las víctimas del terrorismo islámico ofenden a los musulmanes y, de hecho, los estudiantes de la Universidad de Minnesota suspendieron el minuto de silencio en honor de las víctimas del 11-S para no ofender a los musulmanes. Solo el silencio traerá la pazzzzz.