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'Trabajadores sociales' británicos retiran niños en custodia a un matrimonio por su pertenencia a un supuesto partido "racista"
Javier Monjas - 26/11/2012 - 08:30 AM   GMT+01:00

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Dicen que trabajan para grupos en 'riesgo de exclusión social', 'marginados', 'mujeres que necesitan empoderamiento' (sic) y minorías que requieren 'visibilidad' (sic). Pero escudados en tanto palabrerío idiota de moda progre, hay quien acusa a los denominados 'trabajadores sociales', azuzados por una parasitaria turbamulta de oenejetas, de decidir con mando en plaza y rango administrativo sobre destinos, vecinos y estigmas sociales, mientras acusan de clasistas, racistas, sexistas, machistas, maltratadores, homófobos, islamófobos, xenófobos e insolidarios a quienes les pagan pero no terminan de encajar con sus planes de 'integración', 'promoción del multiculturalismo' o 'privilegio del inmigrante desfavorecido' mediante un masivo dispendio de fondos públicos en muchas veces hostiles y parasitarias minorías. El último episodio ocurrido en el Reino Unido ha causado tal escándalo que hasta el Partido Laborista se ha visto obligado a desmarcarse de sus más exaltadas miembras en la vanguardia, a pie de ayuntamiento, en el acoso contra la sociedad que cada día les permite comer caliente.

Ha ocurrido en la localidad de Rotherham, en el condado inglés de York. El escándalo ha sido de tal magnitud que el concejal del ayuntamiento de Rotherham para la Infancia, Juventud y Servicios a la Familia exigía a sus subordinados "una investigación inmediata para aclarar por completo los hechos" y "un informe que debe estar en mi despacho el lunes por la mañana" (por este lunes en que esta noticia se publica). Perteneciente a un gobierno municipal controlado por los laboristas, el concejal Paul Lakin ya adelantaba su posición oficial sobre "los hechos": "Pertenecer a un partido político no debería impedirle a alguien que acoja a niños" que se encuentran bajo la protección de los servicios sociales.

Pero sus subordinados habían pensado de otra forma. Se acababa de conocer que los 'profesionales del servicio social' habían retirado a tres niños del cuidado de un matrimonio porque un chivatazo anónimo había advertido de que la pareja pertenecía al Partido de la Independencia del Reino Unido, conocido por las siglas de su nombre en inglés, UKIP. Este partido político, de muy rápido crecimiento, con cada vez mayor influencia y al que las encuestas le otorgan hasta un 9 por ciento en intención de voto, defiende dos líneas principales de acción política: oposición a una Unión Europea que, según su criterio, no les sale rentable a los británicos, y necesidad de una política de mayor control en la inmigración.

Entre sus miembros y responsables políticos se encuentran hombres y mujeres de todos los orígenes étnicos que conviven en el país, pero que no confían en la UE y que también reclaman un cierto orden en la apertura de las fronteras a nuevos inmigrantes con el fin de que la economía y la sociedad no estallen más de lo que ya lo están haciendo.

Además, sea cual sea el color de su piel, todos se siente británicos por encima de cualquier otra consideración etnopersonal, por lo que, en ocasiones, el UKIP se ha manifestado en contra del multiculturalismo. Este último hecho, junto con sus peticiones de control inmigratorio, les ha valido con frecuencia la acusación de "racistas" y "xenófobos", la última vez, precisamente por parte de los 'trabajadores sociales' que retiraron de forma fulminante a la pareja del UKIP el cuidado de tres niños "de origen inmigratorio europeo" que se encontraban bajo la tutela de esos servicios asistenciales.

