NUEVO DIGITAL - Internacional

La obesidad racista, nuevo frente para los 'derechos civiles'
Javier Monjas - 19/07/2010 - 06:52 AM   GMT+01:00

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en MenéamePublicar en del.icio.us


Kansas City. 12 de julio de 2010. 101 Convención Nacional de la NAACP. Sube al estrado Michelle Obama y dice: "No es momento de dormirse en los laureles". ¿Laureles? ¿Qué laureles en un país en la actual situación de Estados Unidos? La esposa del presidente los define: "Sé que hoy estoy aquí y sé que mi marido está donde está gracias a esta organización". Primera frase del 'speech' y único laurel. A partir de entonces, la primera dama desencadena un virulento discurso de división racial en el que hasta la obesidad infantil es relacionada con la esclavitud y con las emocionales diferencias entre "niños afroamericanos" y "niños blancos".

Los medios estadounidenses se han lanzado en los últimos días a una violenta tempestad de columnas, contracolumnas y quinta columnas en relación a la última convención de la NAACP. En el encuentro se aprobaba una resolución exigiendo al Tea Party que extirpe el "racismo" de entre sus filas. Es la mejor forma que una organización en completo declive ha encontrado para darse un chute de botox mediático. Como un vampiro que chupa la popularidad de su víctima, la organización negra de 'derechos civiles' decidía relacionar con el racismo la cada vez mayor agresividad y vitalidad de un movimiento por completo descentralizado, sin líderes, y muchas veces en abierto enfrentamiento con los republicanos. Pero en el estrado, junto a los inevitables, Jesse Jackson y Al Sharpton, se encontraba otro invitado de lujo para ofrecer cobertura a la artillería pesada de las acusaciones racistas.

Michelle y la obesidad racista

En realidad, una invitada. Michelle Obama. Es decir, Barack Obama. El presidente fue el invitado estrella en la anterior convención de la NAACP, hace justo un año. En aquel momento, el recién elegido icono 'progresista' se lanzó a un duro discurso de reproche contra el victimismo negro. "¡No hay excusas! ¡No hay excusas! ¡El futuro está en vuestras manos!", gritó casi más que dijo un Obama que fustigó sin miramientos el acomodado y resentido destino de "los jóvenes en las esquinas" (ND). De los jóvenes negros, se entiende, considerándose a sí mismo como víctimas de la opresión blanca. Pero este año la cosa cambió. Con una contestación interna que crece por días, con unas caídas de popularidad que también se desploman por horas, Obama decidió resucitar el enemigo exterior. Es decir, el enemigo del "demonio blanco", que diría el Malcolm X de sus más inspirados momentos de misticismo islámico.

Claro que a Michelle Obama no le prepararon un discurso en esos términos. ¿O sí? La primera dama pronunció palabras y enunció símbolos que excitan en el americano negro medio el mayor de los odios, el más infinito de los resentimientos, y lo hizo en relación a temas aparentemente inocentes como el de la obesidad infantil, un gravísimo desastre en Estados Unidos de dimensiones epidémicas que los Obama -una en el estrado, y el otro desde el mismo despacho desde donde bajó a los jardines de la Casa Blanca para celebrar la "cumbre de la cerveza" tras su desafortunado desbarre contra el 'racismo' de un policía (ND)- embadurnaron con el lodo del agravio racial. Y es ahí donde pronunciaron las palabras gruesas para excitar aun más el rencor del auditorio.

'Los niños blancos son más delgados'

"No hay duda de que este (el de la obesidad infantil) es un grave problema. Afecta a todas las comunidades de este país, pero como otros muchos retos a los que nos enfrentamos como nación, la comunidad afroamericana está siendo golpeada incluso de forma más dura", declamó Michelle Obama entre aplausos. "Vivimos hoy en un momento en que dejamos la esclavitud hace décadas. También estamos décadas después de Jim Crow, cuando ahora uno de los mayores riesgos del futuro de nuestros hijos es su propia salud". ¿Qué pintaban la esclavitud y la leyes de segregación racial que llevan el, para los negros, insultante nombre peyorativo de Jim Crow, en un pasaje de denuncia de la obesidad infantil? Excitar el agravio. Pero la primera dama no se quedó aquí. Y es entonces cuando habló de niños blancos y negros.

"Los niños afroamericanos son significativamente más propensos a ser obesos que los niños blancos. Casi la mitad de los niños afroamericanos desarrollarán diabetes en algún momento de sus vidas. Amigos, eso es la mitad de nuestros hijos", dijo a un cada vez más enfervorizado y resentido auditorio de cabezas que asentían. Al mencionar la esclavitud y las leyes de segregación racial con la obesidad infantil, Michelle Obama no sólo convertía un tema sanitario en un nuevo frente de 'derechos civiles', sino que lo hacía en directo enfrentamiento no ya con los blancos, sino con los "niños blancos". Eso fue el 14 de julio. Diez días antes, durante la festividad del Cuatro de Julio, los Nuevos Panteras Negras se habían exhibido en atuendo paramilitar como renovada fuerza de choque.

El Ku Klux Tea


Mientras tanto, la resolución de la NAACP -que aún debe aprobarse de forma definitiva en octubre- hacía "un llamamiento al Tea Party y a todas las personas de buena voluntad para que repudien a los elementos y actividades racistas" dentro del movimiento. En apoyo de la acusación más que reivindicación, se proyectaron las fotografías de dos (sic) personas que mostraron actitudes o atuendos racistas durante las gigantescas manifestaciones de los tea-partisanos. Nadie advirtió, sin embargo, cómo se han detectado grupos organizados -los 'Crash the Tea Party' ('Reventad los Tea Party') entre ellos- que se dedicaban a infiltrarse en las manifestaciones portando símbolos racistas. Sin embargo, la prensa afín no dejó de magnificar el asunto en sus editoriales basándose en las dos (sic) fotografías. El propio presidente de la NAACP, Ben Jealous, ya había calentado el ambiente con anterioridad afirmando que el objetivo del Tea Party es "hacer regresar a nuestro país a la época previa a los derechos civiles" y que es un movimiento como el Ku Klux Klan, sólo que "más pequeño que el Klan en los años 20".

Una columnista del Washington Post, "negra" autodeclarada desde el segundo párrafo, escribía: "Nunca he participado en una manifestación de los tea party. Ni creo que lo haga nunca. La razón es simple: Soy negra, estoy orgullosa de ello, y ningún afroamericano que se respete a sí mismo debería nunca unirse a ese movimiento conservador o apoyar sus objetivos". El propio título de su columna dejaba traslucir su activista y envidiosa intención, llena de celos: "¿Por qué los negros americanos no podemos tener un movimiento tea party propio?". Lo que significa que los "blancos" ya tienen uno para ellos, y eso preocupa a los "negros orgullosos de serlo". Hay negros que, siéndolo y presumiblemente estando orgullosos de serlo, hablan sin tapujos del "lento y doloroso declive de la NAACP". Mientras tanto, los blancos orgullosos de serlo son calificados por los 'activistas' de los 'derechos civiles' de "supremacistas blancos", y ya son el nuevo y emergente enemigo con que disimular unas contestaciones masivas que también están preocupando ya de forma casi descontrolada a quienes también ya han comenzado a apuntalar al presidente.

Navegación

Entrada anterior:
Inteligencia estadounidense: Ciudadanos musulmanes lanzarán oleadas de pequeños atentados

Entrada siguiente:
Islam y raza provocan un fuerte aumento de la tensión en Estados Unidos

Últimas entradas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sindicación
RSS 1.0
RSS 2.0
ATOM