NUEVO DIGITAL - Internacional
Tras la campaña de recogida de firmas en Internet iniciada por un sacerdote
@JavierMonjas - 01/07/2015

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Hospital General de Manchester Norte. Salas de rezo para católicos, protestantes, judíos y musulmanes. Incluso, otra 'sala tranquila' para quienes, sin tener una religión concreta, desean un espacio de reflexión y retiro en las difíciles circunstancias de la enfermedad y la muerte. En realidad, para los musulmanes hay dos salas, una para hombres y otra para mujeres pues ya se sabe que, incluso en Occidente, no pueden mezclarse para rezar. Alguien dice que la sala de mujeres no reúne las condiciones exigibles. Solución: la capilla católica se elimina y se reconvierte en sala islámica. Los católicos deberán compartir templo con los protestantes. Análisis de la dirección del hospital: Mejor molestar a los católicos que -ejem- a los musulmanes.

"¿Por qué no? Después de todo vivimos en un país musulmán". "Y la islamificación del Estado británico continúa, poquito a poquito". "Callaos y sentaos. Nos están invadiendo". Son los comentarios de los lectores a la última 'conversión' cristiana de Europa al islam, la misma Europa de una Francia donde la principal organización islámica ya se atrevió hace unos días a proponer una masiva transformación de iglesias en mezquitas (ND).

Las críticas de esos lectores se producían en las páginas del Manchester Evening y nunca habrían sido reproducidos en las de diarios españoles como El Mundo o El País, aplastadas por la férrea censura en los comentarios que se salgan de la alianza de las civilizaciones y la lucha contra la 'islamofobia'.

Pero aquí sí se permiten. De hecho, se reproduce hasta la carta que el sacerdote, Ged Murphy, convertía en una petición de auxilio con el fin de detener los planes para transformar la capilla católica en una mezquita para mujeres. "La capilla (católica) ha estado ahí desde hace unos quince años. Es acogedora y la gente siente allí un gran consuelo. La usan personas de distintas religiones". Eso decía Murphy, párroco de la iglesia de St. Chad en Cheetham Hill.

El consejo del hospital reconocía que se encontraban en plena "reorganización" de salas de retiro para conseguir una solución que "satisficiera a las necesidades de todos". Aunque en el mismo comunicado, el hospital decía que no existían planes para cerrar ninguna instalación, "incluida la capilla católica", terminaron reconociendo que esa era una de las opciones que se encontraban sobre la mesa. En la capilla católica se celebraba misa todas las semanas y era utilizada de forma constante por visitantes y pacientes del hospital.

Al parecer, el problema venía de que la sala islámica destinada a las mujeres no disponía de agua corriente para realizar las preceptivas abluciones, como sí la tenía la de los hombres. En consecuencia, había que desalojar alguno de los otros locales religiosos. Según el padre Murphy, le tocó al destinado a las personas que menos problemas iban a plantear: los católicos. El sacerdote se plantó y posó en las fotos de la prensa nacional con sus brazos cruzados, en firme actitud de desafío ante la cobardía dhimmi de la dirección del hospital, quien decía que las salas compartidas para católicos y protestantes eran comunes en los centros sanitarios de todo el país.

En pocos días, casi en horas, la petición de auxilio consiguió más de siete mil firmas. Hasta que los temblorosos gestores del hospital cedieron. Fue entonces cuando el padre Murphy dio el grito de victoria: "We did it!". "Gracias a todos por su apoyo, incluyendo a los miembros de la comunidad musulmana que han firmado la petición [...]. Esperemos que ahora podamos avanzar en conseguir un espacio para la comunidad musulmana que satisfaga a todos", decía el mensaje del sacerdote.

La victoria sobre el hospital saltó enseguida a la prensa. Bastaron unas pocas horas de firmas y de noticias para que los gestores del centro sanitario suscribieran la habitual cínica nota de prensa diciendo que no había planes para cerrar ninguna instalación religiosa, "incluyendo la capilla católica". El padre Brown padre Murphy había resuelto el caso. Sin paraguas, pero cruzando los brazos y mirando fijamente a las cámaras.