NUEVO DIGITAL - Internacional
Mientras la Umma elige a Miss Mundo Musulmán
@JavierMonjas - 21/09/2013

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La señorita de detrás del ramo de flores en esta información es la nueva Miss Mundo, pero no del Mundo Mundial, sino del Mundo Musulmán. Tras ser elegida, la nigeriana Obabiyi Aishah Ajibola se puso a llorar, igualito que las misses infieles. Pero en vez de quedar el asunto ahí, además se lanzó a emitir rezos y a proclamar versos coránicos.

Estas misses musulmanas deben desfilar cubiertas de los pies a las (respectivas) cabezas y mostrar un gran conocimiento del Corán. Organizado el concurso en la India, el premio consiste en unas magras 25.000 rupias (2.200 euros), y en un viaje por el país del magno evento, pero también a la Meca para que la miss pueda reforzar allí la fe que le ha llevado a ser coronada frente a un implacable tribunal de expertos en el islam y otros personajes de acendrada e inquebrantable fe.

Para alzarse con el trono mundial de la belleza (interior) islámica, las diez finalistas de Miss Mundo Islámico debieron discursear sobre la importancia de la maternidad, los peligros de Internet y el valor de las finanzas islámicas. El trofeo que la pía señorita nigeriana recogió consistía en una estatua denominada "la corona de la modestia", estatua que representa a una mujer dando gracias a Alá. No consta que en el sin duda bello discurso de la modesta nigeriana hubiera siquiera una única referencia de recuerdo a las constantes y salvajes masacres de cristianos nigerianos por parte de sus compatriotas musulmanes, seguramente tan modestos como la recatada miss. En lugar de la más mínima declaración de solidaridad, la nueva Miss Mundo Musulmán terminó declarando toda orgullosa: "Estamos intentando mostrar al mundo la belleza del islam".

Además de la belleza interior, el pío tribunal también valoró la belleza exterior, escuetamente resumida en la cara encapsulada por los velos, en la acaso mórbida visión de las manos (por delante y por detrás) y en las quizás involuntariamente fugaces visiones de las muñecas tras aquellas. Todo lo demás constituía el habitual bulto de ropajes protectores de la modestia, la sabiduría y la devoción coránica. La cuestión es para qué se concede un título de 'miss' en un certamen que más parece el recreo de una madrasa que un festival de belleza, que es lo que es un concurso de 'miss'. La respuesta la tenía la organizadora, una tal Eka Shanti, que fundó el acontecimiento hace tres años para mostrar "la respuesta del islam a Miss Mundo".

Según Shanti, "este año hemos celebrado de forma deliberada nuestro evento justo antes de la final de Miss Mundo para demostrar que hay una alternativa de modelo para las mujeres musulmanas". Es decir, dicho de forma menos fina, que las demás son unas perdidas y ellas no. De hecho, Shanti advierte del peligro de contagio, puesto que "cada vez hay más musulmanas trabajando en la industria del espectáculo de manera sexualmente explícita, (mujeres) que se convierten en modelos de comportamiento, lo que constituye una preocupación".

En Indonesia, y más en concreto, en Bali, donde se va a celebrar el verdadero concurso de las perdidas de las misses infieles, grupos musulmanes ya andan de virulentas manifestaciones y amenazas. Y tratándose de Bali no hay que tomar a la ligera las advertencias. Y eso que los organizadores han eliminado el tradicional desfile en bikini y han sustituido la prenda de baño por los amplios vestuarios locales. Pero nada. El Consejo de Clérigos de Indonesia ha exigido al gobierno que cancele el concurso bajo el argumento de que constituye una grave violación de las enseñanzas islámicas el que una mujer exponga su piel en público.

Sí, ciertamente la modestia islámica avanza que se las pela. Y no solo en los países islámicos, sino también en los infieles. En el Reino Unido, los colegios musulmanes ya extienden la obligatoriedad no ya del hiyab, sino del burka. La orden afecta incluso a niñas de once años, de manera que toda mujer, joven, niña o similar, vistan "en todo momento de acuerdo al código islámico de vestimenta". Pero, un momento, ¿solo en los colegios musulmanes? En absoluto.

Los musulmanes han conseguido en los últimos días que incluso los colegios públicos se vean obligados a eliminar la prohibición de que alumnas y sus visitantes vayan cubiertas en el centro. Los responsables del Colegio Metropolitano de Birmingham intentaban que las personas fueran "fácilmente identificables en todo momento", pero se han visto obligados a dar marcha atrás justo antes de que se organizara una manifestación de verdaderos creyentes contra el obvio racismo y la no menos evidente discriminación que tal orden comportaba.

Por supuesto, el gobierno británico ha tomado una contundente toma de postura. David Cameron ha apoyado la retirada de la prohibición de llevar burka en el interior del colegio público bajo el argumento de que su ejecutivo "apoya a los colegios en el establecimiento de sus propias normas sobre uniformidad". Después de tan virulenta defensa de las libertades y derechos occidentales, y agotado por su arrojada acción, se echó una inocente siesta con su caja roja de correspondencia ultraprivada y ultrasecreta, allí desatendida.