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Cumbre en El Cairo de la Organización de la Cooperación Islámica, antes 'de la Conferencia Islámica'
Javier Monjas - 17/02/2013 - 05:38 PM   GMT+01:00

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  • Un diputado iraní reclama la creación de un "tribunal internacional bajo los principios de la sharia para juzgar las blasfemias contra el islam, sus figuras y sus valores sagrados"
Fueron las bombas y el dinero de la OTAN los que les llevaron al poder. Pero ahora los verdaderos creyentes de Libia están apretando bien apretadas las tuercas a sus compatriotas cristianos (ND) con la inestimable colaboración del gobierno islamista de Trípoli, tan generosamente auspiciado por los infieles, pero que ya ha comenzado a detener a cristianos extranjeros por "proselitismo" de su inmunda herejía. ¿Dije 'gobierno islamista'? La palabra 'islamista' ofende sobremanera a los islamistas, que han recrudecido su campaña internacional para castigar a los occidentales que la pronuncien.

En su última cumbre celebrada este mes de febrero en El Cairo, la Organización de la Cooperación Islámica (antes Organización de la Conferencia Islámica y grupo que, en consecuencia, mantiene sus anteriores siglas en inglés, OIC) ha reiterado su "más firme apoyo" a la iniciativa del rey de Marruecos para la promulgación de una "carta internacional que defina normas y estándares apropiados para ejercitar la libertad de expresión y opinión, y la obligación de respetar los símbolos religiosos y los temas sagrados, así como los valores y las creencias espirituales (resolución final de la cumbre de la OIC - pdf).

En una amplio capítulo de medidas destinadas a denunciar, condenar y proponer castigos contra la "islamofobia", la organización internacional de países islámicos se muestra "alarmada por el incremento de políticas y leyes nacionales, así como de medidas administrativas que estigmatizan a las personas que pertenecen a ciertas religiones y creencias, en particular, al Islam, bajo múltiples pretextos, y, por tanto, impiden su libertad para expresar su identidad, legitimando la discriminación contra ellas e impidiendo su capacidad para respetar, practicar y manifestar libremente su religión sin miedo a la coerción, la violencia o las represalias".

Por ello, la OIC hace un llamamiento a sus estados miembros para que "desarrollen una estrategia unificada para recalcar a la comunidad internacional la necesidad de que tome medidas efectivas contra tales actos de incitación a la intolerancia y el odio que pueden llevar a la violencia y a la pérdida de vidas".

Las propuestas y las nada sutiles amenazas con que son afirmadas van a ser promovidas por el nuevo secretario general de la Organización de la Cooperación Islámica, que será a partir del próximo año nada menos que el exministro de Información de Arabia Saudí, Iyad Madami, conocido hombre de respeto de las creencias y religiones ajenas en un país aclamado internacionalmente por su tolerancia a las religiones que no sean el islam. En efecto, este será el sujeto que exigirá en persona a los trémulos líderes occidentales no solo el respeto debido a la verdadera religión, sino la promulgación de normativas nacionales e internacionales que pongan orden en los incontrolados infieles y en su más aun incontrolada libertad de expresión.

La historiadora Bat Ye'or, conocida por la acuñación del término 'Eurabia' y por su análisis de la renovada 'dhimmitud' de Occidente frente al islam, ha venido denunciando cómo la Organización de la Conferencia Islámica, ahora 'de la Cooperación Islámica', pretende convertirse en la "reencarnación del califato", el añorado gobierno mundial islámico que, por varios medios y diversos grados de agresividad pública y soterrada, los países de la Umma están buscando implantar sobre la rebelde civilización occidental.

Mientras los ultraverdaderos creyentes de Mali mantienen sus rebaños de esclavos y el derecho de pernada sobre las mejores hembras de sus ganados humanos -los dueños, árabes; los esclavos, negros, 'as usual'-, los califas de la OIC no solo exigen normativas internacionales para "regular" lo que se dice sobre el islam entre los occidentales -dar la noticia sobre Mali caería en una flagrante islamofobia de manual-, sino, en un terreno más práctico, también un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que ponga orden en el desgobierno mundial, en especial, en relación con la Umma.

El defensor de tal iniciativa ha venido siendo el secretario general saliente de la OIC, Ekmeleddin Ihsanoglu, turco, y, por tanto, perteneciente al país que pretende integrarse en la misma Unión Europea a la que no deja de calificar despectivamente de "club cristiano". Los 'clubs cristianos' son racistas e islamófobos, pero los 'clubs islámicos' deben estar representados en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pues, en efecto, lo que el mundo necesita para su seguridad es precisamente un organizado montón de equilibrados y tolerantes dirigentes de países musulmanes.

En medio de constantes quejas por el uso de la palabra 'islamista' -cuyo uso debería estar prohibido por ser un término de "lenguaje codificado" que no hace sino animar a la "islamofobia como una forma de racismo y odio"-, en medio de todas estas elevadas disquisiciones, algunos diputados iraníes tienen menos paciencia y están exigiendo nada menos que "un tribunal internacional" que, bajo los principios de la sharia, "analice los casos de genocidio, crímenes contra la humanidad y actos blasfemos contra el Islam, sus personas y valores sagrados".

Según informan estos medios semioficiales iraníes, el diputado Mohammad-Ali Esfanani requiere a los musulmanes de todo el mundo que se unan contra los "denominados defensores de los derechos humanos" quienes, en realidad, conspiran en un "ataque organizado" para "destruir al Islam y a los países musulmanes", iniciativa que la Organización de la Cooperación Islámica podría llevar al Consejo de Seguridad de las Naciones con el fin de ir poniendo orden entre los islamofobos e infieles en general.


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