Según ha contado el matrimonio, siempre sin ser identificada la pareja por temor a represalias o estigmatizaciones, varios trabajadores sociales se presentaron de pronto en su casa y les retiraron primero uno de los niños y un par de días después, los otros dos, debido a que pertenecían a un "partido racista". Desde hacía siete años cuidaban niños con problemas asistenciales y, según reconocían, hasta animaban a estos a que hablaran en sus propios idiomas. El relato de cómo irrumpieron los funcionarios municipales y cómo les arrebataron los niños no desmerecería del relato de un rescate de tres niños secuestrados por un grupo nazi caníbal.

El Guardian, intendo el 'control de daños' en el incendio provocado en la casa madre laborista, recordaba que el propio David Cameron había acusado en 2006 al UKIP de que sus miembros eran "unos zumbados y unos fanáticos, la mayor parte de ellos, racistas". Sin embargo, el Partido Conservador desmentía de forma inmediata que el hoy primer ministro hubiera tildado a todos y cada uno de los miembros del UKIP de racistas. De repente, en horas, y ante la barbarie de los supuestos profesionales de los servicios sociales, el UKIP obtenía un reconocimiento por parte de los dos grandes partidos que nunca había conseguido con anterioridad.

Entre tanta autosuficiencia en las acusaciones de racismo contra los demás, el propio líder de los laboristas, Ed Miliband, se desmarcaba con contundencia de la acción de los aguerridos y antirracistas servicios sociales del laborista ayuntamiento de Rotherham. También Michael Gove, responsable en el gobierno conservador de Londres del departamento de asistencia a la infancia declaraba como "indefendible" la sumaria retirada de los niños de la custodia de los padres adoptivos.

Gove, con rango de ministro de Educación, anunciaba por su lado otra investigación en torno al tema. Y por investigaciones que no quedara, en medio del "uproar" y la "fury" por la astringente acción del comando social, el propio responsable del ayuntamiento de Rotherham salía en plena noche del sábado a anunciar otra "investigación" propia, mientras desligaba la pertenencia a partido políticos -incluso al BNP- de la adecuación o no de una pareja para cuidar niños puestos bajo la protección municipal.

Los asistentes sociales -en realidad, 'asistentas' sociales- insisten en que solo deseaban respetar "las necesidades culturales y étnicas" de los, al parecer, tres niños puestos en riesgo por los temibles racistas camuflados como benéficos benefactores de pequeños extranjeros desprotegidos. Sin embargo, esos mismos servicios sociales no se habían mostrado tan diligentes durante años contra las bandas de pakistaníes que habían formado auténticas cuadras de niñas blancas para su disfrute sexual (ND), un escándalo que tuvo precisamente en Rotherham su epicentro más aparatoso.

Según se ha sabido ahora, las menores blancas -incluso de doce años de edad- pertenecientes a los harenes formados por pakistaníes musulmanes recibieron el ofrecimiento por parte de esos mismos servicios sociales de asistir a lecciones de los idiomas nativos de estas minorías con el fin de "educarlas" mejor en el multiculturalismo y seguramente intentar algo de seguridad para ellas, haciendo que entendieran los idiomas de sus violadores.

Durante años, estos mismos "profesionales sociales" conocieron cómo las niñas estaban siendo explotadas sexualmente por grupos de hombres pakistaníes y algunos iraquíes -peticionarios de asilo político- que las sacaban hasta más de seis décadas de edad. Sin embargo, ni la policía, ni el concejo de Rotherham hizo nada por proteger a las decenas de niñas blancas británicas que estaban siendo pasadas entre los ardientes varones pakistaníes a cambio de drogas o pequeñas cantidades de dinero.

Aún hoy, con los medios 'progresistas' ya más sensibilizados ante la existencia de las cuadras de niñas blancas -registradas al menos 2.409 víctimas en tan sólo 14 meses- cebadas con cigarrillos y drogas para el disfrute de los machos alfa pakistaníes, se multiplican las noticias sobre la existencia de decenas de niñas que continúan siendo explotadas por inmigrantes islámicos asiáticos en la misma Rotherham cuyos servicios sociales tan sensibles se mostraron contra los "racistas" padres blancos del UKIP.






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