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Piero Gheddo, del Instituto Pontificio para las Misiones, alerta sobre la masiva capacidad reproductiva de los musulmanes
Javier Monjas - 09/09/2010 - 10:35 AM   GMT+01:00

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Si no se construye la mezquita en la Zona Cero, los terroristas islamistas ganarán. Si Occidente no envía más ayuda a los afectados por las inundaciones de Pakistán, los terroristas islamistas ganarán. Si los soldados españoles repelen a tiros el asalto de su base en Afganistán, los terroristas islamistas ganarán. Si no se detiene la quema de coranes de Florida, los terroristas islamistas ganarán. El permanente chantaje de la masacre islámica se ha convertido ya en una constante en las relaciones mundiales. Pero nunca como hasta ahora, la casta política europea y estadounidense había temblado con menor pudor.

Sólo faltaba Barack Obama por aparecer implorante, y ya ha cumplido el inevitable trámite en las últimas horas. "Esto va a ser un balón de oxígeno para el reclutamiento de Al Qaeda", le decía, casi lloroso ante las cámaras de la ABC, al pastor que insiste en quemar los coranes el próximo día 11 de septiembre. "Ya sabe, va a haber graves problemas en lugares como Pakistán y Afganistán. Esto podría incrementar la captación de personas que estarían dispuestas a volarse a sí mismas en las ciudades europeas o estadounidenses", remataba el presidente, sin aclarar cuándo ha dejado de haber "graves problemas en lugares como Pakistán y Afganistán", o cuando a las policías occidentales les ha sobrado tiempo en su constante desarticulación de intentonas de más y mayores masacres por parte de seguidores de la Religión de la Paz.

Dejados de la mano de Buda, pero no de la de Alá

No hay día -literalmente- sin que en alguna parte del planeta, los aguerridos yihadistas islámicos cometan alguna matanza, desde el diario exterminio en Irak, Afganistán o Pakistán, hasta los aniquilamientos en lugares apartados de los centros de interés internacionales, dejados de la mano de Dios, pero no de la Alá, como en el sur de Tailandia, donde "insurgentes" islámicos, según los denominan las agencias internacionales, asesinan a los maestros de niños bajo el pretexto de que enseñan el budismo en lugar de la verdadera religión.

Mientras el sureste asiático también pena dejado de la mano de Buda y abandonado cada vez más a la especial catequesis islámica -reforzada con una apocalíptica masacre con decenas de muertos en un mercado del Cáucaso ruso-, en el Occidente cristiano, los píos líderes eclesiales de todo pelaje se unen en la condena al "ataque al libro sagrado" planeado por el harto pastor estadounidense, por mucho que el "libro sagrado" exija en varios de sus pasajes el exterminio de quien no se someta a las revelaciones del no menos verdadero profeta.

Vaticano: "Respetad la libertad de elección religiosa"

La voz del Vaticano es una de las que con más fuerza está elevándose contra el Día de la Quema del Corán puesto que "cada religión, con sus respectivos libros sagrados, lugares de culto y símbolos, tiene derecho al respeto y a la protección: se trata del respeto debido a la dignidad de las personas y a su libertad de elección en materia religiosa". Como suena.

Sin embargo, la cúpula católica sabe perfectamente qué es lo que se está jugando tras toda esta hermosa 'capilla sixtina' de dulces palabras. Pero, en lugar de enfrentar la realidad de un ataque hostil, invasivo y totalitario que sólo busca complicidades en el enemigo mientras gana posiciones -la reedición del cultivo de los 'tontos útiles' durante el florecimiento comunista (la última de las "culturas de la paz" hasta la reaparición del islam)-, el Vaticano ha encontrado la solución para evitar el exterminio del cristianismo del suelo europeo: sexo, sexo y más sexo, cuanto más mejor. Siempre que sea con ánimo reproductivo, obviamente, puesto que, para combatir al islam, los cristianos deben reproducirse lo más que puedan con el objetivo de contrarrestar la multiplicación vírica de los musulmanes.

"Paganos" y poco prolíficos

Según declaraba el padre Piero Gheddo, uno de los máximos responsables del vaticano Instituto Pontificio para las Misiones en el Extranjero, "ciertamente, desde un punto de vista demográfico, está claro que los italianos están decreciendo en 120.000 o 130.000 personas al año debido al aborto y a la ruptura de las familias, mientras que entre los más de 200.000 inmigrantes legales al año en Italia, más de la mitad son musulmanes y familias musulmanas, los cuales tienen un mucho más alto nivel de crecimiento".

Por ello, Gheddo, además de exigir una mayor observancia de la fe cristiana, pedía "más hijos" generados por los cristianos para neutralizar la masiva reproducción musulmana en Europa a la que aludía hace unos pocos días en la propia Italia el líder libio Muammar Gaddafi quien predecía sin ambages la islamización del continente. Para el padre Gheddo, el problema se encuentra en que los europeos "se están haciendo cada vez más paganos", y ello provoca que "el vacío religioso sea inevitablemente rellenado por otras propuestas y otras fuerzas religiosas".

"El islam se hará con Europa más pronto que tarde"

Por todo ello, para el responsable del Instituto Pontificio para las Misiones -uno de los 'ministerios' del 'gobierno' vaticano-, el "desafío" planteado por los musulmanes en Europa "debe ser tomado muy en serio", aunque su conclusión no puede ser ya más derrotista: El islam "conquistará más pronto que tarde la mayoría en Europa". Será cuestión tan solo de unas pocas generaciones, en su opinión. Mientras tanto, y según el diagnóstico del alto sacerdote católico, la única esperanza se encuentra en intentar reproducirse al menos tanto como ellos.

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