NUEVO DIGITAL - Internacional
Agravios mutuos entre negros y blancos, y oposición a más mezquitas

@JavierMonjas - 26/07/2010

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Si alguien pensaba que Obama traería una era de paz, armonía y amor universal, ya es hora de que se caiga del guindo. Desde quienes apoyan al presidente se acusa a la "derecha", a los "conservadores" e, incluso, a los "republicanos", de hacer el clima irrespirable por días. Sin embargo, el propio Obama está jugando un juego muy peligroso en el intento de cerrar filas con sus incondicionales frente a una masiva pérdida de popularidad (ND). Además, érase una vez en que el activismo era una cuestión de izquierdas -de "progresistas" y del "sentir del pueblo"-, pero cuando la agitación y la contestación han resultado venir ahora desde ese mismo 'pueblo' transfigurado en Tea Party, el desconcierto abre la tierra bajo los pies de quienes sólo aciertan a acusar de "conspiraciones" medio golpistas. De hecho, la guerra civil se convierte en interna incluso en los predios más levantiscos de la "derecha", donde el fuego amigo se ha recrudecido en torno a quién tiene "agallas" -o no las tiene- para sacar la artillería pesada contra Obama. Y es así como islam y raza se han convertido en los campos de batalla de las permanentes escaramuzas en medio de una constante tensión.


Exactamente de eso, de quién tiene agallas o no las tiene, ha ido la última andanada de Rush Limbaugh contra Shepard Smith por no haberse tirado a la piscina -que resultó estar medio vacía- en el asunto de la funcionaria del Departamento de Agricultura, Shirley Sherrod. Desde blogs conservadores se había denunciado un supuesto racismo de Sherrod, de 'raza afroamericana', al no haber ayudado a un granjero blanco con problemas económicos amparándose en el autoadmitido odio racial que ella misma sentía hacia, precisamente, los blancos. El problema es que luego resultó que el discurso continuaba aclarando en cómo ella misma superó esos primeros instintos y ayudó al hombre con problemas dejando de lado sus prejuicios raciales de décadas basados en que "los negros" habían estado "peor" que los blancos. Al final, el granjero blanco de la polémica salió a la palestra recordando cómo la funcionaria salvó su negocio, y cómo su familia mantuvo una amistad de décadas con ella.

El fuego amigo contra los "cobardes sin agallas"

El relativo paso en falso de las declaraciones incompletas de Sherrod (vídeo editado - vídeo completo difundido por la NAACP con una inexplicada 'edición' en el minuto 21)) -¿puede una funcionaria siquiera plantearse una cuestión de razas en su trabajo en los términos de abierto odio racista en que lo hizo aunque fuera para 'superarlo' después?- recargó de munición a las desoladas filas 'progresistas', abatidas en sus desgastadas trincheras ante la ferocidad de la contestación de los teapartisanos, bien apoyada desde Fox News. La prensa 'progresista' nacional e internacional se lanzó a degüello en su intento de cobrar la pieza. Bajo el dramático titular de "La tragedia de Sherrod", un diario español denunciaba una historia "que debería ser recordada eternamente como un ejemplo del daño que la temeridad del periodismo, el oportunismo político y el revanchismo ideológico son capaces de infligir a una sociedad". Este diario, El País, es eternamente admirado en España precisamente por practicar un periodismo imparcial alejado de los oportunismos políticos y los revanchismos ideológicos. Pero en el otro lado las cosas no iban mejor.

No toda la cadena Fox News se abandonó a la historia de Shirley Sherrod. Uno de sus conductores estrella, Shepard Smith, no emitió el vídeo alegando que no tenía claras las circunstancias que lo rodeaban. Rush Limbaugh, la furia radiofónica conservadora de referencia, acusó a Smith literalmente de "no tener agallas". Y, además, de pertenecer al "montón de cobardes dentro de los medios conservadores". Para Rush Limbaugh tanto como para una parte muy significativa de la población estadounidense -cuya sección más activa llena las manifestaciones del Tea Party-, la administración Obama sí está jugando peligrosamente con las razas. Es decir, mantiene una agenda oculta de apoyo a los negros. En ese contexto es en el que se enmarca la reciente conferencia de la NAACP -una organización 'afroamericana' tan racista o más que La Nación del Islam-, inaugurada por la propia esposa del presidente.

La impunidad de los neonazis negros


Michelle Obama -enviada especial de su marido para decir las cosas que él no puede decir- se abandonó a un apasionado discurso en el que relacionó, directamente y en el mismo párrafo, la obesidad infantil con el racismo, con las leyes de segregación y con oscuros agravios entre "niños blancos" y "niños negros", estos últimos más propensos a la obesidad infantil y, por ello, constituyentes de la nueva frontera de los derechos civiles frente a los hijos de los blancos, más delgados. La intervención de la Primera Dama no ha hecho sino recrudecer los temores de una clase media blanca que ya se alarmó con la virulenta y gravísima 'metedura de pata' del propio Obama en persona durante los acontecimientos que concluyeron en la "Cumbre de la cerveza". Pero en los últimos días, las suspicacias raciales se habían agravado hasta el paroxismo en torno al caso de los Nuevos Panteras Negras, una especie de neonazis paramilitares tolerados -cuando no homenajeados- por la democracia estadounidense y con inequívoca estética de brutal milicia subsahariana tipo Mil Colinas, pero cambiando los machetes por los revolucionarios kalashnikov del Poder Negro, y a los hermanos negros de la tribu vecina que masacrar, por esos odiados blancos inferiores, en general.

