NUEVO DIGITAL - Internacional
Destinados a los géneros sexuales 'intermedios' y 'borrosos', o para ningún género sexual en absoluto
@JavierMonjas - 14/09/2013

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Menéame

Hay paraísos en vida. Hay infiernos en vida. Y hay limbos en vida. Lucy Vallender continúa en ese limbo terrenal después de que las mezquitas se nieguen a aceptarlo/le/la como mujer en la sala de oraciones de mujeres y como hombre en la sala de oraciones de hombres (ND). Su conversión a la verdadera religión no le ha librado de las iras del Corán y de la sharia que, según reconocen incluso los portales islámicos más 'liberales', son inequívocas en tonantemente condenar y congelar la existencia del soldado británico reconvertido en segunda esposa de un desconcertado verdadero creyente, demasiado confiado en los ligues por Internet y que no sabía lo que le esperaba con su anhelada redundancia conyugal hasta que no (se) destapó el pastel.

El repertorio sexual va que se las pela. In illo tempore había hombres y mujeres. Y aunque condenados al ostracismo, también había homosexuales. Que seguían siendo hombres o mujeres, aunque con preferencias por sus pares. Pero con el aceleramiento de la Historia, también se han venido acelerando los distintos 'géneros' sexuales. LGBTQ Nation informa sobre el conflicto surgido con Lucy Vallender, pero lo que llama la atención de su nota no es la nota en sí misma, sino el galimatías cada vez más extendido de siglas de la cabecera del medio.

Hay que recurrir al Barrio Sésamo post-postmoderno -el de los 'homosexuales' Epi y Blas- para saber que en LGBTQ, 'L' significa 'Lesbian', 'G' significa 'Gay', 'B' significa 'Bisexual' y 'T' significa 'Transgender'. ¿Y 'Q'? 'Q' es la última adición a la sopa de letras y, a la vez, no hace sino agrupar a otros muchos 'géneros sexuales'. 'Q' significa 'Queer' un equívoco vocablo en inglés adoptado por el activismo sexual para definir otros estadios presexuales, postsexuales, intersexuales, parasexuales, asexuales y sexualmente intermedios, indefinidos y acaso indefinibles, que no encajan en el resto de la sopa de letras. Por ejemplo, gente con tendencias "borrosas" o "superpuestas" en las preferencias sexuales, gente con dos o más géneros sexuales, gente con ningún género sexual en absoluto, gente con géneros sexuales móviles e inestables, gente con un tercer género, o un cuarto, o un enésimo genérico, o con género sexual pi, etc.

Como cabía esperar, la Wikipedia se muestra apabullante en la catalogación de todos estos estadios de transición de fase. De hecho, la enciclopedia comunal está siendo tomada al asalto -siempre lo fue- por activistas y activistos que heroicamente manipulan lo que sabemos sobre nosotros para evitar la machista falocracia imperante. Y la expresión "al asalto" no es un recurso retórico. Varias universidades estadounidenses -incluida Yale- premian con créditos académicos a los alumnos que se apunten al programa "Storming Wikipedia", que busca -y consigue- asfixiar de feminismo militante la enciclopedia mundial. La razón de ser de Storming Wikipedia es que, según las promotoras del aguerrido programa académico, no aparece ningún artículo específico cuando se realiza una búsqueda sobre los términos combinados "feminismo" y "tecnología", hecho intolerable donde los haya.

Pero mientras se describen las tendencias psicosociosexuales -obviamente machistas como cabría esperar- del procesador i7 de Intel, las universidades estadounidenses se están 'movilizando' en el avance de los servicios a la comunidad LGBTQ. Con seguridad, Lucy Vallender continuaría teniendo en Estados Unidos los mismos e insolubles problemas a la hora de que se le permitiera rezar con las mujeres en una mezquita, pero con la misma seguridad no tendría tantos problemas a la hora de encontrar un váter que se ajuste a su estructura de género sexual. Por algo se empieza.

Si la Wikipedia está recibiendo la 'visita' de los matones y matonas de la mafia de Storming Wikipedia, los excusados de algunas universidades americanas están recibiendo la de otros grupos que no tienen ningún empacho en definirse con nombres igualmente orgullosos de su matonismo. 'Bathroom squad' es el nombre con que se han bautizado los "activistas y miembros del gobierno de los estudiantes" de la Universidad de Colorado que se dedican a inspeccionar los servicios del centro y denunciar los que no provean una alternativa "neutral".

La "patrulla" admite -por ahora- que haya servicios para hombres y para mujeres, pero exige que los haya también "neutrales", es decir, "una tercera alternativa para quienes no se encuentren a gusto en los otros, para quienes se sientan violentos, aunque estos (los neutrales) los pueda usar cualquier persona". La Universidad de Colorado ha aceptado el envite y ya ha comenzado a instalar estos 'servicios neutrales' o 'neutros' para personas sexualmente 'neutrales', 'neutras' o que un día se sientan con unas preferencias mingitorias y otro distinto con otras, de manera que un hombre -o similar- no sea considerado un cerdo si pasa al de mujeres, o sobre una mujer -o similar- no caiga el baldón de ser una guarra si ejecuta una incursión al de hombres.

En el documento interno (pdf - 1 MB) se argumenta la necesidad de retretes dedicados al servicio de quienes "no encajan en los tradicionales estereotipos de género", de donde se deduce que, como defiende el feminismo y todo el movimiento LGBTQ, que un hombre se sienta hombre y una mujer, mujer, no obedece más que a "estereotipos" que se pueden -y deben- eliminar.

Estos baños "neutrales" son también vendidos como "de uso familiar", por ejemplo, para el uso de esa madre que deba acompañar al baño a su hijo pequeño y no se sienta cómoda entrando al servicio de hombres y a la vez, en terrible callejón sin salida, no quiera que su hijo se saque la colita en uno de mujeres, quizás por si el infante tiene una inesperada y extraordinariamente prematura erección o por si las ocupantes del baño miran al niño con deseos libidinosos.

Para que se sienta cómoda esta apurada madre en el infierno de las identidades de género capitalistas se diseñan estos baños neutrales, aunque acaso la 'comodidad' desaparezca cuando madre y tierna criatura se enfrenten al colorido y francamente dispar y sin par universo LGBTQ que se pueden encontrar compartiendo urinario, lo que puede forzar a la atribulada progenitora a echarse a la innoble pero legendaria opción de la pared o rincón a cielo abierto de toda la vida.

¿Y qué símbolo se pone en estos "servicios neutrales"? Este en concreto, el de una mujer y un hombre separados por una línea intermedia, entendiendo por hombre al que lleva la falda, y por mujer, al que lleva los pantalones, pues es obvio que en los servicios neutrales desaparecen los "estereotipos" sobre hombres y mujeres, y por ende sus representaciones simbólicas no se ajustan a los odiosos y opresivos clichés de género.