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Un juez converso musulmán absuelve a otro musulmán de la agresión a un ateo disfrazado de profeta del islam
Javier Monjas - 27/02/2012 - 07:17 AM   GMT+01:00

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Desfile de Halloween de 2011 en Mechanicsburg, Pennsylvania. Ernie Perce, director estatal de American Atheists, marcha disfrazado de "Mahoma zombie" junto con otro compañero de organización, este, caracterizado como "Papa zombie". De pronto, un sujeto salta desde la multitud que presencia la parada y ataca al profeta del islam de cara verde, barba postiza y turbantoide a la cabeza. El agresor resulta ser un inmigrante musulmán, Talaag Elbayomy. El hecho queda grabado en vídeo. Un juez, estadounidense musulmán converso, Mark Martin, acaba de absolver al asaltante y, de paso, se ha permitido dar una lección sobre el islam. Una lección que muchos consideran ya un nuevo avance de lo que será el país de la Primera Enmienda donde, imparable (ND), avanza la sharia.

Si perro no come perro, musulmán no castiga musulmán, aunque el primero sea un juez y el segundo un agresor confeso. Y aunque suceda en los Estados Unidos, coincidiendo con la abrumadora avalancha de disculpas que, desde Obama a los mandos de la OTAN y de Estados Unidos en Afganistán, se han prodigado estos días por la quema de coranes y otro material infestado de extremistas proclamas de odio. Esta vez les ha tocado a los ateos, en general, siempre indiferentes ante las carnicerías cristianas cuando no comprensivos con esos pequeños excesos cometidos por no cristianos.

"Prohibición de la sharia: ¿Discriminatoria o necesaria?"

Pero los ateos de Estados Unidos también están comenzando a sentir el aliento del islam en su cogote. Y en su cara, como le sucedió al director de Ateos Americanos en Pennsylvania. Medios de inmarcesible espíritu laicista, siempre combativos con los 'fundamentalistas cristianos' o, simplemente, con la influencia de los 'cristianos' en el gobierno, ahora prestan sus páginas para comenzar a preguntarse si, con el islam, San Martín han llegado también a las grandes mansiones del izquierdismo de salón.

A mediados de enero, un juez de Oklahoma volvía a bloquear la normativa que prohíbe de forma expresa la ley islámica en ese estado a pesar de que fue aprobada por un 70 por ciento de los votantes durante un referéndum (ND 1 y 2). Antes del ataque al ateo, nada menos que el Washington Post abría espacio para que una columnista se preguntara a tumba abierta: "Prohibición de la sharia: ¿Es la propuesta de Oklahoma discriminatoria o necesaria?".

Casi seguro que American Atheists ya tienen ahora la respuesta a esa pregunta que quizás no tenían clara hace un mes, cuando volvía bloquearse cualquier posibilidad de que la ley islámica vuelva a ser aplicada en Estados Unidos, como sucedió con el caso que desencadenó la oleada de prohibiciones estatales en Estados Unidos (ND) de la noble normativa musulmana, promulgada por camelleros polígamos en los desiertos árabes de los primerísimos años de la Edad Media europea.

Lecciones e insultos de un juez converso

El caso del verdadero creyente, Talaag Elbayomy, ha destacado de entre la permanente avalancha de demandas de musulmanes y musulmanas por discriminación racial y religiosa, casos que no hacen sino apalancar "intolerables privilegios" que les son vetados a los infieles en su propio país, como decía Hertz hace unas semanas al despedir a sus conductores de Seattle, como Elbayomy, también inmigrantes musulmanes, que sea abrían varias veces al día para cumplir con sus rezos, pero que, sin duda inmersos en su elevada espiritualidad, luego no se acordaban de regresar al trabajo (ND 1 y 2).

Ahora es un juez, nacido en los Estados Unidos inventores de la democracia moderna, pero después convertido al islam, el que ya juzga barriendo para casa y para la causa. Mark Martin es un veterano de la guerra de Irak y allí se cayó del caballo, o del tanque, o de algún lugar parecido. El caso es que abrazó la verdadera religión y ahora juzga de acuerdo a ella emitiendo sentencias que, en su contundencia, serían envidiadas por los ayatolas de Irán. Pero ni los santos varones iraníes habrían insultado al agredido como sí hizo Martin, quien llamó "dufus" al demandante, algo así como el áspero calificativo de "payaso" que un iracundo español llamaría a otro en circunstancias donde el primero considerara al segundo como un "patoso" o un "baboso".

Los ateos estadounidenses organizados han montado en cólera, al menos en la cólera en que no montaron en otras ocasiones cuando eran cristianos los que se veían cegados por la luz del islam en su propio país. En el propio país de los cristianos. En un comunicado, American Atheists dice ahora: "Les podemos prometer esto, que no han escuchado la última palabra sobre este tema. No en mucho tiempo".

"Nosotros, horribles americanos"

Existe una grabación del dictamen del juez en el que este, de propia voz, no sólo se identifica él mismo como musulmán, sino que alecciona al agredido sobre el islam y sus pilares, y termina concluyendo que el acto de acudir a un desfile de Halloween disfrazado de Mahoma no puede estar en ningún caso amparado por la Primera Enmienda.

Tras referirse a sí mismo como "musulmán", señalar que también él mismo considera el disfraz como "ofensivo" y advertir que se había pasado "siete años y medio viviendo en otros países", se entiende que musulmanes, el juez Martin añade: "Cuando (los estadounidenses) vamos a otros países no es raro que la gente se refiera a nosotros como horribles americanos, y por estas cosas es por la que nos llaman eso, porque nos preocupan tanto nuestros derechos que no nos importan los de otras personas siempre que nosotros tengamos la última palabra, pero no nos importa lo que otras personas digan".

La transcripción completa de lo que el converso vestido de toga dijo en su dictamen se ha convertido ya en un clásico de cómo la sharia avanza en Estados Unidos y, en medio del desconcierto de los analistas que hablan de flagrante anticonstitucionalidad, corroe la libertad de expresión, como en Europa está pudriendo el apego a los Derechos Humanos, convertidos básicamente en una simple coartada para la impunidad de los verdaderos creyentes más brutales (ND).

"Fuera de la Primera Enmienda"

Por su parte, los agentes de la policía local que actuaron en la agresión no se muestran menos sorprendidos por lo que terminó sucediendo en la 'corte de justicia'. Los policías confirman que el agresor reconoció su ataque -del que, además, existe vídeo- y se sorprenden de cómo el juez musulmán da la vuelta al caso y convierte al agredido en el acusado de un delito de ofensa religiosa por haber acudido a un desfile de Halloween disfrazado de "Mahoma zombie". Para el converso vestido de toga, la cuestión es muy clara: "Usted se puso fuera de los límites de los derechos amparados por al Primera Enmienda". El ataque fue merecido porque el inmigrante islámico estaba defendiendo, además de su religión, "su cultura".

La organización de ateos denuncia, además, que el juez ha amenazado con iniciar acciones contra ella por haber publicado en Internet la grabación de su voz. "Que un inmigrante musulmán pueda atacar a un ciudadano de Estados Unidos en defensa de sus creencias religiosas y pueda largarse como un hombre libre mientras la víctima es abroncada e insultada por un juez musulmán que, además, culpa a la víctima del delito cometido contra ella, supone una horrible claudicación", concluye la organización de ateos tras su apasionado encuentro con el islam.




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