NUEVO DIGITAL - Internacional
Medidas para "debilitar" al islam en China
@JavierMonjas - 07/05/2015

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Los musulmanes residentes en España denuncian en la prensa internacional la triste situación a la que se ven sometidos. Son los que más paro sufren, son perseguidos en sus costumbres y son discriminados porque en sus tiendas no venden alcohol ni cerdo. El argelino entrevistado en Tarragona por Los Angeles Times no se queja, sino que amargamente "implora" contra la "discriminación" que sufren. El guetto de Varsovia era un balneario de lujo en comparación con el horror de vivir entre españoles. "Siempre que hay crisis, culpan a los más débiles, a los emigrantes", clama un abogado marroquí, ahogado por el horror cotidiano de vivir en un país así.

"¿Tengo que vender cerdo para ser considerado un 'negocio tradicional español'? ¿O vino?", se queja el torturado argelino. En Argelia, esa pregunta en relación a un cristiano que quisiera vender cerdo o alcohol no tendría sentido. En el casi vecino Egipto, con llegar a la noche vivo si eres cristiano ya has hecho el negocio del día.

En las regiones musulmanas de China, han dicho que sí a ambas cosas, que quieren llegar vivos a la noche y que para ser un negocio chino, los establecimientos regentados por musulmanes deben vender también alcohol. En Xinkiang, viven los uigures, de religión musulmana, y allí se encuentra el escenario principal de las periódicas carnicerías halal de su movimiento islámico de independencia.

La última a gran escala se produjo hace un año, cuando un grupo de libertadores -y libertadoras- entró en una estación de ferrocarril machete en mano y comenzó a despedazar a viajeros que no eran de su etnia. Mataron a decenas de ellos y dejaron casi doscientos heridos de diversa consideración hasta que cuatro de los libertadores fueron abatidos. Meses antes, un todoterreno conducido por uigures se había metido a toda velocidad por la plaza de Tiananmen, abarrotada de turistas, y había ido reventando a quien se iba encontrando por el camino antes de hacer estallar la bomba que portaban en el vehículo bajo el impasible retrato del gran timonel.

En Pekín se pensó que la cosa ya había ido demasiado lejos y decidieron apretar las tuercas un poco más a los musulmanes de la zona. Nada que no se haya hecho en otras ocasiones contra budistas o cristianos -y que no se haga en estos mismos momentos-, por no hablar de los falung gong. Pero con los musulmanes en medio, la cosa tiene otras implicaciones y consecuencias que ni por asomo aparecen con los infieles.

Las autoridades chinas se han decidido a intentar extirpar en lo posible el radicalismo islámico mediante la represión de sus signos religiosos más visibles. Han prohibido que las mujeres lleven velos que cubran la cara; han prohibido a los hombres que se dejen barbas largas, y ahora han prohibido la prohibición de los musulmanes de vender alcohol o cigarrillos en sus tiendas. Si no venden los productos prohibidos por su religión, se exponen al cierre del comercio.

En realidad, no solo se trata de debilitar el radicalismo islámico, sino de debilitar el islam en sí mismo, pues las autoridades chinas ven a esa religión como radical en sí misma, a diferencia del timorato discurso de La Religión de la Paz al que los occidentales se encuentran sometidos por sus propias autoridades (ND). Por supuesto, para el mismo diario que prestaba sus páginas al 'intrusismo' español en las vidas de los 'discriminados' musulmanes en España, las nuevas medidas del gobierno chino son consideradas "intrusivas". "Las autoridades chinas quieren saber qué comes y cuándo. Cómo te peinas, te vistes y que canciones llevas en tu iPad o en tu smartphone", escribe la enojada periodista.

Hay quien piensa que lo que quieren las autoridades chinas es saber quién va a matar antes de que lo haga y, para ello, no tienen problemas en identificar los síntomas. Eliminando los síntomas, intentan eliminar la enfermedad, pero eso es algo que, según otros, no funciona, ni con los constipados, ni con el cáncer. Por el contrario, será contraproducente. Desde el orbe islámico, una y otra vez se denuncia la "continua opresión china" sobre la minoría islámica en el país.