NUEVO DIGITAL - Internacional

En medio de una ofensiva contra los "ídolos blasfemos" y la pornografía de los "infieles"
Javier Monjas - 19/11/2012 - 08:04 AM   GMT+01:00

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en MenéamePublicar en del.icio.us

La carne es débil. Los occidentales están corrompiendo la pureza de la juventud musulmana con su artera inundación de pornografía, masivamente consumida por las mentes puras de los verdaderos creyentes, durante el día dedicadas a la exigencia de la proclamación de la sharia, pero por la noche dándole al manubrio frente a la taimada partitura occidental. La carne es débil. Como la piedra arenisca, la de esos malignos monumentos que los antiguos egipcios dejaron en la tierra más tarde santificada por el islam. Deben ser convertidos en polvo, como lo fueron los budas afganos. Varios de los más conocidos y respetados predicadores egipcios lanzan sus propuestas de 'limpieza' en los nuevos tiempos del islamismo surgido de la Primavera Árabe. Pero en vez de ser rechazados como patéticos frikis, sus ideas son debatidas y rebatidas con no menos sesudos argumentos por parte de personajes con responsabilidad de gobierno en países del norte de África.

Egipto se hunde cada vez más en el islamismo más radical, es decir, cada vez más grotesco a la par que sanguinario. La 'Primavera Árabe' generosamente auspiciada por el dinero de los cerdos y los monos infieles (Corán, 2,65, 5,60 y 7, 166, en este último caso, "monos repugnantes") está siendo recompensada con cada vez más peticiones de exterminar de raíz -por las buenas o por las malas- cualquier 'influencia' cristiana, entendiendo como tal, por ejemplo, la música occidental. Un profesor rapó él mismo a sus pequeñas alumnas porque acudían sin cubrir a las clases, pecadoras e impuras ya desde niñas. La Red Árabe para la Información de los Derechos Humanos ha denunciado cómo en los "pocos meses" transcurridos desde la toma del poder en las urnas por el islamismo, los "incidentes" de este tipo -"prácticas extrañas y violentas"- se han multiplicado hasta superar el conjunto de los registrados en muchos atrás, en los tiempos del ahora denominado 'régimen' de Mubarak.

Turquía continúa pescando a río revuelto y se encuentra estrechando lazos con El Cairo en su intento de liderar el caos islamista y llevarlo a su redil, reforzando su papel de árbitro regional e interlocutor 'civilizado' del orbe musulmán. El tópico buenista occidental hace coincidir el sistema político islamista turco con las mejores perspectivas para los regímenes norteafricanos primaverados. Otros, no obstante, van más allá, y consideran que el modelo perfecto se encontraría -oh, blasfemia- en Israel, donde gobierna una teocracia judía en desarrollo de una próspera democracia avanzada y donde los cristianos, por ejemplo, no deben temer su conversión en ciudadanos de cuarta o quinta categoría, en el mejor de los casos, molestos, y en el peor, cerdos y monos sujetos a exterminio cada domingo y fiesta de guardar.

El presidente Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, intenta ofrecer de cara al exterior una imagen de responsabilidad, siempre con la doblez previsible en los regímenes islamistas, el turco incluido. Mientras animaba en árabe los ataques a intereses occidentales tras la publicación de unas viñetas sobre Mahoma en un semanario satírico francés, o mientras calienta -también en árabe- el ambiente tras la actual respuesta armada israelí a las agresiones palestinas, en inglés se mantiene en contacto permanente con Obama y hace llamadas a la responsabilidad de todas las partes. Esta esquizofrenia también se manifiesta en la respuesta de los nuevos regímenes islamistas norteafricanos ante los miembros más exaltados de la 'Primavera', hermanos tan solo algo pasadillos de puertas para adentro, y ridículos frikis para los monos y los cerdos occidentales, pero también tolerados por los recogenueces del islam. Pongamos por caso el del 'jeque' Muhammad Hussein Yaqob, uno de los predicadores más respetados de Egipto, y bien conocido desde hace años por sus íntimas relaciones con el wahabismo.

