NUEVO DIGITAL - Internacional
Piden ayuda a la comunidad internacional para combatir a los "radicales"
@JavierMonjas - 27/09/2010

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  • Imán kosovar Sefket Krasnici, durante el pasado Ramadán en un sermón público ante miles de seguidores en un estadio de Skopie: La Madre Teresa (de Calcuta) "pertenece a lo más profundo del infierno por no creer en Alá, el profeta o el Corán".

Radical. Esta es la palabra que más se pronuncia estos días en Macedonia. Y son los musulmanes macedonios autodenominados "moderados" (de origen albanés, una cuarta parte de la población total) quienes más la utilizan... contra otros musulmanes compatriotas. El líder de la corriente mayoritaria islámica ha pedido con términos más bien dramáticos "ayuda a la comunidad internacional" para adoptar "medidas radicales" contra unos musulmanes también "radicales" -wahabies, la secta de Al Qaeda y los talibanes- que no paran de acumular poder. Es un cáncer que se extiende a otros países balcánicos, Bulgaria incluida, cuyos ciudadanos, por cierto, ya disponen de la libertad de movimientos derivada de su pertenencia a la Unión Europea.

"Oh, Osama, extermina al ejército americano. Oh, Osama, eleva el honor de los musulmanes. En septiembre de 2001 conquistaste el poder. Todos oramos por ti". Este es el bello y emocionante himno detectado por medios macedonios el pasado mes de agosto en un vídeo subido a YouTube. Pero, a diferencia de la mayor parte de este tipo de contenidos yihadistas, esta vez el idioma del encendido canto no era el habitual árabe, sino el albanés, en concreto, un albanés de acento macedonio.

Musulmanes macedonios: "Ayudadnos a combatirlos"

En medio de una alarma cada vez menos disimulada, fue el máximo representante de la Comunidad Islámica Religiosa de Macedonia, Suleyman Rexhepi, quien, la semana pasada, lanzaba una petición de auxilio dirigida a la Unión Europea, a Estados Unidos y al propio ejecutivo macedonio para que todos coordinen "medidas radicales" contra la extensión de wahabismo en el país, vista ya por los propios fieles islámicos mayoritarios como fuera de control.

Para Rexhepi, lo más preocupante es la "distorsión de la imagen" de los musulmanes macedonios originada por la agresiva penetración de unos "radicales" que ya controlan al menos cinco mezquitas en Skopie, la capital. Pero para otro tipo de observadores, mucho más que las relaciones públicas de los musulmanes macedonios, inquieta el nuevo y grave indicio de cómo el espectro yihadista extiende su sombra de odio por los Balcanes y penetra ya desde ellos en territorio de la Unión Europea.

Contagio yihadista a los Balcanes cristianos


Cuando aún permanece viva la grave y corrosiva crisis continental provocada por los gitanos balcánicos, muchos se preguntan ahora por las futuras consecuencias de la "libertad de movimientos" de 'todos' los ciudadanos europeos ante un riesgo mucho mayor que el de la delincuencia de baja intensidad traída por los romaníes y su especial e 'incomprendida' cultura de convivencia. Bulgaria aparece como el punto de contagio entre la silenciosa furia wahabí de Kosovo, Bosnia o Albania, y la siempre confiada Unión Europea, cuyas castas políticas en las capitales nacionales o en Bruselas prefieren continuar mirando hacia otro lado.

Pero el peligro es tan real que han sido los propios musulmanes de la zona quienes no dejan de alertar y, en un dramático paso consiguiente a la falta de decisión, de pedir ayuda. De hecho, otro prominente líder islámico, el máximo responsable de la educación en esa religión de la propia Macedonia, advertía de que el cáncer se extiende ya, lejos de países de amplias mayorías musulmanas como Bosnia, Kosovo o Albania, a naciones balcánicas principalmente cristianas como Serbia, Croacia o Bulgaria.

"La Madre Teresa pertenece a lo más profundo del infierno"

En este último estado, con sus fronteras ya plenamente abiertas al resto de la Unión y donde uno de cada seis habitantes son musulmanes, son también nada menos que 150 las mezquitas que los wahabíes han conseguido abrir o controlar desde mediados de los años 90. En este contexto, el libre intercambio de radicalismo dentro de los Balcanes es ya no sólo público, sino desafiante.

En la misma capital macedonia, Skopie, nació la Madre Teresa, considerada una 'santa' por muchos y, en todo caso, una figura reverenciada por la amplia mayoría de los macedonios, cristianos y musulmanes de forma conjunta. Pero el pasado ramadán, el imán kosovar Sefket Krasnici congregó a varios miles de musulmanes macedonios en un estadio de la propia Skopie y allí declaró que la religiosa "pertenece a lo más profundo del infierno por no creer en Alá, el profeta o el Corán".

Bosnia, portaaviones wahabí en Europa

Mientras, es en Bosnia donde los talibanes europeos llevan mucho terreno ya conquistado. Allí, las frecuentes redadas de la policía entre ellos por apoyo a la inmigración ilegal -de los nuevos soldados de Alá desembarcando en Europa- y por posesión de armas hace ya tiempo que dejaron de sorprender y sólo merecen unas escasas líneas en los despachos de agencia.

Sin embargo, la situación está tan fuera de control que incluso dentro de la propia Arabia Saudí -que, bajo la mesa, financia con generosidad el desembarco del islam más rigorista en la rebelde Europa infiel- los propios clérigos wahabíes que dirigen webs religiosas se ven obligados a cerrar grandes secciones de fatuas, alarmados ellos mismos por el horror que en ellas detectan.

Aterrados de ellos mismos

No es un caso único. Si los propios religiosos wahabíes se asustan a sí mismos de ellos mismos, las tensiones provocadas por la ofensiva del islam más brutal se están llevando por delante a los pocos y casi heroicos representantes de un islam más abierto que, como el director de Al-Arabiya, el saudí Abdul Rahman al-Rashid, dimitió o fue 'dimitido' -no está aún claro qué sucedió- después de que, en uno de los programas de la influyente cadena de televisión, un invitado justificara la "estigmatización" del islam en Occidente como "una religión de la violencia y el extremismo" debido precisamente a la corriente wahabí. Y eso es algo que, obviamente, los hombres más justos y sabios del islam más puro no pueden permitir que se diga.