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En una zona de intensa división étnica, religiosa y política, un insólito culto mariano
@JavierMonjas - 25/04/2011

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Se dirigen a Alá. Y lo hacen en albanés. Son musulmanes. Musulmanes albanokosovares. Pero, en caso probablemente único en el mundo islámico, imploran ante una imagen medieval de la Virgen María custodiada en un monasterio cristiano ortodoxo. A la efigie la conceden capacidad no sólo para interceder ante Alá, sino para obrar milagros. En efecto, algún tipo de portento debe haber por ahí para que el inusitado culto mariano islamo-cristiano-ortodoxo se produzca en la zona donde más se odian entre sí las comunidades serbia y albanesa de Kosovo.

Aunque el Corán cita en múltiples ocasiones a María como madre de Jesús, en ningún caso el islam la concede categoría de figura a venerar. Y mucho menos, en efigie. De hecho, ni el propio Mahoma es reverenciado en ese sentido. No hay 'adoración' y mucho menos una 'representación' que sería considerada de forma fulminante por la ortodoxia islámica como 'idolatría'. Es decir, la antesala de unas cuantas decenas de disturbios a gran escala en ciudades musulmanas, unos cuantos centenares de muertos, y algunas embajadas occidentales arrasadas.

Con flores a María

En Kosovo, sin embargo, se ha producido la imposible alquimia. Musulmanes provenientes de todo el territorio kosovar acuden en peregrinación al monasterio de Sokolica en la creencia de que la imagen del siglo XIV allí custodiada y que representa a la Virgen María puede curar a los niños sordomudos así como auxiliar a las parejas con problemas de fertilidad. Ante la efigie rezan en albanés a Alá y a María dentro de un monasterio cristiano ortodoxo habitado por monjas serbias.

Por todas partes crujen las fronteras establecidas. Para un musulmán, María es madre de Jesús, uno de los profetas que abrió al camino al último y definitivo enviado, Mahoma. Pero, por supuesto, para el islam, María no es, ni con mucho, madre de Dios. Y mucho menos, de Alá, que es su verdadero nombre, en árabe, como Dios manda. Y sobre dar culto a una estatua rodeados de representaciones de la Santísima Trinidad, mejor es que no se enteren por ahí los hermanos de la Umma. Podrían tener esos adoradores islamo-infieles su 11-M, como diría aquél (ND).

Las monjas de Sokolica han comenzado a aprender albanés para servir a los sorprendentes devotos de su Virgen. "Nuestra puerta se encuentra abierta para ellos. Si creen que nuestra sagrada imagen les puede ayudar, entonces son bienvenidos", dice una de las religiosas. Lo más sorprendente es que todos -monjas, Virgen y musulmanes- cohabitan en las puertas de Mitrovica, una de las ciudades donde con mayor tenacidad y escrupulosidad se han masacrado entre sí serbokosovares y albanokosovares hasta el punto de que hoy las comunidades se encuentran bien separadas e insolubles en sus propios y respectivos barrios.

La inagotable mafia albanokosovar

Sin embargo, la tensión entre comunidades y religiones está siendo azuzada también por fuerzas externas a las tradicionales balcánicas. Por ejemplo, hay quienes se sorprenden de la "creciente prominencia del Vaticano" en Kosovo a pesar de lo exiguo de la comunidad católica en el territorio, un 5 por ciento del total de la población, según afirman. Califican de "provocación" la construcción de colegios católicos en zonas históricamente musulmanas o, aun más, la erección de la nueva catedral de Pristina, dedicada a Teresa de Calcuta, nacida en territorio actualmente macedonio de familia albanesa. Aunque, para provocación, la de algunos imanes, los cuales, precisamente en la capital macedonia, braman ante estadios repletos de fieles que la Madre Teresa "pertenece a lo más profundo del infierno por no creer en Alá, el profeta o el Corán" (ND). Es otro punto de vista, distinto y respetable como otro cualquiera dentro de la infinita y maravillosa diversidad humana.

¿Y qué pasa mientras crece el sorprendente culto mariano islamo-ortodoxo-albano-serbo-kosovar? Pues lo de siempre. Kosovo continúa afianzando su imagen de estado regido por mafiosos a gran escala, con alcaldes extorsionando y apretando las tuercas a placer a competidores no deseados en procesos de privatización, mientras aquellos guardan sus imprescindibles depósitos de armas. Por otra parte, una pequeña minucia comparado el asunto con las acusaciones al propio presidente del país sobre sus tráficos de drogas, armas y órganos, los que extirpaban a los serbios que engordaban para tal fin en la famosa "Casa Amarilla" y otros lugares, cuestiones sobre las que ni la Unión Europea (ND) ni, por supuesto, los Estados Unidos (ND) quieren saber demasiado, pero sobre la que Belgrado insiste en profundizar apoyada por Rusia, que exige investigación internacional.

Dos mejor que uno

También Moscú se ha unido a la oferta de Serbia de negociar sobre el reconocimiento de Kosovo. Pero no del Kosovo íntegro, tal y como está ahora, sino partido en dos. De esta forma, la mitad norte, de mayoría serbia, se (re)uniría con la propia Serbia, mientras la zona meridional, de mayoría albanesa, podría permanecer 'independiente', si es que resiste las tentaciones de terminar también (re)unida con Albania en el gran y utópico proyecto de la Gran Albania, una situación en la que hasta la Virgen de Sokolica tendrá que aplicarse a fondo si quiere que de ahí salga algo distinto a una nueva guerra de la afamada ganadería de las balcánicas.