NUEVO DIGITAL - Internacional
Afirman que la separación de sus 'maridos' resultaría traumática para las menores
@JavierMonjas - 17/05/2016

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El pasado mes de marzo, Unicef difundió un vídeo contra el matrimonio infantil, especialmente de niñas, menores que ni siquiera han alcanzado la pubertad. En la bellísima producción se ve a una bellísima niña blanca de ojos azules que es casada en una bellísima ceremonia cristiana celebrada en una bellísima residencia europea (situada en Surrey, para más señas). Como todo el mundo sabe, es en los países occidentales y en iglesias cristianas donde más se fuerza a las niñas a casarse con adultos. Eso todo el mundo lo sabe, incluyendo los progresistas cerebros de Unicef, quienes -en efecto- defienden que la odiosa práctica se lleva a cabo en todos los "países, culturas y religiones, y afecta a todas las religiones del mundo". Todo el mundo sabe eso.

En realidad, la organización internacional tiene razón. Desde niñas muy pequeñas hasta menores que no han tenido la primera regla viven forzadas existencias maritales en todo el mundo, incluyendo los países europeos. La niña del vídeo es noruega -de origen nativo, no importado-, y es precisamente en los países escandinavos donde se está documentado a placer el matrimonio infantil... en los centros de asilados que acogen a los denominados 'refugiados' procedentes de África y Asia.

Estos establecimientos se han convertido en vertederos del horror, en sucursales importadas y mantenidas con dinero público de los paraísos islámicos de donde proceden los 'refugiados'. En Alemania, organizaciones de defensa de los cristianos perseguidos denuncian el permanente clima de acoso -incluso de violencia física- en que viven los cristianos residentes en esos centros.

A esta ínfima minoría rodeada de la inmensa mayoría islámica no le queda ni tan siquiera el recurso a quejarse a los guardianes de los centros, puesto que estos son también islámicos -allí no rigen las autoridades policiales del país- y en ocasiones son peores sus represalias que las de la población general verdaderamente creyente.

Alemania tiene previsto un gasto de nada menos que 94.000 millones de euros hasta 2020 para intentar diluir el impacto de la llegada de más de un millón de 'refugiados' -de abrumadora mayoría islámica- al país. Según un informe oficial conocido por Der Spiegel, el Estado alemán se gastará en los próximos cinco años casi 26.000 millones de euros en subsidios directos -sin contar las prestaciones gratuitas en sanidad, alojamiento, educación, etc.-, otros casi 5.000 en ayudas para que los asilados consigan trabajo, y casi 6.000 en cursos de idioma, entre otros capítulos similares.

En el país germano, el resentimiento de la población nativa -de origen no importado- crece por horas, mientras Alternativa por Alemania hace caja con los agravios comparativos respecto a los recién llegados, una especie de parias de la Tierra de ultralujo.

Un poco más al norte, en los países escandinavos que arrancan en la vecina Dinamarca las cosas también van a peor, en este caso, por minutos. Comienzan tímidamente a hacerse públicas las violaciones que los 'refugiados' acogidos en los domicilios particulares por las almas solidarias cometen contra sus ángeles salvadores. En especial, con sus hijas. Violaciones, matrimonios infantiles y hasta 'refugiados' con sólido historial de decapitaciones en Siria se convierten en los argumentos de un mes de multiculturalismo en Suecia.

Y ello sin contar el horror de los centros de acogida de los 'refugiados'. El problema de los matrimonios de niñas con adultos se ha extendido de tal forma que las autoridades de los países escandinavos prefieren dejar a las menores con sus 'maridos' puesto que la separación forzada sería más traumática para ellas que el mantenimiento de la pareja.

Responsables de las autoridades noruegas de inmigración defienden que "las menores que buscan asilo se encuentran en una situación difícil tras dejar sus países, la familia y los amigos, de manera que el compañero con el que han viajado puede ser la única persona que ellas conocen y en la que confían en Noruega".

Eso suena a colaboracionismo con la violación de menores, y así se denuncia desde otras instancias de protección a la infancia. En Dinamarca, las autoridades de inmigración también detectaron la presencia de "docenas de casos" de niñas viviendo con hombres adultos en los centros de asilo.

En este último caso, el danés, sí se separaron a las niñas menores de quince años, pero mayores de esa edad son toleradas a vivir con sus 'maridos' o 'novios' adultos por "razones excepcionales" que no se aclaran. Así que Unicef tenía razón: el matrimonio infantil se da en todos los países, incluyendo los europeos, donde incluso se protege con dinero público. Eso, todo el mundo lo sabe.