NUEVO DIGITAL - Internacional
"Nos tratan como extranjeros que aporrear para obtener ventajas políticas"
@JavierMonjas - 20/10/2015

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Shkodran Mustafi, futbolista alemán de ascendencia albanesa. Musulmán. Uno de los patrocinadores de su club, el Valencia, es una marca de cerveza. Y con esas delicadas y sutiles estrategias de marketing que se estilan en el júrgol, plantan la botella de birra junto al micrófono. El interfecto mira el infernal objeto y lo aparta. "¿Podemos esa más allá?". "Yo no quiero la birra", le dice al jefe de prensa. Este insiste y aquel termina accediendo. Y es entonces cuando Mustafi le dice a su compañero: "Te mato... un día... Fiuuuu..." y hace el gesto de rebanar un cuello. Con chulería. Medio-muy en serio (vídeo). Una vez más, sin complejos, abiertamente... el discurso islámico de la amenaza... ya una costumbre en Occidente... en todos los niveles... en todos los ámbitos...

Mediados de noviembre. Las fuerzas del orden detienen a una yihadista 'española' llamada Raja El Aasemy que iba a unirse al Estado Islámico. Esta 'española' terminaba siempre sus posts en Internet con la frase "El terrorismo es un deber". Amenazas a gogó y por doquier de sus correligionarios. Mediados de noviembre. Las mismas fuerzas del orden detienen a otra española que asimismo iba a unirse al Estado Islámico. Esta, española sin comillas. De Almonte. Otra de esas conversas que de repente encuentran la iluminación de la Religión de la Paz, se cogen su corán en español y arden en deseo[s] de servir de descanso a los guerreros del profeta que se pongan por delante. O por detrás. O por encima. O por debajo. O a cuatro patas.

No, cierto, con seguridad ninguna de las dos se encontraba entre las más brillantes de la clase. Pero es lo que hay. Aquí y en todos y cada uno de los países del orbe occidental. Uno de los que más problemas tiene es Britanistán, capital, Londonistán. Tierra perdida, modélico antecedente de lo que le espera a Germanistán (ND) con sus 'nuevos' alemanes como el futbolista de la cerveza y el 'fiuuu...' en el cuello. David Cameron anunciaba esta semana un "plan" para combatir el "veneno" del extremismo islámico. Para ello, ha decidido tirar de cartera, pues ya se sabe que el odio coránico se combate con pasta infiel.

Con otros cinco millones de libras va a untar aun más a toda la catropea de oenegés, observatorios y activistas de la multiculturalidad para conseguir una "coalición nacional" contra la radicalización. Dentro del concepto 'radicalización' se incluye también a quienes se niegan a tolerar en su casa a los de la otra radicalización. En otras palabras: van a combatir el extremismo "violento y no violento". El violento ya se sabe cuál es. El no violento es el islamófobo, al que se va a machacar igualmente, gentes de "extrema derecha", dicen. Cameron ya lo había anunciado antes de las elecciones. Van a combatir con igual fruición a sus conciudadanos 'islamófobos'. Ellos son también el enemigo (ND). Especialmente, ellos (ND).

Los bravos yihadistas de la antiyihad oficial quieren fundar un "periódico" que deberá estar dirigido por "imanes moderados" [sic]. Quieren restringir la actividad de los predicadores del odio y los extremistas que, a día de hoy, siguen campando a sus anchas amparados por la grandiosa magnanimidad de las democracias occidentales. Pero ahora no, ahora va la vencida, ahora sí que sí, dicen que van a tratar a los más devotos de entre los predicadores coránicos como a pedófilos... o sea, que van a impedir que se relacionen con niños... por lo demás, su libertad y su sagrada permanencia en el país será respetada. Seguramente, se los seguirá financiando, as usual.

Por supuesto, las organizaciones islámicas han puesto en el grito en el cielo. ¿Quiénes se han creído estos tipos que son para controlarnos? Se trata de un nuevo "mccarthysmo". Quieren prohibir las mezquitas más radicales, que, por supuesto, siguen campando a sus anchas. "¿Existen realmente esas mezquitas?", pregunta la mayor organización islámica de Britanistán. No, qué va... Para nada, para nada...

Estos tipos quieren tratar a los musulmanes como "extranjeros que aporrear de vez en cuando para obtener ventajas políticas". La Ramadhan Foundation dice que el gobierno ha hecho mal sus "relaciones públicas". Ineptos. No es extraño que se ofendan los que no son extranjeros. De hecho, el Guardian, que nunca defrauda -pero nunca, nunca- destaca que "la lucha contra la islamofobia esté retrocediendo". Ese es, efectivamente, el problema. Eso es lo importante. Y aprender relaciones públicas con el islam en Europa.