NUEVO DIGITAL - Internacional
Ashton no ve necesario un investigador especial sobre el informe Marty
@JavierMonjas - 24/01/2011

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¿De dónde surge la irresistible pasión de la UE por proteger con un cálido manto de impunidad a Kosovo? Probablemente del mismo lugar de donde brota, incontenible, incluso el aun mayor delirio por la incorporación de Turquía a la Unión. Según los papeles de Wikileaks, tal frenesí desciende, como lengua de fuego, directamente de las místicas alturas de Washington (ND). Y de allí son transferidas, implacables, vía Bruselas, a Serbia. Ahora, no sólo las autoridades europeas se reafirman en que consideran "innecesarias" mayores investigaciones sobre los crímenes nazis denunciados por el Consejo de Europa en el nuevo país europeo nacido de la amputación unilateral de otro, sino que exigen a Belgrado un reconocimiento pleno del estado kosovar si Serbia quiere acceder un día a la UE.

Grandes organizaciones humanitarias como Human Rights Watch habían pedido a la UE la apertura de investigaciones sobre las terribles denuncias de tráfico de armas, drogas, capitales y órganos contenidas en el informe elaborado por Dick Marty para el Consejo de Europa.

Es más, se había demandado, entre otras cosas para garantizar la viabilidad y seguridad de las pesquisas, un programa de protección a testigos con el fin de que estos pudieran declarar sin que terminaran -antes o después- exterminados por las afamadas mafias albanokosovares, primero transformadas en movimientos 'guerrilleros', y ahora reconvertidas en ejército más o menos regular de un país más o menos respetable.

Por todo ello, lo mejor habría sido el nombramiento de un fiscal especial para Kosovo, como se ha venido haciendo en otras regiones azotadas por conflictos graves donde se denunciaban crímenes contra la humanidad o genocidios varios. Pero lo que valió para investigar los excesos de guerra serbios, no es adecuado para perseguir los kosovares.

Ni dudas, ni renuencias sobre Kosovo

Según la extraña e inquietante responsable de la política exterior europea, Catherine Ashton, Bruselas no sólo no considera necesario un fiscal especial, sino que ni tan siquiera realizará mayores investigaciones, salvo que Marty presente más pruebas de las aportadas en su informe. Pero, además, aunque las obtuviera, Bruselas no las tomaría en cuenta por no considerar el asunto de su jurisdicción directa, ya sea esta ordinaria o especial, según se desprende de las palabras de la Ashton.

La responsable de la política exterior de la Unión sugiere así al promotor del informe del Consejo de Europa que si posee más evidencias, las dirija a las "autoridades pertinentes" -es decir, las de los países denunciados-, o a las de EULEX, la misión de la Unión en Kosovo. En ambos casos, la recomendación no parece más que un sarcasmo: sin comentarios, la de dirigir las denuncias a los países denunciados; con menos comentarios aun la insinuación de considerar como árbitro a la misión europea en Kosovo, dada la incontenible pasión de la Unión por proteger de todo mal al nuevo pseudopaís.

Por si cabía alguna duda del cerco de impunidad erigido en torno a Pristina por cuanta institución continental se precie, ahora es también el Parlamento Europeo el que exigía a Belgrado que deje de cuestionar la independencia kosovar si quiere continuar las negociaciones con Bruselas. La destemplada indicación no sólo se dirige al reconocimiento de la independencia de Kosovo, sino a la exigencia de que no alimente las renuencias de la población serbokosovar a aceptarla, atrapada esa comunidad en el nuevo estado de aplastante mayoría albanokosovar.

Matonismo europeo

La presión sobre Belgrado es de tal dimensión que, mientras la Unión Europea cierra los ojos al horror mafioso y nazi de Kosovo -incluyendo el 'engorde' de prisioneros serbios para su posterior y lucrativo despiece carnicero-, Bruselas continúa exigiendo a Serbia el pleno cumplimiento de las exigencias del Tribunal de la Haya sobre crímenes de guerra de esta parte sobre la otra, en especial la entrega del general serbobosnio, Ratko Mladic, y del autoproclamado presidente de la Krahina, el serbocroata Goran Hadzic. La desaparición de ambos sigue siendo achacada a una supuesta cobertura organizada por las autoridades de Belgrado o, en todo caso, a una excesiva pasividad en encontrar su rastro.

Ulrike Lunacek, la delegada del Parlamento Europeo para Kosovo -activista lésbica perteneciente al grupo de Los Verdes- insistía en estas exigencias con extremada acritud, casi con matonismo: "Serbia espera recibir el estatus de candidato (a la Unión Europea) en diciembre de este año. Esto está por ver puesto que Serbia debe cumplir también con algunas otras condiciones, como la plena cooperación con el Tribunal de La Haya".

El cierre del cerco sobre Belgrado es de tal firmeza que incluso la siempre arisca y agraviada diplomacia rusa da el tema por perdido y no se ve ella misma jugando ningún papel en el apoyo a Serbia frente a los albanokosovares.