NUEVO DIGITAL - Internacional
Las políticas más agresivas y poderosas de Estados Unidos proclaman la sumisión bíblica de la esposa a su marido
@JavierMonjas - 08/08/2011

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Menéame

En medio del griterío, en el que la prensa española ultraprogresista puso tanta o más lúgubre histeria que la estadounidense (El País: "'Tea parties' mortíferos"), pocos destacaron que el feroz pulso sobre el (des)acuerdo en torno a la deuda federal entre Obama y los "ultraconservadores" del Tea Party empotrados en el Partido Republicano estaba siendo dirigido por una mujer de una saña pocas veces veces vista hasta el momento. Tal furor hizo perder los nervios nada menos que al vicepresidente Biden, quien se habría dirigido al grupo encabezado por la representante republicana, Michele Bachmann, nada menos que como un montón de "terroristas".En un país donde la palabra "terrorista" suena aun mucho más ofensiva que en España, insólito predio este último donde sus vicarios desempeñan cargos públicos, el supuesto exabrupto de Biden se convirtió en un nuevo ciclón político en el que, una vez más, Michele Bachmann encabezó la contraofensiva, apoyada esta vez por otra mujer permanentemente en línea de frente, Sarah Palin.

Mujeres fuertes del lado equivocado

Ferocidad y pérdida de nervios masculinos -y femeninos- ante la desmesurada agresividad de las dos señoras y, en especial, de Bachmann, ha llevado a dos tipos de reacciones: una, a ver en ellas nervios de acero, incólumes y aparentemente frías mientras ponían al país al borde de la suspensión de pagos, insospechadas encarnaciones del ideal clásico de mujer feminista, hembras fuertes, enérgicas y tan decididas o más que los hombres del ubicuo (ND) patriarcado falocrático a abolir (ND); y, dos, a ser atacadas por sus enemigos políticos por flancos de rancio abolengo masculino, es decir, 'machista', según la terminología hembrista.

Sarah Palin se llevó lo suyo de sus adversarias en la vanguardia de la liberación de 'La Mujer' al ser acusada de no disponer de suficiente tiempo para dedicarse a la política con una familia extensa en la que se incluía un bebé con Síndrome de Down. Y ahora, la ya confirmada candidata a la nominación presidencial por el Partido Republicano, Michele Bachmann, también estaría incapacitada para ejercer un trabajo como el de presidenta de los Estados Unidos porque, supuestamente, le duele con demasiada frecuencia la cabeza, un tema que se ha convertido en abierto y no menos ubicuo asunto político de análisis periodístico.

Mujer y dolor de cabeza

Este ha sido uno de los últimos golpes lanzados contra Bachmann, a quien se pretende invalidar como aspirante a la presidencia estadounidense por un problema que, como el de las migrañas, afecta -e incapacita- en especial a las mujeres -como ahora se recuerda con insistencia-, mientras los 'dolores de cabeza' en general levantan sonrisas, cuando no carcajadas, en los círculos masculinos -y femeninos hostiles a la 'ultraconservadora'-, carcajadas de las que no se están privando medios y humoristas 'progresistas'. Todo en la línea de aquellos periodistas de la CNN que no dudaron en jugar con el doble sentido de la expresión "teabagging" en alusión a los teapartisanos, expresión que, por un lado, nombra el movimiento de introducir y extraer la bolsa de té de la taza para que infusione con mayor rapidez, pero, a la vez, en argot de inglés estadounidense, denota simple y llanamente el mismo movimiento de sacar y meter un pene dado en una boca no menos dada (a ello) (ND).

Después de todo lo sucedido tras el -algo así que- acuerdo sobre el déficit -degradación de Standard & Poor’s incluida-, Bachmann no ha aflojado la presión sobre Obama y afirma que nunca más se debería tolerar un "cheque en blanco" sobre la deuda como el que, según ella, se ha concedido al presidente. La firmeza de la política está llevando a que medios de mucho fuste estén comenzando a tomársela muy en serio, y no sólo de forma personal, sino también como síntoma -y símbolo- de algo de lo que se comenzó a hablar con la irrupción de Sarah Palin en primera línea política, pero que ahora vuelve con bríos renovados tras la demostración de obstinada dureza desplegada por la representante por Minnesota.

¿Son feministas estas feministas reaccionarias?

El Washington Post sancionaba el otro día en una de sus columnas el "auge de las mujeres evangélicas como nuevas 'feministas'". Por supuesto, 'feministas' entre comillas puesto que la prensa 'progresista' -que, vía el Huffintong Post- había abierto el fuego con anterioridad, se niega a conceder tal calificativo a mujeres que, de forma abierta, no sólo rechazan el aborto libre o el matrimonio entre homosexuales, sino que proclaman la vigencia de la sumisión de la esposa a su esposo, incluso cuando la esposa -Michele Bachmann- es 'alguien' muy 'alguien' frente al 'nadie' muy 'nadie' de su marido, su compañero de estudios en el instituto.

¿Son feministas las "nuevas feministas reaccionarias de América", se preguntan, desconcertadas -y quizás también con un fuerte dolor de cabeza ante la inesperada competencia-, las viejas y rancias feministas 'progresistas' de la misma América? Es más, ¿qué son las "feministas evangélicas"?, cuestionan al aire y al cruel destino las feministas clásicas, las cuales, por cierto, en plena ofuscación, se dirigen a aquéllas como "these girls", "esas chicas"?

Por encima de Obama, por debajo del marido

El absoluto desconcierto provocado por mujeres de liderazgo no menos absoluto, mujeres que llevan hasta las últimas consecuencias la ejecución de un poder que su contraparte femenina-feminista sólo ha vislumbrado, en el mejor de los casos, en situaciones teóricas de 'discriminación positiva', está llevando a que múltiples sitios en Internet revisen qué puede significar en la era de Michele Bachmann el mandato bíblico de la sumisión de la esposa por su marido.

Y que se haga con total seriedad, en un escenario tan curioso como el de estas 'feministas' cristianas que "reconocen" la autoridad de sus esposos frente a ellas mismas, pero también frente a las esforzadas 'feministas' islámicas que, habiéndose liado el pañuelo a la cabeza, buscan desesperadamente en el Corán y los hadices justo lo contrario, el rebufo de las citas mahometanas que, convenientemente recicladas y reprocesadas en el retorcidísimo alambique de una imposible alquimia, eliminen el afamado 'sistema patriarcal' islámico y árabe al que, sin embargo, regresan sus odiadas compañeras cristianas de sexo, esas imperialistas, esas chicas.