Para este muftí, Internet es fuente inagotable de pecado -hasta ahí de acuerdo- y la mayor amenaza para el adecuado desarrollo de la Umma. Junto con esta denuncia, Yaqob ha recordado que también el amor fuera del matrimonio es pecado en el islam. Pero no se refería el predicador al adulterio con una señora o señorita extraña a la unión conyugal (aunque esta se componga de un pequeño microbús de mujeres), sino a los coqueteos con las respectivas manos derechas -o izquierdas, si son zurdos- de millones de los que por la mañana se desgañitan en las calles por el imperio de la sharia y por las noches se abandonan a un frota-frota cuyas consecuencias en el calentamiento global por fricción no han sido por el momento suficientemente calibradas en toda su magnitud.

Según cuentan los propios medios árabes más potentes, los sitios pornográficos en Internet se encuentran entre los lugares online más visitados en todos y cada uno de los países islámicos, Egipto incluido. El muftí Yaqob considera que este aluvión de pornografía es alentada desde Occidente para destruir la verdadera identidad de los musulmanes. Pero, por el momento, la verdadera identidad de los musulmanes se realiza de forma masiva en los sitios pornos occidentales, y de forma muy notable, en los israelíes, que no dan abasto para incrementar la capacidad de sus servidores y así cubrir las ávidas demandas de los varones de la Primavera Árabe y del renacimiento islamista generalizado (ND).

Ahora, además de por Internet, también les ha dado por las pirámides y por la pobre Esfinge. Otro de estos predicadores famosos y 'respetados' en Egipto ha exigido la inmediata destrucción de los monumentos dado su carácter de hitos "idólatras". Murgan Salem al-Gohary declaraba en la televisión que "las estatuas y los ídolos que llenan Egipto deben ser destruidos". "Los musulmanes deben aplicarse en el cumplimiento de las enseñanzas del islam y eliminar esos ídolos, tal y como hicimos en Afganistán cuando pulverizamos las estatuas de Buda", declaraba, enfervorecido, el santo varón musulmán.

Por supuesto, los dirigentes de Egipto saben lo que les esperaría de destruir su única fuente de ingresos significativa. Los occidentales serán infieles, cerdos y monos y todo lo que quieran, pero su dinero no lo es, y es el que financia la consolidación de la 'Primavera Árabe' y la extensión del islam hasta convertirse en la religión del mundo, su destino natural. Sin embargo, los más reputados tipos de la Primavera, en vez de descartar como las locuras de un friki las exigencias de al-Gohary, se han lanzado a un sesudo debate para separar a la Esfinge y a las pirámides de su supuesto carácter de ídolos blasfemos. Por ejemplo, se implicaba en el análisis del tema nada menos que al vicepresidente del partido islamista Ennajda, hegemónico en Túnez, otro de los nuevos regímenes de la Primavera nacidos del derrocamiento del 'régimen dictatorial' anterior que mantenía en la clandestinidad a la hoy formación en el gobierno del país.

El jeque Abdel Fattah Moro -cuyos nombres y apellido impresionan por su indiscutible pureza combativa islamista- llamó en directo al programa donde el predicador al-Gohary clamaba por el exterminio de la Esfinge y todas sus blasfemas estatuas hermanas repartidas por Egipto para recordarle que los históricos guerreros musulmanes que conquistaron el país respetaron sus monumentos. Además, según el vicepresidente del partido gobernante en Túnez, "el profeta (Mahoma) destruyó los ídolos porque la gente los adoraba, pero la Esfinge y las pirámides no son adoradas". Al-Gohary fue condenado dos veces durante el 'régimen' de Mubarak por sus llamadas a la violencia, y escapó a Afganistán y Siria, donde pudo dar rienda suelta a sus místicas ansias espirituales, pero ahora ha conseguido un puesto de preeminencia entre el súbito capullaje de la cada vez más florida Primavera Árabe.


Navegación

Entrada anterior:
La justicia australiana denuncia el apoyo de los musulmanes a la mutilación genital femenina

Entrada siguiente:
‘Servicios sociales’: La vanguardia del fascismo progresista contra la sociedad general

Últimas entradas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sindicación
RSS 1.0
RSS 2.0
ATOM