NUEVO DIGITAL - Internacional
Un "desastre nacional", según la parlamentaria laborista Sarah Champion
@JavierMonjas - 14/02/2017

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Dos de los seis condenados gritaron "Alahu Akbar" en respuesta a la sentencia de cárcel que acababa de recaer sobre ellos. Ambos pertenecían a uno de los grupos de pakistaníes nacionalizados británicos que, durante años, habían creado y explotado sus granjas de adolescentes blancas (desde los once años de edad y embarazadas por ellos a los doce) para disfrutar de sexo a cambio de monedas o alcohol, y pasárselas unos a otros para, además, ganar unas bien merecidas libras con las infieles.

El enorme escándalo centrado en lo sucedido durante años en Rotherham (en NUEVO DIGITAL, seguido desde 2012 (ND, ND, ND) no solo se basaba en la existencia a escala nacional de manadas de pakistaníes explotando niñas apenas púberes para su disfrute, sino en la complicidad de la policía y los 'servicios sociales' que se negaron a perseguir a los verdaderos creyentes con el fin de no ser tachados de 'racistas' o de ir contra el 'multiculturalismo', en medio del silencio cómplice de políticos de todo signo y organizaciones feministas (sic).

¿Permite el Corán la violación de las mujeres infieles? Desde el Estado Islámico hasta imanes repartidos por todo el mundo creen que sí, que por supuesto, que son varios los versículos y los hadices que autorizan el sexo del verdadero creyente con esclavas tomadas al enemigo -esto es, al infiel-, y que también Mahoma hizo lo propio, y que si Mahoma lo hizo, nada malo, sino al contrario, puede haber en imitarle.

De ahí el grito de 'Alahu Akbar' de los sujetos recién condenados a blandas sentencias de cárcel por violaciones masivas a menores blancas, nunca jamás a sus propias mujeres. La barra libre de mujeres blancas disfrutada por las manadas de machos alfa de las navidades en Colonia o la epidemia de violaciones por toda Europa no hace sino replicar la legitimidad que históricamente el islam ha concedido a la violación de mujeres blancas, incluidas las españolas que caían bajo el control de las tropas moras franquistas durante la Guerra Civil de 1936.

Durante años, musulmanes británicos, especialmente de procedencia pakistaní, explotaron sus granjas de niñas y adolescentes nativas para su disfrute y lucro en medio de la tolerancia de autoridades de todo pelaje, aterrorizadas ante la perspectiva de ser tachadas de 'racistas' si decían una sola palabra sobre lo que estaba sucediendo. Una política del UKIP dijo en una ocasión que parlamentarios laboristas por Rotherham conocían el asunto y callaron. El resultado ha sido una apabullante demanda por difamación contra la denunciante, que no dispone de pruebas fehacientes para mantener sus palabras.

Sin embargo, un informe elaborado en 2014 por la profesora Alexis Jay calculaba en más de 1.400 las niñas que fueron violadas y explotadas durante años solo en Rotherham. La brutalidad del trato de los verdaderos creyentes con las infieles en el relato de Alexis Jay revuelve el estómago incluso al más acostumbrado a lidiar con las peores repugnancias humanas.

Una de las parlamentarias ofendidas por la política del UKIP es la laborista Sarah Champion, quien ella misma reconoció cómo, según sus datos, el informe de Jay se quedaba muy corto en la estimación de las niñas y adolescentes sometidas por centenares, si no miles, de pakistaníes en el Reino Unido. Tras la condena a los seis de Rotherham a principios de este mes, Champion calificaba de "desastre nacional" la violación y explotación de niñas y adolescentes británicas, en medio de sospechas de que la cifra real de esclavizadas por las bandas de 'asiáticos' podría llegar al millón.

La condena de los seis machos en celo de Rotherham no es la primera, pero sí la que mayores clamores ha levantado ante la magnitud del control de los 'asiáticos' sobre la juventud británica infiel. Las mismas autoridades que callaron durante años dicen ahora que "las heridas se están cerrando" con estas condenas y que solo la "ultraderecha" utiliza los casos para reforzar sus propios "objetivos".

Esto se decía desde un ayuntamiento de Rotherham recién intervenido por Londres ante la obvia negligencia colaboracionista de sus miembros -pertenecientes al Partido Laborista- que se negaron durante años a combatir lo que conocían de sobra, siempre presionados por la "corrección política", según el propio Ejecutivo, quien ahora se plantea aplicar cargos criminales contra políticos y profesionales de la asistencia a los menores, tan voluntariamente ciegos durante al menos dos décadas.

Además de los sujetos que clamaban al cielo ante la manifiesta injusticia de su condena, hubo otros que también pasaron por los tribunales y que no recibieron tanta atención de los medios, antes de que la imponente magnitud de un país sometido a la explotación sexual de sus mujeres menores por los 'asiáticos' -pakistaníes- haya hecho ya imposible la ocultación por más tiempo del "desastre nacional", que decía la ofendida parlamentaria laborista, Sarah Champion.

De hecho, ahora en plena histeria, las intervenciones contra las bandas de pakistaníes se han multiplicado, y no solo en Rotherham. En Rochdale se investigó y condenó a otros cuatro violadores de menores blancas infieles que habían extendido su red granjera por el Gran Manchester, Lancanshire y Yorkshire. La sentencia incluye una orden de expulsión a su país de origen, pero, por supuesto, no será tan fácil. Se habla de meses y años para medir el tiempo que tardarán los miserables en ser expulsados, si es que la artillería de recursos y apelaciones que preparan no terminan en una absolución y en una indemnización final por el estrés sufrido.