NUEVO DIGITAL - Internacional
Aprobada en referéndum durante las pasadas elecciones legislativas
@JavierMonjas - 11/11/2010

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A finales del último mes de julio, un juez de Nueva Jersey, Joseph Charles, se negó a conceder a una marroquí inmigrante una orden de alejamiento contra su ex marido, de la misma nacionalidad. La mujer, ya divorciada, la había solicitado después de sufrir repetidas violaciones por parte del hombre, quien, en medio de sus agresiones, le gritaba: "Esto está de acuerdo con nuestra religión. Eres mi esposa y puedo hacer contigo cualquier cosa". En efecto, el tribunal concedió amparo... pero al hombre. Según la sentencia, "este tribunal cree que (el acusado) actuaba bajo su creencia de que él, como el marido que era, podía tener sexo cuando y donde quisiera (lo que) era algo coherente con sus prácticas, y no prohibido". La sharia se acababa de aplicar en Estados Unidos.

La sentencia fue rápidamente corregida por una corte de apelaciones. Pero ahí había quedado eso. Un tribunal de Estados Unidos no sólo había tomado en consideración la ley islámica bajo la que actuaba el agresor, sino que se la había aplicado también a la víctima. El fallo tras la apelación concedía que, en efecto, el juez -nada menos que un antiguo miembro de la Asamblea estatal- había admitido cómo el caso presentaba "un conflicto entre la ley penal y los preceptos religiosos".

De las violaciones de Nueva Jersey a la ley de Oklahoma

De la existencia de las violaciones no dudaba nadie. De hecho, había sido el mismo juez Charles quien, un año antes, las había dado como probadas. Sin embargo, en su última decisión las legitimó de hecho, puesto que el amoroso musulmán marroquí, de acuerdo con sus creencias religiosas, consideraba a su vez que nada erróneo hacía mientras forzaba a su ex esposa mientras le recordaba que "la mujer debe someterse y hacer cualquier cosa que yo le pida que haga".

El caso provocó un enorme revuelo, aunque mayormente sólo los 'islamófobos' de guardia se sintieran conmovidos. Entre ellos, los promotores en Oklahoma de una pregunta que añadir a las papeletas de elección de congresistas en los comicios de medio término que se celebraron a comienzos de este mes de noviembre.

El representante estatal por Oklahoma, el republicano Rex Duncan, al justificar ya a comienzos de verano la propuesta de someter a votación la imposibilidad constitucional de aplicar la ley islámica en el Estado, dijo: "¿Ha intentado algún juez utilizar la sharia en Oklahoma? No, y queremos estar seguros de que nunca lo hará". Además de la sharia, la pregunta incluía "cualquier ley internacional" como incompatible con las consideraciones legales que un tribunal estatal podía aceptar como competentes.

"Un intento de marginalizar a la comunidad islámica"


Un 70 por ciento de los votantes sancionó la prohibición de la sharia o de cualquier otra ley ajena al ordenamiento jurídico estatal o federal de los Estados Unidos (cualquier "precepto legal de otras naciones o culturas") y, para ello, ordenó, tal y como especificaba la pregunta, una modificación constitucional en ese sentido. Sin embargo, ahí justo comenzaron los problemas para el mandato recién salido de la voluntad popular.

El Consejo de Relaciones Islamo-Americanas, (CAIR, por sus siglas en inglés), presentó una demanda contra el Estado (ND) puesto que, en su opinión, la modificación constitucional imputa un "profundo estigma" a la comunidad musulmana de Oklahoma mientras que, además, consideraba la nueva cláusula legal de máximo rango como "no necesaria" dado el relativamente pequeño tamaño de ese grupo religioso residente en el territorio en que se iba a aplicar. Y, por ello, por entender que se estaba violando la Primera Enmienda, la organización islámica presentó un recurso de anticonstitucionalidad contra ella, una vez más, todo ello con la inevitable cobertura victimista de las quejas sobre "la explotación del auge de los sentimientos anti-islámicos de la sociedad estadounidense para demonizar al islam y marginalizar a la comunidad musulmana de Oklahoma".

Ahora, un tribunal acaba de suspender la ejecución de la enmienda constitucional y lo hace al menos hasta el próximo día 22 de noviembre, cuando reúna a las partes para escuchar sus respectivos argumentos. Mientras los promotores de la normativa acusaban a la fiscalía general estatal de no haber movido un dedo por defender el resultado de las urnas ante el ataque legal, los representantes del CAIR se mostraban eufóricos: "El dictamen de hoy nos recuerda la fuerza del sistema legal de nuestra nación y las protecciones que garantiza a las minorías religiosas". En su opinión, se trata de demostrar "los beneficios de una sociedad plural".

No a los tribunales sólo "judeo-cristianos"

La 'pluralidad' que exige el CAIR ya quedaba demostrada de hecho en su propio recurso de inconstitucionalidad al exigir la revocación de una medida que neutraliza la posibilidad de que sean atacados "los principios judeo-cristianos fundacionales" en que se basan los tribunales para sus sentencias.

Una vez más, un caso en el que se ven envueltos musulmanes ha polarizado las opiniones. No sólo las brigadas de la 'anti-islamofobia' se han movilizado, sino también los grupos de defensa de los derechos humanos, incluyendo los confesionalmente judíos, siempre en la vanguardia del 'progresismo'. En este sentido, un representante del Comité Judío Americano afirmaba cómo "simplemente no se van a producir, con el beneplácito de los tribunales, lapidaciones, amputaciones de manos, o personas forzadas a llevar el velo".

En opinión tanto de este sector, como del constituido por los expertos constitucionales consultados a petición del buque insignia del 'progresismo' estadounidense, la NPR, los tribunales estadounidenses nunca permitirán que salga adelante una sentencia como la de Nueva Jersey puesto que, al final, tal fallo había sido inmediatamente revocado en apelación.

Tribunales sin límites

Sin embargo, muchos se preguntan qué sucederá cuando no sólo un tribunal de primera instancia acepte las violaciones como un precepto admitido por la sharia y quienes a ella se someten, sino cuando lo haga también una corte de apelaciones, algo que, si ha ocurrido en el primer caso, también puede suceder en el segundo. Los representantes del CAIR insisten en que se trata de "un ridículo y ofensivo estereotipo contra los musulmanes y un intento de capitalizar los miedos de las personas que nada saben sobre el islam".