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Los nuevos moriscos de Europa: ¿Cristianos sinceros o criptomusulmanes?
@JavierMonjas - 14/06/2016

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La aplastante mayoría de los comentarios de lectores a estas noticias no deben ser agradables de leer. Para los musulmanes. Hablan del islam como una ideología consustancial al engaño. Decenas de veces se pronuncia la palabra 'taquiya', esa santa bula coránica del disimulo que permite a un asesino como el de Orlando seguir las costumbres de quienes planea asesinar. Pero los sacerdotes dicen que no tienen forma de discriminar a quienes desean abrazar el cristianismo de quienes simplemente usan una pila bautismal para aprovechar los agujeros legales sobre inmigración y asilo. Antes en Alemania (ND) y ahora en el Reino Unido ya se ha dado la voz de alarma sobre el místico fenómeno que se extiende por Europa.

Una nueva población de moriscos se genera en Europa. Pero a diferencia de las conversiones forzosas del XVI español, ahora el cambio de religión es voluntario. Que sea sincero ya es otra cosa. La súbita facilidad con que fundamentalmente iraníes y afganos abrazan a Cristo hace sospechar a los sacerdotes que allí no late más revolución espiritual que la de una explotación de los agujeros legales de la afamada tolerancia occidental.

La maniobra es simple: según las leyes europeas, los musulmanes conversos al cristianismo no pueden ser devueltos a sus países de origen porque allí se enfrentarían a duros castigos o, incluso, a la muerte. Ya se sabe lo que dice el Santo Corán -que diría el santo Francisco I (ND)- sobre la apostasía. Ejem. O sea, asilo automático y a vivir.

La voz de alarma la ha dado en el Times de Londres el reverendo Pete Wilcox, deán de Liverpool. El Reino Unido concede una media sostenida de cincuenta asilos al día, pero muchos de los llegados de forma ilegal no lo ven claro y prefieren la argucia a la incertidumbre.

Días antes de que de que Wilcox se decidiera a salir del armario para denunciar, aunque sea en voz suave, cómo para miles de musulmanes es pisar suelo británico y recibir el aleteo del Espíritu Santo -valga la imagen-, hasta la ultraprogre BBC se metía con el tema y destacaba el caso de un iraní que había recibido la iluminación crística después de que su solicitud de asilo fuera rechazada.

Las autoridades de inmigración dicen que poseer una partida de bautismo no garantiza de forma automática el derecho de asilo, pero la realidad es que a ver quién es que arroja la primera orden de expulsión sobre uno que jura su sinceridad cristiana y unas horas más tarde se encuentra en su país de origen, expuesto a la cegadora luz del islam y su compasiva sharía para estos casos. Y si no los matan las autoridades, los matan sus hermanos de fe.

¿Cómo discriminar a los sinceros de los caraduras? ¿Preguntar conocimientos básicos sobre el cristianismo? ¿Cuántos de los occidentales de pura de cepa pueden recitar a estas alturas los diez mandamientos? Con lo cual se pasa al proceloso océano de la interpretación subjetiva.

El denominado 'The All-Party Parliamentary Group for International Freedom of Religion or Belief' ha preparado un informe sobre el tema. Su opinión es que las autoridades de inmigración no deben utilizar la religión como argumento de examen sobre cristianismo. ¿Puede un cristiano de toda la vida recitar el nombre de los doce apóstoles o cuántos libros contiene la Biblia?

El consejo del grupo interparlamentario británico es que, cuando alguien llega con una petición de asilo basada en motivos de persecución religiosa, el proceso de concesión se acelere todo lo posible. Quién quiere arrostrar los peligros de una patera cuando se puede llegar en avión y decir en el aeropuerto que es un cristiano perseguido. Sin exámenes ni preguntas, eso está chupado. Mientras, los verdaderos cristianos son masacrados cada día en los países de la tolerancia islámica. Sin derecho a examen previo, tampoco.