NUEVO DIGITAL - Internacional

Informes de Human Rights Watch y del Departamento de Estado
Javier Monjas - 16/06/2010 - 07:18 PM   GMT+01:00

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en MenéamePublicar en del.icio.us

Dos países han sido incluidos por primera vez en el informes sobre "Tráfico de personas: Asociándose para combatir la moderna esclavitud" que elabora el Departamento de Estado: Estados Unidos -que se denuncia a sí mismo- y Kiribati, país cuyo nombre, gracias a tanto honor, va a ser conocido por primera vez fuera de sus exageradas e inverosímiles fronteras. La curiosidad es Kiribati, pero la droga dura está en Sudán, Arabia Saudí, Cuba, Irán, Corea del Norte, Zimbabwe o Mauritania. Unos, musulmanes. Otros, revolucionarios. Otros más allá, antiimperialistas. Algunos de ellos, todo a la vez. Y, además, esclavistas. Los más esclavistas del mundo.

Estos últimos países, más Kuwait, Burma, Eritrea, Papúa-Nueva Guinea, República Democrática del Congo y República Dominicana, cuyo trato a los haitianos alarma al mundo desde hace años, con y sin terremoto de por medio (ND). El Departamento de Estado ha situado a estos treces países, entre los 177 analizados, en el Nivel 3 -el máximo- en el ranking de incumplimientos en la lucha contra el tráfico de personas, que incluye fenómenos como la inmigración o la prostitución.

Autoinclusión de Estados Unidos

Estados Unidos -además del antes ignoto Kiributi- se ha incluido a sí mismo por primera vez en la lista negra con un Nivel 1 -el mismo que España (Portugal o Suiza acarrean un Nivel 2)- aunque Hillary Clinton se encargaba de recrudecer las autoacusaciones en el intento de desvirtuar posibles acusaciones de ser juez y parte en la acusación a otros países, la mayor parte de ellos, rivales 'antiimperialistas' de Estados Unidos: "Nuestro objetivo no debería ser señalar con el dedo (sino)tender una mano para ayudar a las personas a mejorar y enfrentarse mejor a este problema", decía en su larga intervención para presentar un estudio anual que ya cumple su décima edición.

"En algunos casos, trabajadores extranjeros, atraídos por la esperanza de una vida mejor en Estados Unidos, son atrapados por empleadores abusivos. Y, desgraciadamente, hay americanos y americanas retenidos en esclavitud sexual", dijo la Secretaria de Estado refiriéndose a los propios Estados Unidos. "Este informe envía un claro mensaje a todos nuestros compatriotas en el sentido de que el tráfico humano no es un problema de los demás. La servidumbre involuntaria no es algo que podamos ignorar o esperar que no exista en nuestras comunidades".

HRW, contra los países del Golfo

La falta de legislación contra el abuso por explotación laboral o sexual -como en Cuba- o los programas inmigratorios de los países del Golfo regidos por sistemas de invitación patronal y donde el trabajador es encarcelado si abandona el trabajo son algunas de las prácticas denunciadas en el informe del Departamento de Estado. Por su parte, la persecución de Corea del Norte contra sus propios trabajadores en el exterior corre paralela a la esclavitud pura y dura, sin dibujos técnicos sobre derechos laborales o sexuales, en un país como Sudán.

Human Rights Watch (HRW) venía a confirmar por su parte, en su calidad de organización no gubernamental, las denuncias del Departamento de Estado, y muy en especial las realizadas contra los países del Oriente Medio de los que reclamaba una modificación de sus sistemas de visado bajo patrocinio.

Sin permiso del jefe no hay visado

Arabia Saudí y Kuwait -ambos con Nivel 3 y ambos también aliados de Estados Unidos-, u otros como Qatar o Líbano -Nivel 2- están inmersos en el sistema conocido como "kafala", utilizado especialmente en los países petrolíferos del Golfo, por el que millones de inmigrantes, principalmente de Asia y África, trabajan con contratos de corta duración y menor remuneración en los trabajos más duros de la construcción o la energía.

Este sistema lleva a que los empresarios de Kuwait puedan interponer cargos criminales contra trabajadores que abandonen su puesto de trabajo, o a que en Arabia Saudí y Qatar, los inmigrantes deban obtener previamente permiso de sus empleadores para conseguir un visado con que viajar a sus países de origen.

-----
Navegación

Entrada anterior:
El Vaticano condena la “ocupación” israelí de los “territorios palestinos”

Entrada siguiente:
Los musulmanes, cuanto más devotos, más propensos a cometer delitos violentos

Últimas entradas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sindicación
RSS 1.0
RSS 2.0
ATOM