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Después de que un tribunal alemán declarara ilegal la operación practicada a un menor musulmán
Javier Monjas - 02/07/2012 - 07:52 AM   GMT+01:00

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La semana ya empezaba mal para los seguidores de algunas religiones. Una publicación francesa especializada en consumo había detectado trazas de alcohol en varios de los más famosos refrescos de cola, entre ellos, los fabricados por Pepsi y por Coca-Cola. El anuncio se producía horas después de que la propia Coca-Cola anunciara una inversión de nada menos que de 5.000 millones de dólares para desarrollar bebidas sin alcohol. Y ahora resultaba que uno estaba conculcando órdenes divinas bebiéndose una inocente lata de cola, con el alcohol camuflado entre sus arteras burbujitas. Pero la cosa iba a ir peor. Un juez alemán, al parecer infiel y antisemita, determinó la ilegalidad de la cincuncisión después de que un hospital le presentara el caso de un niño de cuatro años cuyo pene había sido masacrado por un 'doctor' musulmán.

El Hospital Judío de Berlín ha detenido por el momento todas sus operaciones de circuncisión practicadas por razones religiosas, es decir, las fundamentadas en orígenes no médicos que hagan necesaria una intervención de este tipo. La paralización de las circuncisiones se producía después de que un juez de Colonia declara contraria al derecho a la integridad física del niño esta práctica, ritual entre musulmanes y judíos.

Ni higiene ni salud

El caso se inició cuando un hospital de Colonia recibió en noviembre de 2010 la visita de una pareja de musulmanes cuyo hijo presentaba un pene que no dejaba de sangrar dos días después de que un médico musulmán practicara al niño, de cuatro años, una circuncisión ritual. Los responsables del centro médico contactaron con la policía y ahí comenzó la judicialización de un asunto que, como cabía esperar, ha desembocado en acusaciones varias sobre xenofobias, racismos, islamofobias y antisemitismos a granel.

El juez reconoció que el médico, conocido solo como 'Dr. K', no había inculcado ninguna ley, pero que la intervención no había sido ejecutada en beneficio de los intereses del niño. El tribunal rechazó el argumento de que la circuncisión sea una práctica higiénica, como se mantiene en países que, como Estados Unidos, Reino Unido y la propia Alemania, está muy generalizada entre hombres que no pertenecen a ninguna de las dos religiones que la consideran ritual.

Por ello, según se establece en la sentencia, no hay razones higiénicas ni de salud para que un niño pequeño sea circuncidado. En opinión del tribunal, "incluso cuando se efectúa de forma adecuada por un médico con el consentimiento de los padres, debe ser considerada como un daño que se efectúa sobre el cuerpo de un niño incapaz de dar su propio consentimiento".

Cristianos, a favor de la circuncisión

Ante la polémica creada, medios alemanes realizaron encuestas para conocer el grado de apoyo de esta medida entre la población general. Una mayoría de alemanes (un 56 por ciento) la consideraron adecuada, mientras solo un 35 por ciento la consideró injusta. Las organizaciones de derechos del niño se alinearon con los primeros. Para sus miembros, la circuncisión religiosa es, sencillamente, una mutilación de un menor.

Sin embargo, entre otro tipos de organizaciones y grupos de presión, las opiniones eran muy distintas. Cabía esperar la oposición de judíos y musulmanes, pero católicos y protestantes también se unieron en la misma posición por considerar que el veredicto supone un ataque a la libertad de religión. También el ministro alemán de Asuntos Exteriores se ponía del mismo lado afirmando que las tradiciones religiosas deben ser toleradas en una sociedad moderna, y la de Alemania lo es.

Holm Putzke, un profesor de Derecho de la Universidad de Passau, cuyos estudios han sido citados en la sentencia, declaraba que no se trata de prohibir la circuncisión religiosa a judíos y musulmanes, sino de prohibir que se practique sobre niños que, como tales, no tienen capacidad de decisión sobre sus cuerpos.

Feministas y miembras oficiales

Sin embargo, además de católicos y protestantes, aliados con judíos y musulmanes, las organizaciones feministas también quisieron que su postura se escuchara. Y esta era la de aliarse con las religiones en la oposición a la prohibición de la práctica, pero esta vez con el argumento de que lo que no deseaban las feministas es que se equiparara la circuncisión de niños a la mutilación genital femenina.

Esta posición fue hecha suya incluso por algunas políticas y miembras de la Administración alemana que, como la ministra de Asuntos Sociales del estado de Baden-Württemberg, consideraron que "de ninguna manera se puede comparar" a la circuncisión con la mutilación del clítoris puesto que esta última es una práctica "más drástica".

La mezcla de las palabras 'Alemania' y 'judíos' causó una enorme alarma en primera instancia puesto que en un primer momento se difundió que solo iba a ser prohibida a las personas de ese grupo etno-religioso. Mientras en Israel se publicaban las primeras informaciones de agencia, algunas bajo inquietantes titulares como "¿Va a ser considerada la circuncisión un delito en Alemania?", algunos grupos judíos también querían hacer notar su voz contraria a la práctica religiosa.

Judíos contra la circuncisión

El Movimiento Humanístico judío, que afirma contar con 30.000 seguidores y el control de 50 sinagogas activas en Estados Unidos e Israel, proponía medidas no sangrientas para recibir al nuevo miembro de la comunidad. En otros ámbitos recurrían incluso a Freud para preguntarse por la supervivencia durante tanto tiempo de una práctica como la circuncisión ritual.


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