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"La revolución islámica no sólo pertenece a los países musulmanes", según un influyente clérigo iraní
@JavierMonjas - 11/07/2011

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La corrección política occidental los califica de "extremistas". Pero sus declaraciones y sus puntos de vista lo único que tienen de extremista es, resumiendo, su extrema brutalidad. Últimamente algunos de los más elevados clérigos de Irán andan más coránicos que nunca. Y manifiestan una sorprendente fijación con España, pero no, como es habitual, con la España de Al Ándalus, sino con la España actual, a sus ojos, una especie de desvalida huérfana abandonada a su suerte en territorio infiel que está siendo acosada por los poderes más "arrogantes" del mundo.

Hace unas semanas, en plena efervescencia del denominado 'Movimiento 15-M', en Irán bullían las declaraciones de altos personajes del régimen relacionando las protestas en España con las "oleadas de libertad" llevadas por el islam a la península ibérica siglos atrás. Un general de brigada declaraba a una agencia semioficial iraní que la "liberación española" no era más que un claro ejemplo de la "búsqueda de libertad" por parte de los europeos, una libertad como la que, casualmente, trajo la invasión musulmana de la península.

'De nuevo, España, puerta del islam a Europa'

Así, Al Ándalus continúa siendo un ejemplo para la liberación de los oprimidos europeos: "De forma similar a la expansión del islam en Europa vía España hace varios siglos, las crecientes oleadas de despertares parecen extenderse desde el Medio Oriente y África del Norte hacia Europa a través del mismo país, donde miles de manifestantes españoles han comenzado concentraciones desde hace unos pocos días" (ND). Es, en definitiva, la nueva salvación europea que llega a través del Estrecho de Gibraltar.

El mismísimo Líder Supremo de la Revolución Islámica, el ayatolá Jamenei, ya había hablado de cómo las "oleadas de despertares" que se abaten no sólo sobre el mundo árabe, sino también sobre las democracias europeas no son más que esperanzadores remedos de la Revolución Islámica iraní, un movimiento que llegará "al mismo corazón de Europa" y librará a sus habitantes de las "políticas económicas y culturales de los Estados Unidos y de los sionistas" (ND).

Pero la obsesión ha continuado. Nouri Hamedani, famoso clérigo iraní -famoso, sobre todo, por la extrema brutalidad de sus planteamientos político-religiosos-, ha vuelto a hablar de España en un entorno del "despertar islámico" que vive Europa, y, en especial, España. El Gran Ayatolá, Nouri Hamedani, durante una reunión con musulmanes de Kenia de visita en Teherán, se refería a la "unidad" entre los musulmanes como un "pilar" de una "Nación (Mundial) Musulmana" -la Umma, se entiende- que, básicamente, es muy necesaria porque es "la mejor" nación posible.

"Oleada de despertar islámico en España"

De ahí que "el despertar islámico se ha formulado en base a combatir los poderes arrogantes del mundo y esta confrontación se ha trasladado a países europeos como España y Grecia", casualmente, ambos en los dos extremos de Europa que decidieron dejar de ser musulmanes. Pero inquieta cómo, mientras Grecia sí está recibiendo una polémica asistencia de los "poderes arrogantes", España sea unida al conjunto semántico sin encontrarse en la misma situación de dependencia internacional y de rescates financieros continuados.

El propio Nouri Hamedani relacionaba hace unos pocos días las protestas en Portugal, Grecia y España con "el crecimiento de la revolución en Europa", de forma que "no debemos olvidar el levantamiento de la nación iraní y la bendición de los frutos que es una revolución", islámica, se entiende, la misma que ha 'bendecido' a Irán.

De hecho, "la revolución islámica no sólo pertenece a los países islámicos", decía en otro lugar y momento Hamedani, "sino que esta revolución cubre al mundo entero". Por tanto, no es una revolución a secas, sino una "revolución islámica" la que está llevando "una oleada de despertar islámico en diferentes países como España, Portugal e, incluso, Italia".

El conde don Julián, en la Casa Árabe

Hamedani se ha pronunciado a favor de "combatir y someter" a los judíos como forma de abrir espacio a la llegada del "Imán Oculto", ese nuevo/antiguo 'mesías perdido' en el que creen los chiítas. Sin embargo, este buen hombre, Hamedani, curtido en el amor y en la tolerancia del Corán, por el momento ha caído él mismo frente a un solo judío, aquel que desarrolló el Facebook al que el santo imán iraní no ha podido resistirse.

En efecto, tal y como dicen los clérigos iraníes, en ese "despertar islámico" está jugando un papel muy importante la propia España, o, por mejor decir, algunos españoles. Entre otros, los de la denominada Casa Árabe, una institución pública oficial española dedicada a una tan incontenible y entusiasta promoción de cualquier cosa islámica o islamista presente o pasada, como a la igualmente torrencial denigración del pasado o presente de España como nación de tradición cristiana.

Son constantes las crónicas de viajeros árabes y musulmanes invitados por la Casa Árabe española a comprobar sobre el terreno la grandeza del islam andalusí y la extrema miseria y crueldad de los españoles que lo expulsaron de la península, o sea, cómo tras la expulsión de musulmanes y judíos "en el siglo XVI" (sic) (en España, los judíos fueron expulsados en el siglo XV y los "musulmanes" -es decir, los moriscos-, en el XVII), España "se convirtió en un país insular, homogéneo y muy católico". Es decir, despreciable, como se lee con delectación en el National, un por otra parte muy occidentalizado periódico de los Emiratos Árabes Unidos. Pero hay cosas que no se occidentalizan.

"Los musulmanes debemos ir a Europa"

Escritores musulmanes también participantes en estos "tours de la herencia musulmana de España" se sentían en sus crónicas "molestos" por cómo "siglos de historia ibérica han sido rechazados principalmente porque fueron hallados culpables de compartir mi propia fe". Y para resolver su incomodidad, este conocido conferenciante de la 'tolerancia musulmana', se abandonaba en su artículo a relacionar de forma directa e inequívoca la "España musulmana" con la "propaganda serbia" que condujo al "genocidio" de Srebrenica.

Comprendiendo todo esto también se entiende mejor el alegato final sobre el poder liberatorio del islam y, aunque en palabras menos ásperas que los afamados ayatolas iraníes, la conclusión del escritor musulmán del "islam moderno"y de la "historia común" es la misma: "Los musulmanes debemos ir a Europa".