NUEVO DIGITAL - Internacional
Revuelta contra los gallitos regionales de Teherán y Ankara
@JavierMonjas - 23/04/2012

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Irak ha frenado en seco los mangoneos de Turquía en la región, aunque ya la cosa viene arrastrada desde finales del año pasado. En realidad, no se puede hablar de tensión entre los dos países puesto que los kurdos presentes en ambos corrompen cualquier posibilidad de situar el problema en el simple enfrentamiento entre estados. Tampoco se puede hablar de hostilidad entre chiítas y sunitas puesto que la dimensión nacionalista del choque también se superpone a la tensión sectaria entre las dos ramas de los verdaderos creyentes. Y, sin embargo, de todo eso hay. Chiítas, sunitas, kurdos, iraquíes y turcos, en abierta e indisimulada hostilidad. Ah, y a un lado, Siria, y al otro, Irán. Que eran los que faltaban, y los que, por supuesto, no han faltado a la cita.

Un alto diplomático de la embajada de Irán en Brasilia está en una piscina pública. De pronto, ve un grupo de hembras que le gustan. Y va y las empieza a toquetear por aquí y por allá. Y entonces van las autoridades brasileñas, y le detienen, y entonces se monta un conflicto diplomático. Dos aclaraciones: Primera, las hembras eran humanas; segunda, tenían entre nueve y catorce años de edad.

"Malentendido cultural"

El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil calificó de "muy preocupante" el incidente, expresión que, en lenguaje diplomático, equivale a exigir que se lleven de allí a aquel cerdo. Pero desde Teherán no han dado gran importancia al caso. Literalmente han afirmado que la valiente acción de seducción contra niñas de nueve años fue simplemente "un malentendido debido a diferencias en el comportamiento cultural" entre el seductor iraní y las citadas hembras, estas últimas, para amplios sectores del "comportamiento cultural" islámico, entonces en el justo punto de sazón antes de que empiecen a ajarse y a ponerse correosas a partir de los doce o trece años.

Pero las diferencias culturales de Irán también están provocando graves conflictos con sus vecinos árabes del oeste. Está reunido en Qatar el Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo para ver qué hacen respecto a Siria, y va el presidente Ahmadinejad y aprovecha que todos esos despreciables árabes sunitas se encuentran distraídos y juntos en una misma sala para presentarse de visita oficial en las islas de Abu Musa, que los Emiratos consideran ilegalmente "ocupadas" por Irán desde los lejanos tiempos del sha.

Los árabes del Golfo han visto clara la jugada y así lo andan diciendo en sus medios de referencia: "Una maniobra de distracción por la que Irán intenta desviar la atención de Siria en defensa de su indefendible aliado en Damasco". Así que la cosa está alcanzando cotas de gran tensión entre Irán y sus vecinos árabes del Golfo, que no sólo ven cómo Teherán estrecha lazos con sus hermanos chiítas del gobierno sirio, sino que además anda cebando oscuras plantas de energía nuclear y amenazando con bloquear las rutas de navegación del Estrecho de Ormuz por donde los sunitas árabes sacan su petróleo hacia el infiel Occidente, un punto menos odioso que los idólatras ayatolas iraníes que están colmando el vaso de su paciencia.

Alianza entre turcos y kurdos iraquíes

Desde hace ya varios años no hace sino recrudecerse la escalada de tensión entre los países árabes del Golfo e Irán. La violenta situación de Siria no ha hecho sino agravar la situación, puesto que Irán no va a dejar solos a sus hermanos chiítas del oeste, como ya ha venido demostrando con su quinta columna de Hezbolá en Líbano en cuanto conflicto se ha planteado. Pero el chiísmo también ganó en los últimos tiempos otro poderoso y antes inasequible bastión: Irak. Nuri al-Maliki, primer ministro en Bagdad, es chiíta y cimentó su carrera en estrecha colaboración con sus hermanos del este. Se supone que encabeza una coalición de chiítas, sunitas y kurdos en Irak con la que se consiguió calmar un tanto el baño de sangre diario de 2006 y 2007, cuando todos se mataban entre ellos con su habitual fruición. Pero ahora, el chiísmo iraquí en el poder está chocando no ya con los sunitas árabes del Golfo, sino con el otro gran gallito regional, Turquía, también sunita, y también, como Irak, disfrutando el gran regalo compartido que Alá les dejó a ambos: los kurdos.

