NUEVO DIGITAL - Internacional
La jerarquía católica, beligerante en el apoyo a la comunidad musulmana
@JavierMonjas - 23/09/2010

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Pakistán vuelve a movilizar al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con el fin de sacar adelante una contundente condena de la violencia religiosa. Pero no contra la que continúan ejecutando las mayorías musulmanas sobre la ínfima minoría cristiana de su propio país -saqueos de iglesias y quema de biblias mediantes-, sino contra la "islamofobia" representada por la no-quema de un corán en Estados Unidos.

Según la propuesta de resolución presentada al Consejo de Derechos Humanos de la organización internacional, la llamada a la quema de coranes representa sólo un hecho entre todas las "demostraciones de intolerancia, discriminación, señalamiento religioso y racial, y actos de violencia (cometidos) contra los musulmanes en muchas partes del mundo". Es muy probable que esta propuesta salga adelante dada la amplia mayoría que la Organización de la Conferencia Islámica consiguió infiltrar en el Consejo -Arabia Saudí, incluida-, apoyada por otros países como Cuba, Rusia y otros igualmente considerados como referencia mundial en la defensa y respeto de los derechos humanos.

La coartada de la "islamofobia"

El bloque islámico, siempre liderado en este tema por Pakistán y, ocasionalmente, por Turquía, alienta una permanente obsesión por que las Naciones Unidas repriman una y otra vez de forma explícita y material la "islamofobia" (ND - Archivo/Selección), manía que escudan en un más amplio y 'presentable' -para las débiles sociedades occidentales- objetivo de condenar la "difamación de las religiones". Ya en 2007, en medio de un extremadamente tenso pulso con los gobiernos occidentales (ND), el bloque bolivariano-antiimperialista-musulmán consiguió sacar adelante una de estas resoluciones exigiendo a los gobiernos europeos y estadounidense que "actúen" contra la "blasfemia" y la "difamación del islam" dado que "la islamofobia es la peor forma de terrorismo" (ND).

Pero mientras Pakistán y sus aliados musulmanes y anticapitalistas continúan en sus inagotables intentos de apretar las tuercas a las democracias occidentales, a donde, a pesar de tanta queja, continúan llegando por millones sus emigrantes, en muchas partes del la Umma, quienes son constantemente atornillados son precisamente los cristianos, a los que incluso en las repúblicas islámicas más 'democráticas' se les comienza a aplicar ya la sharia en todo su deslumbrante esplendor.

"Mejor iros de la tierra del islam"


Mientras en Pakistán arden templos cristianos y biblias, en Indonesia son cerradas iglesias "por la propia seguridad de sus feligreses", en Turquía las autoridades permiten la primera misa a la comunidad armenia en un siglo (aunque con prohibición de colocar una cruz en el exterior), y en Nigeria los machetes halal continúan degollando a placer casi a diario (el ataque del martes pasado varió de arma dado que se utilizaron más benevolentes kalashnikovs en los asesinatos), en Argelia, los cristianos han comenzado a ser procesados... por romper el ayuno del Ramadán.

Se sabía en los últimos días a pesar de que el impío incidente ocurrió obviamente en pleno mes de ayuno islámico, el pasado mes de agosto, cuando dos obreros cristianos fueron sorprendidos "en flagrante delito de consumo de artículos alimenticios", lo que, para las autoridades argelinas, constituye una "ofensa a los preceptos del islam". Uno de los trabajadores arguyó que la Constitución del país garantiza la libertad de conciencia, pero el fiscal, con modos coléricos, respondió que mejor sería que ambos "abandonaran este país, que es tierra de islam".

La jerarquía católica, al servicio del islam

Ambos degenerados pecadores se enfrentan a una pena de tres meses de prisión. El acoso contra los cristianos en Marruecos se ha contagiado definitivamente a Argelia, donde iglesias y cristianos se enfrentan a severas restricciones, cuando no a ser sometidos a la ley islámica, con las responsabilidades subsiguientes.

Mientras tanto, el Vaticano y la jerarquía católica miran hacia otro lado. En concreto, hacia La Meca. Toda la obsesión de las órdenes irradiadas bajo las cúpulas de San Pedro parece encontrarse precisamente en convertir a la jerarquía católica en la mejor institución de defensa de la penetración islámica en Europa, y, en especial, en la Europa católica (ND - Archivo/Selección). De hecho, este esfuerzo de cobertura se recrudece en muchas de las ciudades más simbólicas para el catolicismo europeo. La última en caer bajo la influyente diplomacia católica, ahora al servicio del islam y no en su combate, ha sido nada menos que Milán, donde 100.000 inmigrantes musulmanes exigen vía libre para construir la primera mezquita de la localidad.

Mezquita: "Instrumento para la coexistencia civil"

El cardenal de la plaza, Dionigi Tettamanzi, ha declarado en este sentido: "Los musulmanes tienen derecho a practicar su fe mientras respeten la ley. A menudo, el tema de la mezquita (en Milán) ha sido distorsionado por razones políticas, a pesar de que podría convertirse en un instrumento para la coexistencia civil". Por si no hubiera quedado claro, el portavoz de la diócesis de Milán remataba: "La conferencia episcopal (italiana) respalda a Tettamanzi" puesto que la Iglesia Católica "protege la libertad religiosa para todos".

Fue precisamente Milán el escenario del inaudito desafío lanzado por miles de musulmanes que, con el pretexto de una manifestación antiisraelí, se postraron en oración al pasar por la plaza frente a la catedral de Milán en un episodio que también se repitió entonces en Bolonia, frente a su también icónico templo histórico. En ambos casos, ocurridos en enero de 2009 durante la última ofensiva antiterrorista israelí contra Hamas y en pleno alineamiento vaticano con los palestinos, los miles de traseros en pompa del inmenso gentío se dirigieron contra los simbólicos edificios cristianos en actitud orante dirigida hacia La Meca.

Obispo de Bolonia: "Hay un plan para islamizar Europa"

En aquella ocasión, el obispo de Bolonia no tragó y declaró que aquello "no fue orar, sino lanzar un desafío no sólo contra la catedral, sino contra nuestro sistema de democracia y cultura" (ND). "Esto es una confirmación de que hay un plan para islamizar Europa", remató el obispo Ernestro Vecchi, sin aclarar, sin embargo, sin en ese plan participan, como maestros de obras, y hábiles e influyentes estrategas, sus propios superiores tras las murallas vaticanas de Roma.