NUEVO DIGITAL - Internacional
Solo los casos descubiertos en los últimos meses
@JavierMonjas - 26/07/2016

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La manipulación está siendo brutal, como nunca antes se había producido. Los asesinos de Alá eran pacíficas criaturas que tenían problemas de acoso escolar, de fijación con los videojuegos, de desequilibrios mentales, de 'violencia de género'... La alcaldesa de Niza también tuvo un problema: las presiones de Interior para que cambiara su informe sobre la carnicería halal en su ciudad. Mientras, continúan llegando por miles -cada día- los 'refugiados'. Y también en manada se van de vacaciones a sus países de origen una vez registrados en la tolerante Europa.

Los imanes en Occidente declaran ya a la prensa que están preparados para morir y para matar en nombre del islam. Las violaciones se extienden por Europa, cometidas por 'refugiados' que después declaran que habían tenido un mal día. De poco sirve que las infantiles policías europeas les digan nada más llegar que, aquí, "violar es ilegal". Pues nada. Ni caso. A lo más que se ha llegado es a que las infantiles policías europeas oculten lo que verdaderamente está pasando.

¿Por qué quieren tan desesperadamente llegar a Europa? ¿Solo por la barra libre de mujeres blancas? En las últimas semanas ha comenzado a hablarse de un problema del que solo se comentaba en los sitios del Internet 'racista' y 'xenófobo': la cada vez más extendida costumbre entre los 'refugiados' y 'peticionarios de asilo' de irse de vacaciones a sus países de origen una vez metidos en los sistemas de subvenciones para los 'perseguidos'. Ahora ya es oficial.

Y no lo es porque lo haya anunciado ningún gobierno, sino, una vez más, por una filtración periodística. Un periódico suizo publicaba cómo el país, de forma silenciosa, había retirado el estatus de peticionario de asilo a casi doscientao de estos 'perseguidos' tras detectar que se habían ido "de vacaciones" o "de visita" a sus países de origen. Los viajes y las estancias en los lugares de donde -se suponía- huyeron despavoridos fueron abonados con las generosas pagas que los sistemas públicos de atención a este tipo de gente provee el Estado suizo.

El 'fenómeno' se produce de forma especialmente intensa entre los eritreos, que retornan a su país para disfrutar de unas bien merecidas vacaciones después del papeleo de los malditos suizos. Lo hacen con ayuda del consulado en Ginebra. Es decir, de forma oficial, y con ayuda oficial del gobierno del que estos mártires de la libertad dicen estar huyendo.

Las vacaciones en Eritrea de sus ciudadanos 'refugiados' en Suiza han comenzado a ser perseguidas en los últimos meses. Pero por toda Europa el problema se extiende, en especial entre quienes ya llevan más tiempo en el continente y proceden de países y zonas donde las guerras y las persecuciones solo están en la mente de los tarados en Europa que se las creen, siempre con la chequera del dinero público en la mano.