NUEVO DIGITAL - Internacional
Tras su penetración en los Balcanes y sus maniobras de 'liderazgo' en el Medio Oriente
@JavierMonjas - 28/11/2011

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Menéame

Todo el mundo ya está de acuerdo en Occidente en que el islam es la verdadera religión de la paz y en que Turquía es un país europeo. No se entiende, por tanto, la permanente insistencia de las cumbres organizadas por el gobierno de Erdogan en repetir hasta la saciedad lo obvio. De hecho, Turquía es tan europea (además de sólo ligeramente asiática) que también ha comenzado ya a ser africana.

Las autoridades turcas -oficialmente islámicas, como obviamente podría esperarse de un país democrático aconfesional europeo- organiza cumbres de naciones africanas -obviamente también islámicas, como podría esperarse del mismo país democrático aconfesional europeo- donde, en declaración formal, en inevitable aquelarre, todos vuelven a insistir en algo ya de sobra conocido en lugares como Egipto o Nigeria, esto es, que el islam es una religión de paz, permanentemente calumniada por la perfidia europea que escoge sólo "casos anecdóticos" negativos para difamar su pacífica innata ternura, y que, de haber algún acoso, es el de los permanentes ataques a las mezquitas de los intolerantes e islamófobos. Tal como suena. Aunque lo que más les suene a los propios periodistas turcos es el permanente hostigamiento, incluso violento, de los misioneros cristianos en el país.

"Modelo de activistas"

Pero, entonces, ¿por qué siguen reuniéndose para insistir en lo obvio? ¿Qué puede estar tramando Erdogan, aparte de reivindicar próximamente el liderazgo del islam y la democracia en la Antártida? Por el momento, lo que pretende -y consigue- es colocar alucinadas piezas de propaganda pura y dura en los pérfidos diarios europeos, incluso camufladas como artículos editoriales. En otras ocasiones, lo comprado es la voluntad de los hermanos musulmanes conversos -antiguos renegados (ND)- que, a pesar de penar aún en tierra infiel, se abandonan, como en el XVI, al cálido abrazo de los otomanos, ahora disfrazados de aliados de los antiguos perros de Lepanto (ND).

A quién le importa que tales piezas sean seguidas de una casi unánime avalancha de comentarios de lectores hostiles no ya con la artera maniobra, sino con la supuesta calidad de Turquía como el "modelo de los activistas a favor de la democracia en el mundo islámico" que vende la propaganda camuflada de editorialismo de prensa 'seria'. ¿Dónde están esos activistas, los de la Primavera Árabe, convertida en la furia del islamismo más desorejado que exige la sharia allí donde malcae uno de esos 'dictadores' que, sin embargo, tan bien caía antes de que la OTAN se dedicara a bombardear a los antidemócratas árabes?

Los hermanos musulmanes de los Hermanos Musulmanes

Precedido por una oleada de artículos propagandísticos en la prensa británica 'seria', como suele decirse, el presidente turco lanzó su visita a Londres con entrevistas en las que insistía en insistir en lo obvio: que Turquía "reforzará" a Europa. Es más, se trataría de un favor que el país europeo haría a sus homólogos europeos puesto que "mientras los miembros de la Unión Europea se debaten en medio de un crecimiento anémico, la floreciente economía turca es, irónicamente, rechazada por Europa".

Es más: las 'hermandades musulmanas' extendidas por toda la hermosa Primavera Árabe están rogando y acatando el "liderazgo" de un país europeo aconfensional como Turquía. La última, la siria. Los Hermanos Musulmanes de ese país advierten de que "el pueblo sirio aceptaría una intervención procedente de Turquía, antes que de Occidente", declaración difícil de comprender puesto que, como es obvio, Turquía también es Occidente. Al parecer, salvo para los Hermanos Musulmanes, que algo entienden de musulmanes y de sus hermanados objetivos. Por supuesto, la habilísima y visionarísima diplomacia de Bruselas se ha apuntado al plan, y lo defiende y pregona con sincero ardor, como se destaca, con mayor ardor aun, desde la prensa turca.

La inevitable gloria turca

Pero en Turquía también hay prensas y prensas. El diario Hürriyet, tradicionalmente en la estela nacionalista laicista de Atatürk, parece haber sido infiltrado también por el 'islamismo moderado' (sic) del AKP. Sus colaboradores redactan encendidísimos artículos sobre "el futuro de Turquía dentro de la civilización islámica", donde el futuro estará dominado por la inexcusable calidad de Turquía como el "estado central del mundo musulmán", profecía más que teoría que, curiosamente, los bardos del islamismo 'moderado' -como el anteriormente enlazado- apoyan en el Choque de Civilizaciones de Huntington que la gran Alianza de Civilizaciones del Gran Arquitecto pretendía preterir.

Una vez consolidada su penetración en los Balcanes europeos y muy activo su papel en el Oriente Medio, ahora enfocando su acción en Siria, Turquía ha decidido poner su vista en África, y no sólo en la árabe, sino también en la negra. Siempre que sea musulmana, eso sí. El Directorado de Asuntos Religiosos -un organismo oficial- pastoreaba en Estambul una "Cumbre de Líderes Religiosos de Comunidades y Países Musulmanes del Continente Africano", dado que Turquía también es un país africano, además de europeo, y, por ello, tiene allí sus responsabilidades.

A liderar África por las escuelas (y la religión)

Entre otras, como dijo Erdogan, que los países musulmanes se "consulten' entre ellos para combatir "la negativa percepción de los musulmanes por aquellos que malinterpretan el islam" y que lo relacionan con el terrorismo y la violencia basándose en "casos anecdóticos", siempre alentados por los medios de comunicación occidentales, permanentemente propensos a airear una "representación negativa del islam".

Pero mucho más allá de eso, Turquía, como país europeo que es, y, por tanto, colonial, ha decidido liderar también la educación islámica en África. En palabras de la declaración final de la cumbre, "Esperamos que Turquía tome un papel más activo y ofrezca oportunidades para enfrentarse a la urgente necesidad de recursos humanos bien formados, en especial, en el área de la religión". Bien, lo único que salva a una declaración así de una inmediata acusación de 'colonialismo' es la coda final. Porque, como todo el mundo sabe, islam y colonialismo son incompatibles, y sólo un 'club cristiano' como la Unión Europea es racista. El mundo del islam, unido y coordinado, como exige Erdogan, no. Ni tampoco colonialista.