En diciembre del año pasado, Maliki destituyó a su vicepresidente, Tareq al-Hashemi, sunita, a quien acusaba de dirigir en la sombra escuadrones de la muerte contra los chiítas iraquíes. La cosa ya entonces no pintaba bien, pero pintó mucho peor desde que el odio entre sunitas y chiítas se mezclara con el afamado asunto kurdo, con lo que ya entraba en liza el gallo Erdogan. La semana pasada, el primer ministro turco se reunía en Estambul con Masud Barzani, el presidente de la región autónoma kurda de Irak. Barzani y los suyos mantienen a raya a un PKK que continúa intentando a base de masacres la independencia de un estado kurdo que se extendería por Turquía e Irak. Puesto que los kurdos iraquíes de Barzani se encuentran enfrentados a los chicos de la gasolina del 'movimiento de liberación kurdo', los kurdos oficiales iraquíes son también amigos a muerte de Erdogan y este los protege, mima y los invita a Turquía, y aquellos se lo agradecen de forma pública.

"La ilusión de la hegemonía regional"

Erdogan, por su lado, aprovechó la ocasión para relacionar la alianza entre los kurdos iraquíes y Turquía con las operaciones militares de castigo contra el PKK en su país, de manera que estaba dejando claro cómo sus aliados kurdos iraquíes no iban a permitir un santuario terrorista kurdo en Irak, cosa que, por otro lado, Barzani ha dicho de forma explícita, hasta el punto de exigir en Ankara que la "organización terrorista separatista" deponga las armas.

Pero, claro, desde Teherán, el chíita Maliki ve todo esto como una intromisión en los asuntos internos de Irak. Y la palabrería se desató a finales de la semana pasada cuando Erdogan soltó una de sus rajadas y Maliki le respondió con otra de la suyas. Tras reunirse con Barzani y, se supone, recibir sus quejas sobre lo mucho que sufren con Maliki en el gobierno, el primer ministro turco acuso a Maliki de llevar su gobierno con criterios "egocéntricos" y de afrentar "gravemente" con ello a sus socios de coalición, los hermanos sunitas y los aliados kurdos de Barzani.

No pasaron ni horas cuando el primer ministro iraquí contestaba a Erdogan nada menos que acusando a Turquía de estarse convirtiendo en un "estado hostil" para Irak. El enfrentamiento entre chiítas y sunitas fue destacado de forma explícita por Maliki, quien señaló que las palabras de Erdogan tenían una "dimensión sectaria". Pero añadió otra advertencia más, esta vez en clave geopolítica: "(Erdogan) vive aún en la ilusión de la hegemonía regional".

Todos contra todos

Así que con los países árabes del Golfo enfrentados a Irán, los ayatolas apoyando a sus hermanos chiítas del gobierno sirio, Damasco enfrentado con Turquía por su apoyo a refugiados y rebeldes, el chiíta primer ministro iraquí amenazando a Turquía, que a su vez apoya a los kurdos iraquíes contra el chiíta primer ministro iraquí, y este mirando a su vez hacia Irán en busca de amparo frente a todos los demás, la cosa, para ser sinceros, se está tornando un tanto caótica.

De hecho, a Turquía solo le queda libre su campo de acción en Europa, donde con su quinta columna de inmigrantes en Alemania y su agresiva penetración en los Balcanes, con Kosovo como gran, inesperado y proverbial portaaviones, hace y deshace a su antojo, sin que la Bruselas protectora del nuevo 'país' ni tan siquiera haya abierto la boca, puesto que sus funcionarios antes se dejarían matar que declarar hostil a ningún estado amigo y hermano.