Según un alto funcionario estadounidense, el Departamento de Justicia emitió órdenes para retirar los cargos contra dos sujetos, pertenecientes al New Black Panther Party, quienes, durante las elecciones que llevaron a Obama al poder, se apostaron frente a un colegio electoral de Filadelfia con algo más que 'amistosas sugerencias' sobre a quién debían votar los parroquianos. Según ese funcionario, un abogado al servicio de la fiscalía desempeñada en Estados Unidos por el Departamento de Justicia, las órdenes de retirada de los cargos fueron tan escandalosas que él mismo se asqueó y dimitió. Sin que nadie haya negado la retirada de cargos, de nuevo estalló el enfrentamiento entre prensa 'progresista' y prensa 'conservadora' -es decir, entre la prensa general y Fox News-, con la primera intentando desmontar el caso de 'conspiración' en el hecho de que sólo un funcionario había denunciado el, para ellos, supuesto escándalo.

Más conversos, y más quintacolumnistas


Pero por el lado religioso tampoco van las cosas precisamente divinas. Estados Unidos se siente ya en pleno acoso del islam mientras en las siempre pías filas musulmanas no se quitan de la boca las acusaciones de "racismo" (sic) e "islamofobia" (también 'sic'). El hecho es que las fuerzas de seguridad no dejan de detener a quintacolumnistas musulmanes con algo más que ganas de dar escarmientos al Gran Satán americano, por otra parte, su propio país, dado que ya prácticamente todos los arrestados son, o bien estadounidenses naturalizados desde niños como hijos de inmigrantes, o bien americanos conversos, ciudadanos de nacimiento que súbitamente han descubierto otras fidelidades que empapar en sangre (ND - Archivo/Selección). El último en caer ha sido Zachary Chesser, el anónimo converso recauchutado en celebridad mundial tras sus algo más que veladas amenazas de muerte contra los creadores de South Park, 'advertencias' que llevaron a la cadena estadounidense que emite la serie a retirar el episodio 'marcado' (ND).

Sin embargo, Chesser no ha sido detenido por sus 'indicaciones' a guionistas de dibujos animados, sino por sus amplios contactos terroristas, entre ellos, por su fluida relación con el imán Anwar al-Awlaki, otro converso estadounidense al islam que se encuentra detrás de cuanta carnicería halal se ha cometido en Estados Unidos desde el 11-S, con uno de sus grandes éxitos en la masacre de Fort Hood, perpetrada, entre gritos de "Alá es grande", por un militar musulmán que se revolvió contra sus propios compañeros desarmados (ND). Pero, mientras las fuerzas de seguridad -en su, por otra parte, caótica elefantiasis (ND)- se mantienen ocupadas con terroristas, y voluntariosos conversos que desean el santo martirio, en las calles también la tensión crece por momentos.

"No más mezquitas en Nueva York"

En este sentido continúan los intentos a la desesperada de detener la construcción de una enorme mezquita a metros de la Zona Cero en Manhattan en medio de otra cacería, esta vez, la de Sarah Palin quien, en su cuenta de Tweeter, apoyó a los opositores al templo-provocación utilizando un verbo -"refudiate"- inexistente en inglés, lo que ha provocado las chanzas generales de la culta catropea 'progresista'. Pero también, al otro lado de la ciudad de Nueva York, en Staten Island, la movilización vecinal ha conseguido revertir la venta de un edificio acordada por una parroquia católica a la Muslim American Society, organización siempre relacionada con los Hermanos Musulmanes, y con otras entidades de piedad islámica y bien acreditadas querencias occidentales y democráticas.

La MAS, que declara su empeño de crear "una virtuosa y justa sociedad americana", pretendía dedicar el edificio, un antiguo convento, a la fundación de un nuevo santuario, esta vez islámico, por supuesto. Pero en las calles, las manifestaciones que exigían "no más mezquitas" en los barrios neoyorquinos parece que hicieron cambiar de opinión a algunos sacerdotes del consejo de administración de la parroquia. Las inmediatas acusaciones de la Muslim American Society en este sentido no han sido muy originales: "Islamofobia", "racismo", "fanatismo" (sic) y el resto de cuentas en la habitual retahíla resuenan permanentemente en foros 'progresistas' y 'alternativos' mientras los Estados Unidos ven amanecer, día tras días, nuevos retos en su sociedad cada vez más fragmentada en razas y religiones.